El amor de tu vida llegará en nueve meses

Fernando Clementin · 10 abril, 2018
Para quienes no son padres, es difícil comprender el amor que genera un hijo. Se trata de una relación indescriptible e inimaginable: su intensidad y fortaleza solo se perciben al mirar a los ojos a ese ser que tú misma has traído al mundo.

Seguro que has escuchado que los sentimientos que se tienen hacia los hijos son totalmente diferentes a todo lo vivido antes. En el comienzo de tu embarazo, tienes nueve meses para esperar y preparar la llegada del amor de tu vida. Ese ser cambiará para siempre tu mundo y te hará experimentar emociones que nunca habías imaginado.

En el momento en el que tu bebé llega al mundo, comprenderás que ya no hay nada que importe más. Es en ese preciso instante, y también cada vez que lo mires a los ojos, cuando sentirás la felicidad plena. Su mirada te ofrecerá paz, pureza y amor incondicional.

Un hijo se transforma inmediatamente en el amor de tu vida porque la conexión entre ambos es inigualable. Tú le has dado la vida, le ofreciste un lugar donde crecer para salir al mundo. Aunque no te lo pueda expresar, él lo sabe; por eso querrá tenerte cerca siempre.

La lactancia, el contacto con tu piel y sentir tu voz, la misma que escuchó durante tantos meses en tu vientre, no harán más que reforzar ese vínculo único. Puede que en el camino sientas dudas y miedos; es totalmente normal.

Con el tiempo comprenderás que la llegada de tu pequeño fue el más hermoso regalo que la vida pudo hacerte. Es el sacrificio más bello, el acto de amor más puro que puedas concebir.

No hay afecto más puro que el maternal: tu hijo será el amor de tu vida por siempre.

Inseguridad y preocupación

El primer trimestre de embarazo puede ser algo traumático para las mamás. Se conjugan muchos cambios, tanto a nivel hormonal como a nivel físico. Entonces, los malestares físicos, las náuseas y el cansancio se suman a la inseguridad que causa la maternidad que te espera.

No debes preocuparte; lo primero que tienes que pensar es que es un proceso natural para el que tu cuerpo está preparado. Si es tu primer hijo y piensas que no podrás con esa responsabilidad, tampoco has de tener miedo. No eres la primera que afronta este desafío, muchas se han visto en la misma que tú y lo han sobrellevado sin problemas. Tu instinto maternal te guiará.

Además, no olvides que no eres la única en la espera del amor de tu vida. Hay mucha gente a tu alrededor que está a tu disposición para lo que necesites. Tus amigas, tu pareja y, por supuesto, los futuros abuelos son protagonistas de este proceso y estarán felices de ayudarte en lo que puedan.

“La maternidad tiene un efecto humanizador: todo se reduce a lo esencial”
—Meryl Streep—

El cerebro de una madre cambia desde el embarazo

¿Sabías que la ciencia comprobó que el cerebro de la madre cambia durante el embarazo? Este hecho es la prueba irrefutable de la conexión madre-hijo. La única misión de estas alteraciones es la de proteger al bebé por encima de todas las cosas.

Como consecuencia de estas modificaciones hormonales, la madre será capaz de:

  • Sentir mayor empatía para con las sensaciones del pequeño en su vientre.
  • Percibir amenazas con mayor susceptibilidad.
  • Notar síntomas extraños que puedan significar un riesgo para el bebé.

Por supuesto, esto tiene una explicación. La razón es que se reduce la cantidad de materia gris en el cerebro, que es la responsable de procesar información. Esta reducción se debe a que la madre se vuelve más eficiente para estas tareas; por ello, serás capaz de destinar recursos a lo que más te importa en esta etapa: cuidar del amor de tu vida.

Tu hijo se convertirá en el amor de tu vida tan pronto como mires a sus ojos.

Prepárate para criar al amor de tu vida

La maternidad expone, en muchas ocasiones, las fortalezas y carencias de una persona. Para lograr un vínculo fuerte e inquebrantable con tu pequeño, será primordial que lo críes basándote en el amor y el cariño.

Aunque pueda sonar un concepto muy amplio, es posible aplicarlo con pequeñas acciones. Por ejemplo, debes tener siempre presente que no es positivo que reflejes tus frustraciones, temores e inseguridades en él. Por el contrario, déjalo ser y dale las herramientas y el coraje para perseguir sus sueños. A la larga, verlo intentándolo será cumplir el tuyo.

Otro aspecto importante es ofrecer afecto y cariño. No subestimes el valor del contacto, las caricias, los abrazos y, por supuesto, la comprensión. Tanto cuando sea bebé como en la infancia y también cuando crezca deberás estar a su lado.

Los chicos que crecen con el apoyo de sus padres son más fuertes y estables emocionalmente. Esto se debe a que el estrés que genera la desprotección consume los recursos de su cerebro y ataca seriamente su autoestima y confianza. Por favor, no infundas este daño en tu hijo.

El amor de tu vida viene en camino; él te espera tanto como tú a él. No intentes que todo sea perfecto para su llegada porque esto es casi imposible. Con tan solo sentir el amor de sus padres y el contacto con ellos sus días serán más que felices. Y los tuyos también.