Alimentación del niño prematuro

09 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la nutricionista Marta Guzmán
La leche materna es la mejor opción para el niño prematuro. Se investiga si la adicción de probióticos puede mejorar su sistema inmune y reducir el riesgo de desarrollar patologías.

Controlar la alimentación en el niño prematuro es muy importante para poder crecer a un ritmo cercano al de los bebes que siguen dentro del útero.

¿Qué se considera niño prematuro?

Se define al prematuro como el recién nacido menor de 37 semanas de gestación, contando desde el primer día después de la fecha de la última menstruación de la madre.

A pesar de que existe unanimidad en la definición del recién nacido prematuro, hay controversia para definir los subgrupos de prematurez. La terminología de los subgrupos usada es:

  • Prematuro extremo: < 28 semanas.
  • Muy prematuro: 28 a < 32 semanas.
  • Prematuro moderado: 32 a < 34 semanas.
  • Prematuro tardío: 34 a 37 semanas.

Alimentación en el prematuro

El Comité de Nutrición de la Academia Americana de Pediatría define la alimentación ideal del niño prematuro como la que consigue un crecimiento a niveles intrauterinos sin someter a un estrés a sus inmaduras funciones metabólicas y excretoras.

Los bebés nacidos antes de 34 a 37 semanas, con frecuencia, tienen dificultad para alimentarse de un biberón o de las mamas debido a que tienen problemas para coordinar la succión, la respiración y la deglución.

Alimentación del niño prematuro.

Por eso, es posible que los neonatos muy pequeños necesiten obtener su alimentación y líquidos por vía intravenosa. A medida que se van fortaleciendo, pueden empezar a recibir leche materna o leche de fórmula por medio de una sonda.

La sonda se introduce hasta el estómago a través de la nariz o boca, lo que se denomina alimentación enteral por sonda nasogástrica. La cantidad de leche se incrementa muy lentamente, especialmente para los bebés muy prematuros. Esto reduce el riesgo de contraer una infección intestinal llamada enterocolitis necrosante, según un artículo publicado en la revista “Cirujía y Cirujanos”.

A la hora de reducir el riesgo de que el prematuro padezca este tipo de enfermedades intestinales, se puede valorar la introducción de probióticos en las fórmulas de leche, tal y como apunta un estudio publicado en el año 2019. Además, esta clase de microorganismos pueden ayudar a fortalecer el sistema inmune de los prematuros, que suele encontrarse debilitado.

La leche materna

La leche materna es el alimento mejor tolerado por el prematuro, con un vaciado gástrico más rápido y menos retenciones que cuando es alimentado con fórmulas artificiales. Posiblemente, la baja osmolaridad de la leche materna, su especificidad de especie y sus cualidades defensivas hacen posible que proteja a los niños prematuros frente a la enterocolitis necrotizante.

Además, los prematuros alimentados con leche materna que están sometidos al Método de la Madre Canguro sufren menos infecciones nosocomiales. Son niños que permanecen en contacto piel a piel con su madre lo más pronto, de forma continua y prolongada posibles.

La madre segrega inmunoglobulinas A específicas frente a los gérmenes de su piel y frente a los gérmenes del área neonatal que ella ha ido incorporando y que son los responsables de las infecciones nosocomiales.

La composición de la leche materna varía según sea leche de madre de niño a término o leche de madre de niño prematuro. Durante las primeras 24 semanas, las madres de los prematuros segregan una leche cuya composición se adapta a los requerimientos estimados de nutrientes de sus hijos. Solo su contenido en calcio (Ca) y fósforo (P) resulta inferior.

Se recomienda suplementar esta leche a partir de la  semana 4 – 6, que es cuando se vuelve ‘madura’, con preparados que contengan proteínas y minerales. Otros suplementan el calcio y fósforo para minimizar la baja densidad ósea y el raquitismo bioquímico que se encuentra en las primeras semanas de vida en prematuros alimentados con leche de su propia madre.

Alimentación del niño prematuro.

La leche de la madre del prematuro contiene una serie de aminoácidos que son necesarios para el desarrollo del sistema nervioso central del bebé. Además, contiene una serie de sustancias que le han hecho catalogar al pecho materno como un órgano inmunitario.

También contiene ácidos grasos de cadena media y larga que se han relacionado con un mayor coeficiente intelectual. Tiene más colesterol que la leche ‘madura’ y mucho más que las fórmulas artificiales.

En el niño prematuro la alimentación es diferente

Es fundamental en los bebés prematuros controlar los requerimientos hídricos. Estos niños tienen mayor dificultad para mantener el equilibrio apropiado del agua en el cuerpo y pueden resultar deshidratados o sobrehidratados.

Algunos bebés necesitarán continuar tomando suplementos nutricionales después de salir del hospital. Para los bebés lactantes, esto puede significar uno o dos biberones de leche materna fortificada por día, así como suplementos de hierro y vitamina D.

Algunos bebés necesitarán más suplementos que otros. Esto incluye a los bebés que no son capaces de ingerir un volumen de leche insuficiente para obtener las calorías que necesitan para crecer adecuadamente.

  • Bracho Blanchet E., Torrecilla Navarrete ME., Zalles Vidal C., Ibarra Rios D., et al., Factores pronóstico para mortalidad en neonatos con enterocolitis necrosante prognostic factors related to mortality in newborns with necrositing enterocolitis. Cirugía y Cirujanos, 2015. 83: 286-291.
  • Elizabeth Berrington J., Zalewski S., The future of probiotics in the preterm infant. Early Hum Dev, 2019. 135: 75-81.