Beneficios de la siesta en los niños

21 marzo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el abogado Francisco María García
Los beneficios de las siestas en los niños son innegables. Reconociendo esta necesidad, muchos centros de educación inicial tienen instalaciones que permiten unas siestas muy cómodas. En casa y desde que el niño nace, sus horarios de sueño deben cumplirse para un correcto desarrollo.

El sueño es un factor fundamental en el desarrollo físico, intelectual y emocional del ser humano. Durante el descanso, el cuerpo no solo recupera energía, sino que lleva a cabo procesos neuropsicológicos de gran valor. Por ello, los beneficios de la siesta en los niños van más allá de la reposición de fuerzas, desde el punto de vista físico.

Hasta los 4 o 5 años de vida, los niños suelen dormir siesta. Ahora bien, la duración de esta puede variar. Hay niños que duermen más de 30 minutos, otros apenas lo justo.

Crear hábitos de sueño será fundamental para facilitarles un buen descanso día a día y, además un desarrollo adecuado. Esto incluye, aprovechar esos períodos de sueño diurno. 

¿Cuáles son los beneficios de la siesta en los niños?

A simple vista se puede notar que contar con un periodo de sueño diurno supone un gran beneficio para los pequeños. Cuando la toman tienen una mejor disposición, en líneas generales; mientras que, cuando se la saltan, por una u otra razón, están irritables y sensibles por todo.

Enumeremos los beneficios de la siesta en los niños:

  • Durante la siesta, el niño recupera la energía. Su cuerpo descansa y toma la energía mental necesaria para pasar resto del día dispuesto a seguir en acción.
  • Libera tensiones. La mente se desconecta de todos los estímulos externos; de esa forma, se reduce la hiperactividad y los estados de ansiedad.
  • Mejora la atención, la concentración y la disposición para conocer y explorar el mundo. 
  • Se consolida la memoria. Los niños recuerdan mejor lo que aprenden si duermen siesta; durante el sueño, se graba lo aprendido durante el día y, por ello, le será más fácil continuar aprendiendo cosas nuevas.
Los beneficios de la siesta en los niños no se reducen solo a la recuperación física.

Influencia de la siesta en la vida del niño

  • La siesta promueve el buen humor y estimula una actitud positiva. Después de la siesta, el niño se muestra relajado y sonriente; también está más dispuesto a todo lo que se le solicite.
  • Contribuye al crecimiento normal. El sueño y la vigilia regulan algunas funciones vitales. Durante el sueño, se libera la hormona del crecimiento, esencial para el desarrollo.
  • La siesta favorece el buen descanso nocturno. Si el niño llega a la noche agotado y sobreexcitado, puede tener dificultades para dormir. Una siesta adecuada le permitirá un sueño nocturno reparador.
  • Se favorecen las relaciones sociales. Un niño que no duerme siesta se mostrará más agresivo; así, el pequeño tendrá problemas para jugar con otros niños y su desarrollo emocional se perturbará.

«Durante las horas que el niño duerme, no solo su cuerpo descansa, sino que se realizan procesos neuropsicológicos de gran valor»

Duración de la siesta de los niños

A medida que crece, el niño necesita menos horas de sueño. Hasta los cuatro o cinco años, estas horas se distribuyen en el sueño nocturno y la siesta; después, el reposo diurno generalmente desaparece.

  • Recién nacido: el tiempo total de sueño está en torno a las dieciocho horas. El tiempo en que el recién nacido duerme es igual al que permanece despierto; las siestas suman ocho o nueve horas.
  • Un mes de vida: el tiempo total de sueño aquí es de 17 horas. A esta edad, el tiempo de sueño nocturno se extiende —duerme diez horas en la noche— y el diurno disminuye —las siestas suman ocho horas—.
  • Tres meses: en esta etapa, el tiempo total de sueño desciende a 16 horas. Por la noche, en tanto, duerme unas diez horas; durante el día necesitará al menos tres siestas, aproximadamente de unas dos horas.
Las siestas a media mañana son buenas si forman parte de un hábito.

A partir del medio año

  • Seis meses: al llegar al medio año, el tiempo total de sueño ronda las 15 horas. Generalmente, el niño está más estimulado exteriormente y las siestas se reducen a dos; duerme en ellas cuatro o cinco horas en total.
  • Un año: con un año, el tiempo total de sueño será de 14 horas. Las siestas serán más breves; el niño dormirá dos siestas de una hora y media cada una y, con esto, estará totalmente repuesto.
  • A los dieciocho meses, adquirirá el ritmo que mantendrá hasta los cuatro o cinco años. El tiempo total de sueño será de trece o catorce horas; dormirá una única siesta de dos horas de duración. 

Estos datos son estimaciones; cada niño tendrá su propio ritmo de sueño nocturno y de siestas. Lo importante es acompañar y favorecer esos momentos de descanso.

El hecho de eliminar las siestas por comodidad de los padres o por motivos laborales no es una buena medida. Este hábito puede perjudicar el normal desarrollo del niño, por lo que es mejor propiciar ese momento de relajación.

  • Azlan Ahmad Kamal et al. / Perceptions on taking a Daily Nap for a Better Quality of Life among Physical & Health Education students in Malaysia. Procedia – Social and Behavioral Sciences 35 ( 2012 ) 162 – 169.
  • Weir, K. The science of naps. American Psychology Association. 2016, Vol 47, Nº 7, 48. [Online] Avaiable at: https://www.apa.org/monitor/2016/07-08/naps