Amamantar: no todo es color de rosas

18 mayo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la psicopedagoga Nadyra Muhammad
Amamantar a tu bebé es un acto hermoso e inigualable. Sin embargo, también presenta varios inconvenientes de los que es necesario hablar con libertad.

Muchos son los aspectos del embarazo y la maternidad que han resultado idealizados por años, incluso por nosotras mismas. Amamantar al bebé es uno de ellos.

Es recientemente cuando las mujeres nos hemos atrevido más de hablar en voz alta de las cosas que no resultan tan color de rosa sin sentirnos culpables o por ello. Y se trata de un ejercicio imprescindible, pues es necesario normalizar los aspectos menos positivos para evitar culpas en las madres.

En torno a la lactancia

La lactancia es el método de alimentación más recomendado por pediatras y organizaciones a nivel mundial. La misma proporciona grandes beneficios tanto para la madre como para el bebé. Entre ellos destacan los siguientes:

  • Fortalecen el desarrollo inmunológico del bebé.
  • Los bebés amamantados tienen mayor cociente intelectual.
  • Los bebés amamantados demuestran un mejor ajuste emocional.
  • Evita gastos a la economía familiar.
  • Simplifica los cuidados iniciales al no requerir lavar y esterilizar chupetes y equipos.

Podríamos listar aquí las maravillas y ventajas de la lactancia, sin embargo no es lo que nos ocupa ahora. Pues hoy queremos hablar de los aspectos difíciles que no siempre se sacan a la luz.

Amamantar no siempre es fácil

Dar el pecho puede doler

Ciertamente, a algunas mujeres comenzar a dar pecho puede dolerles un poco, especialmente al principio. Si este es tu caso, debes saber que existen otras muchas mujeres como tu, pero también debes saber que esa etapa pasa y el dolor desaparece.

Solo necesitas mantenerte enfocada, optimista y segura de la decisión maravillosa que tomaste con respecto a la alimentación de tu bebé. Evita escuchar relatos escabrosos de experiencias en lactancia que no llegaron a feliz término. Ese no tiene que ser tu caso.

Amamantar cansa

Ciertamente, la producción de leche para tu organismo es un gasto de energía importante. No es casualidad que muchas mujeres bajen considerablemente de peso mientras lactan. Cuida de ti, toma tiempo para descansar, todo lo demás puede esperar y el desarrollo de tu bebé bien lo vale.

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Dar el pecho a tu bebé toma tiempo

El tiempo que debe permanecer una madre sentada amamantando a su bebé es considerable. Dependiendo del flujo de tu leche puede ser de hasta 45 minutos, más lo que necesites para cambiarlo y sacarle los gases. Este tiempo suele ser más preciado si tienes ya otros hijos que también te necesitan.

Resulta todo un desafío poder organizarte para cumplir de la mejor manera con todas tus obligaciones. Hay una gran realidad: no vas a poder con todo, es cierto. Sin embargo, no es nada que con astucia, organización y estableciendo prioridades no puedas lograr.

Relájate, sé flexible contigo misma, baja los estándares de perfección y permítete dejar los platos sin lavar hasta la noche o acumular más ropa para lavar. Pídele a alguien cercano que te ayude con las compras. Seguro encontrarás muchas alternativas, demuéstrate que puedes delegar y postergar.

Amamantar controla tus actividades

Definitivamente, mientras estés dando pecho a tu bebé no podrás alejarte por muchas horas de casa a menos que puedas llevarlo contigo. El bebé te necesita cada tres o cuatro horas y tú también necesitarás sacar la leche de tu cuerpo.

Así que no queda otra opción que convertirte en una persona más ágil y capaz. Organiza tus diligencias y prevé los horarios en los que tu bebé va a querer comer y los lugares donde te sentirás más cómoda haciéndolo. Amamantar es una acto hermoso, para sentirte orgullosa. Hazlo con discreción para no herir susceptibilidades, pero no lo descartes. Dar pecho en la calle es la única manera que puedas comprometerte con ciertas actividades y empezar a disponer de tu tiempo.

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Amamantar a veces ensucia tu ropa

Si, algunas veces la leche sale sin control y aunque tengas protectores se traspasa y moja tu camisa. No pasa nada, ya que sales con una pañalera de casa, incluye allí dos o tres cambios para ti…¡listo!

Tienes derecho a sentirte mal

Por último has de saber que en oportunidades te sentirás agobiada, cansada del dolor en tus pechos o de no poder hacer una diligencia en el tiempo que antes hacías cinco. Es normal, permítetelo; puedes llorar, protestar y decir lo que piensas, eso no te hace mala madre, solo te hace una persona normal. Cuando esos momentos pasen te descubrirás más fuerte.

  • Brahm, P., & Valdés, V. (2017). Beneficios de la lactancia materna y riesgos de no amamantar. Revista chilena de pediatría88(1), 07-14.
  • Prieto-Gómez, R., & Baeza-Weinmann, B. (2013). Lactancia materna: Prevalencia de grietas y dolor en mujeres que amamantan, región de la araucanía, Temuco, Chile. 2010-2011. Revista Colombiana de Obstetricia y Ginecología64(3), 229-233.