Caries de la infancia temprana

14 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la odontóloga Vanesa Evangelina Buffa
Asociadas al alto consumo de azúcares y a una deficiente higiene oral, las caries de la infancia temprana son una patología común en la boca de los niños pequeños.

La caries de la infancia temprana es una enfermedad muy frecuente en la boca de los pequeños. Se trata de una patología de avance rápido capaz de destruir los dientes del niño. Por fortuna, se puede prevenir.

En las siguientes líneas te contamos todo lo que tienes que saber para evitar que las bacterias y los azúcares se combinen y enfermen la cavidad bucal de tu bebé.

¿Qué es la caries de la infancia temprana?

Las caries de la infancia temprana, también conocidas como síndrome del biberón, son aquellas lesiones cariosas que se presentan en los elementos temporales de los niños pequeños. Esta enfermedad infecciosa se caracteriza por tener un progreso rápido y agresivo.

Suele comenzar poco después de la erupción de los dientes de leche y se manifiesta sobre las superficies lisas de los dientes anteriores, localización poco común para las caries. Es más frecuente en los incisivos superiores.

Estas caries se asocian a la gran exposición de los elementos dentarios temporarios a líquidos azucarados. Por ejemplo, leche de fórmula, zumos, refrescos y otras bebidas endulzadas de manera artificial.

El azúcar permanece adherido a las superficies dentarias y es utilizado por las bacterias presentes en la boca. Las mismas producen ácidos que quitan minerales a los dientes, los destruyen progresivamente y, así, dan origen a las caries.

Niño con caries de la infancia temprana.

¿Cómo se ven las caries de la infancia temprana?

Como ya hemos mencionado, la localización más frecuente es en los dientes frontales superiores, aunque puede ocurrir en cualquiera de las piezas temporales.

El inicio de la enfermedad es una lesión llamada mancha blanca, un cambio en la opacidad del diente que, en general, solo el ojo del odontólogo puede diagnosticar. Luego, progresa a manchas oscuras, negras o marrones. Tienen forma semicircular o de medialuna y se extienden sobre las paredes laterales del diente, desde la encía hasta la zona de corte.

A medida que la enfermedad avanza, el pequeño puede experimentar dolor, hinchazón alrededor del elemento dentario, infecciones y fracturas de la corona del diente o pérdida del mismo. Si la patología sigue su curso, es común ver a los niños pequeños con solo los restos de las raíces de sus dientes de leche en la boca.

Esta dolencia complica las funciones normales: dificulta la masticación y el habla del pequeño. Además, al perderse el espacio que los dientes de leche deben guardar hacia los definitivos, favorece a malposiciones de los dientes vecinos o de los permanentes cuando erupcionan.

El factor estético y social también es una complicación que hay que tener en cuenta. El niño puede ser objeto de burlas o tener una pobre imagen de sí mismo.

Si notas alguna de estas manifestaciones en la boca de tu pequeño, no dudes en consultar de inmediato al odontopediatra. Cuanto antes se comience a tratar la enfermedad, mejor será su pronóstico y menos invasivo el tratamiento.

Causas de la caries de la infancia temprana

Ya te hemos contado que el origen principal de las caries de la infancia temprana es el contacto frecuente de los dientes temporales con azúcar. En este sentido, los dientes recién erupcionados o con defectos en sus tejidos duros, por ejemplo, una hipoplasia, son más vulnerables.

Los líquidos azucarados asociados a esta enfermedad son la leche de fórmula, los zumos y los refrescos. También hay un vínculo de la enfermedad con niños que utilizan chupetes embebidos en jarabe, miel o azúcar. Las probabilidades de que aparezcan lesiones aumentan si las bebidas azucaradas se administran y permanecen en la boca cuando el bebé duerme.

El uso prolongado del biberón, que el niño lo use para jugar durante el día o que se duerma y permanezca con el mismo en la boca durante la noche, agravan aún más la situación. La ausencia de hábitos de higiene oral también empeora el escenario.

