El cambio del colegio al instituto

Agetna · 28 diciembre, 2015
El paso por el instituto puede ser un buen momento para ayudar a tu hijo a trazar su proyecto de vida

El cambio del colegio al instituto no solamente supone un traslado hacia otra edificación más o menos cercana a nuestra vivienda. Significa una variación trascendental en los hábitos, las responsabilidades y el comportamiento social de nuestro hijo.

De más está decir que en esta empresa, como en todas, las madres debemos estar listas para ayudar y guiar a nuestro “bebé”.

Por este motivo en eres mamá te convidamos a ponerte las pilas y prestar asunto al tema que tratamos.

Lo que implica el cambio

Los seres humanos, por naturaleza, somos reacios a los cambios.

Cuando se nos altera nuestra rutina o estamos próximos a pasar por una transformación inmediatamente nos invade el miedo y queremos quedarnos tal y como estamos.

Pero, para bien de la evolución humana existen cambios que significan mejoras y adelantos que preparan a los jóvenes individuos del siglo XXI para un futuro inmediato. Uno de ellos, es el instituto.

El cambio del colegio al instituto supone un salto tan trascendental como necesario.

De niño a adolescente

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La adolescencia es una etapa de la vida caracterizada por cambios hormonales y psicológicos.

Las muchachas comienzan a desarrollar sus caderas y senos, engordan sus muslos y se van poco a poco transformando en pequeñas mujercitas.

Los varones, aunque pasan por un proceso más tardío, también sufren transformaciones: crecen, desarrollan músculos, les sale vello en el rostro y cambian la voz.

En nuestros hijos ocurre una verdadera metamorfosis. ¡Ya no son las niñas o los niños de antes!

Así mismo sucede con su razonamiento, sus necesidades como seres sociales y sus responsabilidades.

El cambio del colegio al instituto

El cambio de escuela, ¿quién no se ha sentido inseguro y presionado? ¿Recuerdas cuando te tocó a ti?

Nuevas asignaturas, profesores que nunca antes viste, un horario más restringido, reglas diferentes, mayores rigores…

Mamá, como tú cuando eras adolescente, al principio, tu hijo se podrá sentir temeroso de lo que desconoce.

Pero, si desde casa lo preparaste para eso, enseguida encontrará la seguridad que necesita para afrontar cualquier transformación.

Ahora que tu hijo aún no cambia de escuela es el mejor momento para enfatizar en la puesta en práctica de los valores que desde siempre le has inculcado y que en su futuro instituto debe mantener.

En este minuto debes advertirle sobre las nuevas responsabilidades que tendrá y la importancia de que las lleve a cabo con toda la seriedad que requieren.

En esta etapa debes ayudarlo a conocer los deberes y derechos que tienen todos los estudiantes: ser activos participantes de la vida deportiva y cultural de su escuela y enfatizar en el beneficio que como ser social esto tiene.

Incentívale su capacidad investigativa. Hazle saber que dentro de poco se encontrará en un momento crucial en su etapa de estudiante y como tal debe aprovecharlo.

Tu hijo debe saber (y así debes inculcárselo) que es un joven privilegiado al tener la suerte que otros, incluso hoy día, no tienen: el poder continuar sus estudios y alcanzar, con empeño y dedicación, la carrera que desee.

Hazle saber que si ahora un mismo profesor imparte casi todas las asignaturas, en el instituto, va a tener uno para cada materia.

Si ahora el maestro dicta las notas, en el instituto, él deberá tomar muchos apuntes por su cuenta sin que tenga al profesor al lado para que lo incite a escribir.

Habrá muchos cambios, pero estos serán para bien.

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Unos últimos consejos

Mamá, tu hijo está sentando las bases de su futuro profesional. Es vital que en el instituto estudie, se prepare y logre un buen rendimiento académico.

Desde ahora prepáralo psicológicamente para esto.

Es tu responsabilidad orientarlo, evacuar las dudas propias de su edad, ayudarle a diseñar sus metas y brindarle un camino hacia el logro de sus aspiraciones.

Que la separación de sus amigos, la escuela que durante tantos años lo acogió, sus profesores y todo el entorno en el cual se ha sentido cómodo no sean un obstáculo para que aproveche al máximo su etapa en el “insti”.

Ayúdale a que tome todos estos bienes como un preciado tesoro que le posibilitó ganar la confianza en sí mismo para seguir adelante.