Atletismo para niños, un deporte completo

Inés Gómez 27 noviembre, 2017
El atletismo para niños es un deporte que ayuda a mejorar la capacidad pulmonar, favorece la quema de calorías, promueve la descarga de tensiones y potencia las habilidades sociales de los más pequeños. 

Durante la infancia el deporte forma parte de nuestro modo de vida. Correr, saltar y jugar son algunas formas de gastar esa energía inagotable característica de los niños. Disciplinas como el atletismo para niños ayudan a mejorar las destrezas y las habilidades específicas de este período.

Aunque parezca un dato carente de relevancia, el atletismo no se practica de igual forma en adultos que en infantes. Los más pequeños no pueden correr distancias tan largas como los mayores, ni saltar vallas de la misma altura.

“Adaptar el deporte a la edad y capacidades físicas es algo primordial para poder practicar cualquier tipo de ejercicio”

Pese a lo que pueda parecer, el atletismo para niños es una disciplina bastante recomendada. No importa la altura ni el peso de los menores (como sí ocurre en el baloncesto o en la equitación) y favorece tanto el sentimiento de equipo como la autoestima individual.

Al contrario que la Fórmula 1 o el motociclismo, el atletismo infantil es un deporte bastante seguro. Aparte de posibles caídas (no exentas en ninguna disciplina) o magulladuras, tu hijo no sufrirá más heridas que las causadas de forma normal un día cualquiera que salga a jugar.

Beneficios del atletismo para niños

Beneficios a nivel físico

A nivel físico, el atletismo para niños tiene muchísimas ventajas. Mejora la capacidad pulmonar permitiendo respirar mejor; ayuda al buen desarrollo de huesos, músculos y articulaciones y aumenta la resistencia.

Es también una buena forma de adquirir agilidad y velocidad, además de fortalecer el cuerpo entero. La cantidad de calorías que se queman con este deporte es enorme, previniendo así problemas como la obesidad infantil.

El atletismo para niños genera numerosos beneficios para la salud de los pequeños.

Beneficios a nivel mental y emocional

El deporte en general tiene un gran componente relajante. Libera endorfinas, las hormonas de la felicidad, y provoca que nos sintamos a gusto al realizar ejercicio. A los niños, al igual que a los adultos, les ayuda a evadirse de los problemas y a afrontar la vida con optimismo.

Es una gran aporte para evitar el estrés y la ansiedad, inconvenientes cada vez más frecuentes en esta etapa. El atletismo infantil confiere a los niños un gran sentimiento de libertad. Les brinda un componente adictivo natural que hace que correr se convierta en una forma más de descargar tensiones.

“El deporte tiene el poder de transformar el mundo. Tiene el poder de inspirar, de unir a la gente como pocas otras cosas. Tiene más capacidad que el gobierno de derribar barreras sociales”

–Nelson Mandela–

Beneficios a nivel social

El atletismo infantil es una gran forma de conocer a otros niños con los mismos intereses. Favorece tanto el espíritu de equipo como la independencia, equilibrando la balanza del compañerismo y el individualismo. Formar parte de un equipo trae consigo muchos beneficios a nivel social.

Es una forma sana de hacer amigos y amigas con los que compartir juegos y experiencias. Es importante mantener el contacto con sus entrenadores y con los padres de los otros compañeros. De esta forma estaremos al tanto de cómo va evolucionando nuestro hijo o de cómo es la relación con los demás.

El atletismo para niños es un deporte muy seguro.

Es recomendable para los padres escuchar primero a sus hijos. Lo más importante es que sean los niños los que deseen apuntarte a atletismo, si ellos no quieren no debemos obligarles. Si un menor accede a realizar un deporte o actividad bajo coacción o simplemente por agradar, las consecuencias serán nefastas.

Fomentar el deporte en los niños es fomentar su felicidad, pero también puede causar el efecto adverso. Llevar a cabo una actividad que les disgusta o que les hace pasarlo mal puede provocar su total rechazo hacia ella.

Hay que ser conscientes de que nuestros hijos también son personas y tienen sus propias opiniones. Quizás el atletismo no sea su fuerte, pero sí el tenis o la natación. Quizás prefiera el ballet o puede que incluso el fútbol. El primero que debe dar su consentimiento es el pequeño, pues solo él conoce a fondo sus gustos.

Una vez que el niño acceda de forma positiva, no olvidemos apoyarle al cien por cien. Animarlo, acompañarlo a sus competiciones y mostrarnos comprensivos mejorará nuestra relación con él. Y quien sabe, puede que al final seamos nosotros los que sucumbamos a la tentación y decidamos probar el maravilloso deporte del atletismo.

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