Agorafobia en niños: aprende a controlar la situación

Mervis Romero 31 enero, 2018
La agorafobia en niños es conocida como el pánico o miedo a lugares abiertos. Este trastorno está relacionado con antecedentes familiares o alguna experiencia pasada, y los síntomas que puede presentar el niño son emocionales y físicos.

La agorafobia en niños, que es el miedo excesivo o la fobia a tener un ataque de pánico en lugares abiertos y públicos en donde se concentran una gran cantidad de personas, puede hacer que el niño no quiera salir de su casa.

Puede comenzar en la niñez, la adolescencia o incluso ya durante la adultez. Repasamos en profundidad cómo mantener el control en estos momentos.

Es sumamente importante que los niños con este problema reciban ayuda debido a que puede hacer que no quieran salir a divertirse o a hacer otras actividades. Es fundamental que los padres tengan buena comunicación con el niño a fin de saber qué le está sucediendo.

Además, deben investigar a fondo todo lo que tiene que ver con este trastorno para poder ofrecerle la ayuda necesaria. ¿Cómo pueden darse cuenta los padres si su hijo padece este trastorno? ¿De qué manera pueden ayudarlo?

Comportamiento de un niño que padece agorafobia

Un niño con agorafobia suele comportarse de la siguiente manera:

  • Se aísla de las demás personas, sobre todo de los niños de su misma edad.
  • No le gusta estar solo, prefiere estar con sus padres o abuelos.
  • Tiene ataques de llanto.
  • Son niños inseguros.
  • Evita situaciones que son apropiadas para su edad.
  • Duerme mucho.
  • No le gusta jugar en grupo.
  • Tiene miedo de estar en lugares públicos.
  • Siente depresión.

“Es fundamental que los padres tengan buena comunicación con el niño a fin de saber qué le está sucediendo”

Síntomas de agorafobia en niños

El niño que sufre de agorafobia siente intensas sensaciones fisiológicas que aparecen súbitamente y aumentan de manera gradual. Entre estas sensaciones o síntomas de la agorafobia en niños, se encuentran:

  • Dificultad para respirar.
  • Sudoración excesiva.
  • Dificultad para tragar.
  • Nauseas y vómitos.
  • Pérdida de control.
  • Taquicardias.
  • Dolor en el pecho.
  • Visión borrosa.
  • Aceleramiento de la presión sanguínea.
  • Palidez.
  • Nerviosismo extremo.
  • Calambres.
  • Escalofríos o muchísimo calor.
  • Miedo a morir.
La agorafobia no es exclusiva de los niños; también puede ocurrir en personas adultas.

¿Cómo se puede diagnosticar la agorafobia en niños?

Esta se puede diagnosticar cuando el niño presenta temor o ansiedad excesiva. Por ende, trata de evitar algunas situaciones, como por ejemplo:

  • Estar en espacios abiertos.
  • Estar en una multitud de personas.
  • Encontrarse fuera de casa.
  • Estar solo.

Otras fobias que se pueden desarrollar a partir de la agorafobia

Otros trastornos que pueden aparecer como consecuencia de la agorafobia son:

  • Anuptafobia: miedo a quedarse solo.
  • Hidrofobia: temor al agua.
  • Nictofobia: miedo al día o a la noche.
  • Claustrofobia: miedo a los lugares cerrados.
  • Hipocondría: temor a las enfermedades.
  • Acrofobia: temor a los lugares altos.

¿Cómo pueden los padres ayudar al niño?

Los padres son las personas idóneas para ayudar al niño. ¿Qué pueden hacer al respecto? Estos son algunos métodos:

  • No obligar al niño a enfrentarse a la situación que le cause miedo.
  • Comunicarse constantemente con él, para saber lo que le está sucediendo.
  • Ser paciente con el niño.
  • Enseñarles a evaluar sus propios temores.
  • Evitar que el niño se enfrente a situaciones que posteriormente le ocasionen temor.
  • Enseñarle a pensar frases positivas sobre el mismo para que, cuando se sienta con miedo, las repita constantemente.
  • Apoyarlo siempre.
  • No menospreciar o ridiculizar al pequeño por sentir lo que siente.
  • Si el niño le tiene miedo a los monstruos, no permita que vea películas violentas o que lo asustan antes de acostarse.
La agorafobia en niños puede provocarles miedo a quedarse solos.

Tratamientos para la agorafobia en niños

En caso de que el padre note que el niño no mejora, debe llevarlo al psicólogo para que lo examine. Seguramente, este le indicará algún tratamiento específico, como ser:

  • Le recetará fármacos como antidepresivos o ansiolíticos, que ayuden a aliviar los síntomas físicos.
  • Técnicas de relajación y respiración.
  • Terapias cognitivas conductuales, que lo ayuden a aprender maneras de controlar el miedo.
  • Terapia familiar, que ayudan a preparar a los padres y demás miembros a afrontar la situación.
  • Terapia de desensibilización, también llamada terapia de exposición, que permite ir superando gradualmente el pánico.

En conclusión,  la agorafobia en niños es un tipo de fobia intensa, como una especie de ataque de pánico que experimenta el niño y que puede causarle mucho mal.

Suele presentarse cuando se encuentran en lugares públicos en donde haya una multitud de personas. En ocasiones puede ser tan fuerte que podría causar que el niño se aísle y se sienta más seguro encerrado en su propia casa.

Por eso, es fundamental que todos los miembros de la familia se unan para ayudar al niño a superar ese trastorno. Si notas que los intentos por ayudarlo no surten efecto, llévalo inmediatamente al especialista: el psicólogo es el más recomendado para estos casos.

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