Amamantar: no todo es color de rosas

Nadyra Muhammad · 1 febrero, 2016

Muchos son los aspectos del embarazo y la maternidad que han resultado idealizados por años, incluso por nosotras mismas. La lactancia es uno de ellos. Es recientemente cuando las mujeres nos hemos atrevido más de hablar en voz alta de las cosas que no resultan tan color de rosa sin sentirnos culpables o por ello.

En torno a la lactancia

La lactancia materna es quizá uno de los milagros de la vida más fascinante que pueda existir luego de la concepción y el embarazo. Que el cuerpo de una madre sea capaz de producir un líquido tan perfecto, tan potente, tan nutritivo que ningún laboratorio haya podido copiar con las tecnologías tan avanzadas, eso definitivamente es fascinante y debería ser suficiente para comprender la importancia mayúscula de amamantar a nuestros bebés.

Los efectos de la leche materna abarcan un gran lista de aspectos del desarrollo infantil, entre ellos:

  • Fortalecen el desarrollo inmunológico del bebé.
  • Los bebés amamantados tienen mayor coheficiente intelectual.
  • Los bebés amamantados demuestran un mejor ajuste emocional.
  • Evita gastos a la economía familiar.
  • Simplifica los cuidados iniciales al no requerir lavar y esterilizar teteros y equipos.

Podríamos listar aquí las maravillas y ventajas de la lactancia, sin embargo no es lo que nos ocupa ahora, sino los aspectos difíciles de los que poco se habla.

Amamantar puede doler un poco

Ciertamente, a algunas mujeres comenzar a dar pecho puede dolerles un poco, especialmente al principio, tal vez el primer mes. Si este es tu caso, debes saber que existen otras muchas mujeres como tu, pero también debes saber que esa etapa pasa y el dolor desaparece. Solo necesitas mantenerte enfocada, optimista y segura de la decisión maravillosa que tomaste con respecto a la alimentación de tu bebé.

Evita escuchar relatos escabrosos de experiencias en lactancia que no llegaron a feliz término. Ese no tiene que ser tu caso.

Amamantar cansa

Ciertamente, la producción de leche para tu organismo es un gasto de energía importante. No es casualidad que muchas mujeres bajen considerablemente de peso mientras lactan.

Cuida de ti, toma tiempo para descansar, dormir completo, todo lo demás puede esperar y el desarrollo de tu bebé bien lo vale.

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Amamantar toma tiempo

El tiempo que debe permanecer una madre sentada amamantando a su bebé es considerable, dependiendo del flujo de tu leche puede ser de hasta 45 minutos, más lo que necesites para cambiarlo y sacarle los gases. Este tiempo suele ser más preciado si no tienes ayuda doméstica en casa o si tienes ya otros hijos que también te necesitan.

Resulta todo un desafío poder organizarte para cumplir de la mejor manera con todas las labores del hogar, además atender al bebé, hacer las compras, recibir a las visitas, cuidar de ti…

Hay una gran realidad: no vas a poder con todo, es cierto. Sin embargo, no es nada que con astucia, organización y estableciendo prioridades no puedas lograr.

Relájate, sé flexible contigo misma, baja los estándares de perfección y permítete dejar los platos sin lavar hasta la noche o acumular más ropa para lavar, pídele a alguna amiga o a alguien de la familia que te ayude con las compras. Seguro encontrarás muchas alternativas, demuéstrate que puedes delegar y postegar.

Amamantar controla tus actividades

Definitivamente, mientras estés dando pecho a tu bebé no podrás alejarte por muchas horas de casa a menos que puedas llevarlo contigo. El bebé te necesita cada 3 o 4 horas y tu también necesitarás sacar la leche de tu cuerpo.

Así que no queda otra opción que convertirte en una persona más ágil y capaz, organiza tus diligencias y prevé los horarios en los que tu bebé va a querer comer y los lugares donde te sentirás más cómoda haciéndolo.

No te dejes amedrentar por conceptos pasados de moda, dale tetica a tu bebé donde sea necesario. Existen unas mantas que te ayudan a cubrirte mejor, también franelas y camisas con aberturas especiales que te facilitan la discreción.

Amamantar es una acto hermoso, para sentirte orgullosa. Hazlo con discreción para no herir susceptibilidades, pero no lo descartes. También puedes quedarte en tu auto y dar pecho allí. Como tu prefieras, no como prefieran los demás.

Dar pecho en la calle es la única manera que puedas comprometerte con ciertas actividades y empezar a disponer de tu tiempo.

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Amamantar a veces ensucia tu ropa

Si, algunas veces la leche sale sin control y aunque tengas protectores se traspasa y moja tu camisa. No pasa nada, ya que sales con una pañalera de casa, incluye allí dos o tres cambios para ti...¡listo!

Tienes derecho a sentirte mal

En oportunidades te sentirás agobiada, cansada del dolor en tus pechos o de  poder hacer una diligencia en el tiempo que antes hacías 5. Es normal, permítetelo, puedes llorar, protestar y decir lo que piensas, eso no te hace mala madre o una persona incapaz de cuidar a un bebé, solo te hace una persona normal. Cuando esos momentos pasen te descubrirás más fuerte, todo lo puedes, ¡eres mamá!

Para disfrutar de la lactancia debes cuidar de ti, respetarte y aceptar sin complejos que no todo en la lactancia materna es color de rosas.