La lactancia materna a demanda y prolongada, por sí sola, no está asociada a esta patología. Pero si se combina con una mala higiene oral, con el hábito de amamantar mientras el niño duerme y con el consumo de otros carbohidratos, puede volverse cariogénica.

También hay prácticas y hábitos familiares que favorecen a que las bacterias responsables de la caries lleguen de manera precoz a la cavidad bucal del bebé. Darle besos en la boca, soplar o probar su comida, limpiar el chupete con la propia saliva son actitudes que ayudan a que se desarrolle la enfermedad.

¿Cómo se pueden prevenir?

Como padre, puedes evitar la aparición de las caries de la infancia temprana poniendo en práctica hábitos de alimentación e higiene que cuiden la boca de tu hijo. Aquí te compartimos algunos consejos para prevenir esta enfermedad:

  • Correcto uso del biberón: utiliza el biberón solo para administrar leche de fórmula, leche materna o agua sin agregar azúcar. Evita usar el biberón para dar jugos u otras bebidas azucaradas. Las mismas se deben evitar antes de los 6 meses y, si decides darlas después de esta edad, hay que tratar de reducir su cantidad y frecuencia y administrarlas en vasos o tazas. Se recomienda empezar a utilizar una taza antes del primer cumpleaños del niño.
  • No dormir al bebé con bebidas azucaradas: es importante enseñar al bebé a conciliar el sueño sin el biberón. En el caso de que no se posible, coloca agua en el mismo y no leches o bebidas con azúcar.
  • Adecuado uso del chupete: evita que su uso se prolongue hasta más de los dos años de edad. Nunca lo mojes en sustancias dulces, zumos, jarabes ni miel.
  • Fomenta una alimentación saludable: trata de dar a tu niño alimentos variados, naturales y nutritivos. Evita o reduce el consumo de alimentos procesados con alto contenido de azúcares. Limita los dulces y disminuye la cantidad de zumo que le des. La mejor bebida es el agua. Recuerda que hasta los 6 meses tu bebé solo debe alimentarse con leche materna o, si no es posible, con la fórmula que te recomiende su pediatra.
    Niño con la boca llena de caries de la infancia temprana.
  • Higiene oral: limpia la boca de tu bebé después de alimentarlo, aunque aún no tenga dientes. Usa una gasa o un paño limpio humedecido para higienizar sus encías. Apenas erupcione la primera pieza dentaria, debes comenzar a cepillarla. A medida que el pequeño vaya creciendo, podrás incorporar pasta e hilo dental para complementar la limpieza. Recuerda que tú deberás realizar el cepillado hasta que tenga edad para hacerlo por sí mismo.
  • Utilización de flúor: el flúor es un elemento que ayuda a prevenir las caries. Puede administrarse a través del agua de bebida, en gotas o pastillas. También a través de las pastas dentales y de maneras terapéuticas en el consultorio dental. Siempre será el odontólogo quien te indique la manera más adecuada, según su edad y necesidades particulares.

La boca de tu bebé es tu responsabilidad

Antes del primer año de vida de tu hijo deberás realizar la primera consulta con el odontopediatra. El profesional no solo revisará que todo esté bien en la boca, sino que también te dará los consejos necesarios para poder cuidarla correctamente.

Presta atención a la boca de tu pequeño, obsérvalo cuando lo higienizas y levanta sus labios. Si en algún momento notas manchas blancas u oscuras o alguna lesión en los elementos dentarios, no dudes en pedir una cita con el dentista para resolverlo.

Evita hábitos de contagio. No compartas utensilios que lleguen a la boca de tu niño para evitar que tu saliva (que puede tener bacterias) llegue a la de tu bebé. Evita probar su comida, chupar su chupete para limpiarlo o darle besos en la boca. Si tú tienes caries activas, trátalas para disminuir el nivel de bacterias.

Ya sabes cómo cuidar la boca de tu pequeño y evitar las caries de la infancia temprana. Quizá tengas que hacer algunos cambios o incorporar nuevos hábitos, pero todo ayudará a mantener la salud bucal de tu hijo.

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