Beneficios de la siesta en los niños

Los beneficios de las siestas en los niños son innegables. Reconociendo esta necesidad, muchos centros de educación inicial tienen instalaciones que permiten unas siestas muy cómodas. En casa y desde que el niño nace, sus horarios de sueño deben cumplirse para un correcto desarrollo.

Los niños suelen dormir siesta hasta los cuatro o cinco años de edad; la frecuencia y duración dependerá de cada pequeño. Lo importante es saber que los beneficios de la siesta en los niños van mucho más allá que un simple descanso corporal.

El sueño es importante para la salud de los pequeños; es un factor fundamental en el desarrollo físico, intelectual y emocional del ser humano. Durante las horas que el niño duerme, no solo su cuerpo descansa, sino que se realizan procesos neuropsicológicos de gran valor. 

Por todo ello, los beneficios de la siesta en los niños determinan que esos períodos de sueño diurno deban estimularse. La costumbre de acompañar al niño en sus necesidades de sueño y generar hábitos de descanso favorecerá un desarrollo integral saludable.

¿Cuáles son los beneficios de la siesta en los niños?

A simple vista, los padres observan que, después de una siesta, el niño pasa el resto del día mucho mejor. Especialmente lo comprueban cuando, por algún motivo excepcional, el pequeño no la duerme; en esos casos es común escucharlos decir: “Está insoportable porque no ha dormido la siesta”.

¿Cuáles son esos beneficios de la siesta en los niños?

  • Durante la siesta, el niño recupera la energía física. Su cuerpo descansa y toma la energía mental necesaria para pasar resto del día dispuesto a seguir en acción.
  • Libera tensiones. La mente se desconecta de todos los estímulos externos; de esa forma, se reduce la hiperactividad y los estados de ansiedad.
  • Mejora la atención, la concentración y la disposición para conocer y explorar el mundo. 
  • Se consolida la memoria. Los niños recuerdan mejor lo que aprenden si duermen siesta; durante el sueño, se graba lo aprendido durante el día y se predispone a aprender cosas nuevas.
Los beneficios de la siesta en los niños no se reducen solo a la recuperación física.

Influencia de la siesta en la vida del niño

  • La siesta contribuye al buen humor y a las actitudes positivas. Después de la siesta, el niño se muestra relajado y sonriente; también está más dispuesto a todo lo que se le solicite.
  • Contribuye al crecimiento normal. El sueño y la vigilia regulan algunas funciones vitales. Durante el sueño, se libera la hormona del crecimiento, esencial para el desarrollo.
  • La siesta favorece el buen descanso nocturno. Si el niño llega a la noche agotado y sobreexcitado, puede tener dificultades para dormir. Una siesta adecuada le permitirá un sueño nocturno reparador.
  • Se favorecen las relaciones sociales. Un niño que no duerme siesta se mostrará más agresivo; así, el pequeño tendrá problemas para jugar con otros niños y su desarrollo emocional se perturbará.

“Durante las horas que el niño duerme, no solo su cuerpo descansa, sino que se realizan procesos neuropsicológicos de gran valor”

Duración de la siesta de los niños

A medida que crece, el niño necesita menos horas de sueño. Hasta los cuatro o cinco años, estas horas se distribuyen en el sueño nocturno y la siesta; después, el reposo diurno generalmente desaparece.

  • Recién nacido: el tiempo total de sueño está en torno a las dieciocho horas. El tiempo en que el recién nacido duerme es igual al que permanece despierto; las siestas suman ocho o nueve horas.
  • Un mes de vida: el tiempo total de sueño aquí es de 17 horas. A esta edad, el tiempo de sueño nocturno se extiende —duerme diez horas en la noche— y el diurno disminuye —las siestas suman ocho horas—.
  • Tres meses: en esta etapa, el tiempo total de sueño desciende a 16 horas. Por la noche, en tanto, duerme unas diez horas; durante el día necesitará al menos tres siestas, aproximadamente de unas dos horas.
Las siestas a media mañana son buenas si forman parte de un hábito.

A partir del medio año

  • Seis meses: al llegar al medio año, el tiempo total de sueño ronda las 15 horas. Generalmente, el niño está más estimulado exteriormente y las siestas se reducen a dos; duerme en ellas cuatro o cinco horas en total.
  • Un año: con un año, el tiempo total de sueño será de 14 horas. Las siestas serán más breves; el niño dormirá dos siestas de una hora y media cada una y, con esto, estará totalmente repuesto.
  • A los dieciocho meses, adquirirá el ritmo que mantendrá hasta los cuatro o cinco años. El tiempo total de sueño será de trece o catorce horas; dormirá una única siesta de dos horas de duración. 

Estos datos son estimaciones; cada niño tendrá su propio ritmo de sueño nocturno y de siestas. Lo importante es acompañar y favorecer esos momentos de descanso.

El hecho de eliminar las siestas por comodidad de los padres o por motivos laborales no es una buena medida. Este hábito puede perjudicar el normal desarrollo del niño, por lo que es mejor propiciar ese momento de relajación.

Categorías: Cuidados y buenos hábitos Etiquetas:
Te puede gustar