Cómo aliviar la ansiedad por separación en los niños

María José · 24 julio, 2016

Si tienes un hijo pequeño es posible que sientas cierto miedo al pensar que deberás dejarlo con una niñera o quizá en la guardería. Prácticamente todos los padres han dejado alguna vez a sus hijos al cuidado de otra persona y han podido comprobar que no es plato de buen gusto ni para ellos, ni para los hijos. Los niños suelen abrazarlos desconsoladamente para no separarse de ellos. La ansiedad por separación puede ser tanto para padres como para hijos.

Los niños responden de esta manera porque perciben la separación como si sus padres o madres estuvieran en peligro de muerte. Los niños aprenden, con el tiempo, que sí regresarás después de haberte ido, pero aún no es capaz de comprenderlo plenamente y por este motivo le entra la ansiedad de separación. Aunque claro, los padres al ver cómo se ponen los hijos, también lo pasan realmente mal.

Los niños pequeños están diseñados para pasar tiempo con los seres humanos a los que están unidos: sus padres, hermanos mayores, primos, tíos y tías y también abuelos y abuelas.

Hasta que no tenga un vínculo afectivo con el cuidador y pueda confiar en él no se sentirá completamente seguro y lo  pasará mal cada vez que te vayas de su lado. por lo que una de tus tareas es ayudar a que tu hijo confíe en el cuidador y que el cuidador pueda entender a tu hijo para satisfacer sus necesidades siempre desde el cariño y el respeto. Pero, ¿qué más puedes hacer para aliviar la ansiedad por separación de los niños?

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Facilitar el vínculo entre el cuidador y el niño

Los niños pequeños no se acostumbran a estar sin sus padres pero pueden comenzar a sentirse seguros al lado de otra persona. La única manera de ayudar a un niño a soportar el malestar es tener una gran relación con el cuidador y que vea que eres amable, entusiasta y cordial. Seguramente seguirá llorando cuando te marches pero el cuidador será capaz de consolarlo; si tu hijo sigue llorando después de 15 minutos es que no quiere aceptar a la otra persona, al menos de momento.

Para ayudarle a que se sienta cómodo en esta nueva situación deberás invertir también tu tiempo para que el cuidador conozca a tu hijo también en pequeños ratitos y que de esta manera se acostumbre a su presencia. Esto deberá ser antes de dejarlo sin ti. También puedes ayudar a tu hijo -en el caso de la guardería- a que juegue con otros niños. Cuando tu hijo se entretenga con los demás, no te marches pero aléjate para que se acostumbre a hacer cosas sin ti.

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El secreto está en separaciones cortas y rutinas

Después de que tu hijo comience a sentirse cómodo ante esta nueva situación y esté empezando a desarrollar una nueva relación con su cuidador, será momento de empezar a eliminar para siempre esa ansiedad de separación. Podrás comenzar dejándole un corto período de tiempo y decirle adiós, déjalo unos minutos, después regresa a por él cuando haya dejado de llorar y ve aumentando el tiempo progresivamente.

Si empiezas por ausencias cortas, tu hijo aprenderá más rápidamente que siempre volverás y poco a poco se acostumbrará a las separaciones mientras aumentas gradualmente tus ausencias. No obstante, debes tratar de no volver mientras tu hijo/a está todavía llorando porque pensará que llorando es como volverás y no será fácil que desaprenda eso.

Las rutinas también son importantes, por eso, cuando te despidas de tu hijo/a, deberás abrazarlo y decirle que lo quieres y que volverás a por ella después… y a continuación, deberás marcharte. Si todos los días te despides del mismo modo tu hijo/a sabrá qué esperar.