Aprender a respirar es una lección para toda la vida

Nada nos parece más sencillo en la vida que respirar. De hecho la cantidad de dichos y frases que hacen alegoría a esta práctica abundan: Eso es mal fácil que respirar o respira profundo y cálmate; sin embargo, y justamente por lo sencillo que resulta este vital ejercicio es que a veces olvidamos que manejar la técnica de la respiración adecuada es clave para todos los seres vivos.

Inhalar y exhalar aire correctamente nos ayuda cuando nos encontramos bajo estrés. Hay varias razones que dan cuenta del porqué, una de ella es que cuando enfrentamos situaciones que logran ponernos tensos nuestras respiraciones se tornan apresuradas y cortas, en ese tipo de episodios solemos inhalar y exhalar solamente por la nariz, lo cual envía una orden al cerebro de alarma que no nos ayuda en nada a afrontar momentos como estos.

Sin embargo, si durante esos episodios respiráramos correctamente lograríamos mantener la calma y actuar con más rapidez y claridad;  es por eso que respirar es una lección que le servirá a tu bebé toda la vida.

De acuerdo con el Instituto Americano de Estrés, una respiración adecuada aumenta la provisión de oxígeno al cerebro y estimula el sistema nervioso parasimpático, promoviendo un estado de calma. Así que cuando tu niño se encuentre en momentos de estrés, ansiedad o frustración, son muchas las prácticas y técnicas respiratorias conocidas con el objetivo de promover un estado de calma y relajación para los niños.

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Respirar bien tiene su técnica

Existen técnicas que podemos enseñar a los niños como la respiración abdominal o diafragmática, que consiste en la inhalación lenta y profunda hasta expandir el diafragma y llevar el aire hasta el fondo de los pulmones, obligando al abdomen a levantarse a medida que los pulmones se llenan de aire.

Este tipo de técnica respiratoria puede llevar a un niño a abandonar un estado mental alterado y de estrés, en el que predomina el instinto de lucha o fuga y de alerta máxima, a experimentar un estado en el que la frecuencia cardíaca es más lenta, la presión arterial es menor, lo cual disminuye el dolor que siente hasta lograr que se relajación y por consecuencia tenga una visión más clara y mejor comprensión de las cosas que le rodean. Respirar de esta manera le ayudará a tomar mejores decisiones y con más facilidad.

Los juegos son el mejor método para enseñar al niño a respirar correctamente. Elige un día despejado y soleado y propón una salida en familia, previo a eso organiza juegos que luego pondrán en práctica. Intenta dejar de lado la competitividad y trata de que el juego más allá de ganar o perder se base en aprender a respirar correcta y calmadamente.

Jueguen a crear burbujas de jabón contabilizando la cantidad de burbujas hechas; esto ayudará a tu hijo a controlar la respiración. También puedes trazar una línea de meta y que al margen de ella los niños –ayudados de una pajilla- traten de empujar una pequeña pelota de papel o anime, lo cual también le ayudará a aprender a respirar adecuadamente.

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Un aprendizaje para toda la vida

Ayudar a los niños a respirar bien es una lección que lo acompañará por el resto de sus días y ahora es el momento justo para enseñarle a hacerlo correctamente. Al hacerlo, el niño sabrá que el cuerpo consume cada segundo “aire” para estar vivo y que es una herramienta poderosísima para mantener la tranquilidad y alejar el estrés, un mal que les afecta tanto como a los adultos, con el cual en muchas ocasiones lidia sin darse cuenta.

Cuando un niño internaliza que respirar es la base de toda la vida, puede profundizar sus nociones de cómo hacerlo eficazmente; tú puedes ayudarlo a visualizar lo que sucede en su cuerpo si le muestras a través de un dibujo del cuerpo dónde están los pulmones y los órganos involucrados en la respiración. Así tendrá conciencia plena de lo que está haciendo que más allá de ser una tarea impuesta por los padres, respirar se convertirá en uno de los ejercicios más completos que puede hacer.

Respirar bien le ofrecerá resultados casi inmediatos y evidentes entre los que resaltan: Sentirse más atento y con menos estrés, mejorar la forma de pronunciar las palabras y la capacidad de hablar, percibir los olores y aromas con más facilidad. 

Además, darse cuenta de con qué parte del cuerpo se respira, contribuirá a que se mantenga calmado, le dará más energía, le ayudará a no enojarse muy seguido, a no asustarse tanto, a crecer y a mantenerse saludable y a mantener su cuerpo más flexible.

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