Baile para niños: motivos para que tu hijo lo practique

Goizane · 27 noviembre, 2017
Bailar es una actividad recomendada tanto para adultos como para niños. Sus beneficios físicos y psicológicos hacen de ella no solo una forma de realizar deporte sino también de divertirse y relacionarse con otras personas.

A la mayoría de los niños les encanta bailar, desde pequeñitos además. Muchas veces vemos bebés que en cuanto oyen las primeras notas de música, empiezan a mover el cuerpo. Como otras tantas cosas en la etapa del desarrollo, bailar también es aprendizaje y una actividad muy beneficiosa para los niños, tanto física como psicológicamente. Por eso, el baile es una práctica que debería fomentarse en ellos incluso antes de que den sus primeros pasos.

El baile entre los más pequeños

El baile en los niños se puede incentivar desde que son muy pequeños. Da igual qué estilo de música nos guste más, lo importante es que el bebé escuche y sienta diferentes ritmos. Para bailar, al principio podremos hacerlo con el bebé en brazos o en un portabebé. Así disfrutará del baile y de la compañía al compás de la música.

“Bailar con tu bebé mejorará vuestra relación gracias a esos momentos íntimos y divertidos”

A medida que crezcan, podemos bailar con los niños guiándolos de las manos o con sencillos pasos que ellos imitarán. Estos movimientos tempranos les ayudarán no solo a adquirir sentido del ritmo y el oído musical, sino también a mejorar la coordinación, el equilibrio y a fortalecer sus músculos.

Practicar el baile

Cuando los niños empiezan a crecer, una de las actividades físicas que más disfrutan es el baile. Y con ello no nos referimos únicamente al ballet, danza u otras disciplinas clásicas que siempre han destacado entre las actividades extraescolares. En la actualidad están surgiendo nuevas modalidades de baile moderno que combinan los beneficios de esta disciplina con la diversión.

“Los bailes modernos incluyen movimientos variados y ritmos enérgicos con los que los niños disfrutan más”

Los ejercicios al ritmo de zumba, del funky que inspira el break dance o de la música latina están ganando mucha popularidad en los últimos años. Y es que estas modalidades, además de mejorar tanto el cuerpo como la mente de los niños, consiguen que se diviertan y pasen un buen rato.

Los beneficios de bailar

  1. Ejercicio físico. Bailar es un ejercicio completo que requiere que usemos prácticamente todos los músculos del cuerpo. Así, se mejora la forma física, la agilidad y se contribuye a un correcto desarrollo de los niños.
  2. Psicomotricidad. Moverse al ritmo de la música no es tan sencillo como parece, y menos si los niños deben acompasarse a una coreografía. La práctica del baile les ayudará a mejorará su psicomotricidad, coordinación, equilibrio y sentido del ritmo.
  3. Diversión. La mayoría de los niños disfrutan bailando, y si además es al ritmo de una canción conocida, mayor es la diversión. Además, los bailes modernos incluyen movimientos mucho más variados con ritmos enérgicos que se convertirán para ellos en todo un reto.
  4. Creatividad. Con el baile los niños se desinhiben y exhiben toda su creatividad. Asimismo, desarrollan la expresión corporal, el oído musical y trabajan su memoria.
  5. Trabajo en equipo. En los bailes, tanto clásicos como modernos, suele haber varias modalidades. Entre ellas se incluye bailar en parejas o en equipos, por lo que los niños aprenderán a trabajar en comunidad, además de mejorar sus relaciones sociales.
  6. Autoestima. Bailar reduce los síntomas de estrés o ansiedad, aumenta la confianza del niño en sí mismo y mejora su autoestima. Todo esto les ayudará además a superar problemas asociados como la timidez.
El baile aporta numerosos beneficios a los niños.

¿Qué disciplina de baile es mejor para mi hijo?

Como hemos comentado, cualquier modalidad de baile tiene grandes beneficios. Tradicionalmente, la actividad más conocida en este ámbito es el ballet, que ayudará a inculcar en tu hijo hábitos de responsabilidad y disciplina. Sin embargo, las variedades de bailes modernos son más divertidas y enérgicas.

A menos que se busque potenciar una característica concreta, o corregir algún problema, lo ideal es dejar que los niños escojan según sus gustos. Esto incluye tanto sus preferencias musicales como sus tendencias a la hora de moverse y hacer ejercicio: el nivel de energía y actividad es distinto en cada uno.

Como padres, es importante apoyar sus decisiones e inculcarle la constancia que necesitará. Pero sobre todo, los padres deberán ser quienes les inspiren el ánimo necesario para aplicarse en estas actividades. Y serán quienes le acompañen en el descubrimiento tanto de una nueva afición como de los amigos y experiencias que se puedan derivar de esta práctica.