Los miedos de los niños

Francisco María García 16 diciembre, 2017
Los miedos de la infancia suelen desaparecer por sí solos. No obstante, es importante escucharlos y ayudarlos.

Los niños nos parecen pequeños, vulnerables e ingenuos porque apenas están comenzando a conocer el mundo. Es normal que reflejen ciertos temores. Al igual que su conducta, ellos mismos van evolucionando y cambiando de acuerdo a su edad.

Pero ¿cómo enfrentar los miedos de los niños?, ¿cuáles son los más comunes?, ¿a qué edad aparecen?

El miedo es una sensación universal. Sin importar el sexo, las creencias o los años, siempre se manifiesta. La oscuridad, los ruidos, el peligro… infinidad de cosas o situaciones lo desatan.

Más aún en los niños, por su incapacidad para separar lo real de lo imaginario, y su vulnerabilidad frente a lo desconocido. El carácter, la personalidad, el entorno y las experiencias del chiquillo inciden en sus temores.

Generalmente, los miedos de los niños aparecen a partir de los 6 a los 12 meses, y se intensifican entre los 3 y 6 años. ¿Qué hacer en consecuencia? Hay que tratarlos con amor, comprensión y paciencia; solo así podrán aprender a enfrentarlos y a vencerlos.

¿Cuáles son los miedos de los niños?

Un factor importante a considerar es que los miedos no son eternos. Conforme el niño crece (en edad y aprendizaje) podrá superarlos. Aunque algunos podrían interferir en su desarrollo, los temores comunes les ayudan a ser más precavidos.

Se sabe que en la separación de los padres y el contacto con extraños recaen los primeros temores infantiles. Sin embargo, hay muchos más. Estos son tres de los miedos más habituales:

1. Miedo a la oscuridad

Los relatos sobre fantasmas, brujas y demás episodios de terror son inapropiados. Al verse en penumbra, los niños podrían recrear esos cuentos en sus sueños o percibir sonidos y sombras inexistentes. Por esto, hay que ser precavidos con cada cosa que se les dice.

La estancia en un lugar irreconocible, como la habitación de una nueva casa, puede generar sensaciones similares. Incluso, puede derivar en otro miedo común: el miedo a dormir solo. Dejar una luz encendida, reconfortarle y hablarle con afecto, hará que el susto desaparezca.

2. Miedo a los animales

Los animales están en todas partes. Perros, gatos, loros, serpientes, arañas, peces, entre otros suelen tratarse como miembros más de la familia. No obstante, para los chiquillos serán seres raros y potencialmente dañinos, llorarán y se espantarán al verlos. De ahí la necesidad de familiarizarlos con estas especies.

Los miedos de los niños.

Aún desde temprana edad, se les deben mostrar fotos o videos, narrar historias y reducir, poco a poco, las distancias. Admitir una caricia de vez en cuando no está demás. Pero debe hacerse de forma natural, sin forzarlo, y siempre se le debe dar prioridad a su seguridad.

3. Miedo a la lluvia, los truenos y los relámpagos

Por ser fenómenos de gran recurrencia en muchas latitudes es vital que los niños los reconozcan. Dejar que aprecien la lluvia, cerrar los puntos de acceso y explicarles sobre su importancia para el ambiente, es fundamental para que ellos los asuman como algo ordinario.

Otros miedos, según la edad

Los miedos pueden crecer con los niños. Varían a medida que crecen y cambian sus características emocionales, físicas y cognitivas.

No se asumen de la misma manera en todos los infantes, aunque tengan la misma edad. Por ello es deber de los padres aprender a reconocerlos, para avanzar hacia la superación.

No se pueden reforzar esos miedos, ni tampoco usarlos para “proteger” o castigar a los peques. Pretender controlar un comportamiento infundado temor, puede ser contraproducente. Lo mejor es informarse y buscar asesoría en caso de que algo se salga de los parámetros. Pero ¿Cuáles son los miedos según la edad?

  • De 6 a 12 meses. Les sobresalta la pérdida de equilibrio, las personas ajenas a su círculo social inmediato, el alejamiento de sus papás, los ruidos, las luces brillantes, las caídas y el doctor.
  • A partir de los 2 años. Se ven perturbados por la oscuridad, los animales, las heridas, lo desconocido y el estar lejos de sus progenitores.
  • Entre los 3 y 4 años. Es una etapa donde los miedos se afianzan considerablemente. Su imaginación los lleva a espantarse por los monstruos, la ropa y las tinieblas. Les angustia que las amenazas de sus papás se hagan realidad. Y comienzan a suscitarse las primeras preocupaciones por la muerte.
  • De los 5 a los 7 años. Les da pavor el rechazo, el fracaso, las personas con rasgos anormales, el daño físico y los seres sobrenaturales. Se mantienen reacios al abandono.
El lazo madre e hija se consolida a través del amor y la incondicionalidad

Algunos consejos

Si el pequeño está en edad de ser escuchado, hay que hacerlo. Se le debe abordar con confianza y apego, alentándolo a enfrentar esos temores de forma gradual. Asimismo, se debe potenciar su autoestima, seguridad y autonomía.

Predicar con el ejemplo también funciona, pero un remedio infalible contra el miedo es el humor. Transformar esos temores en chistes, dibujos y risas, disminuirá el nivel de estrés.

Lo que nunca debe hacerse, es caer en la evasión. Los miedos de los niños no pueden ser ignorados. En ciertas circunstancias pueden ser indicios de episodios negativos.

Incurrir en la exageración tampoco es el antídoto, y menos en las burlas, las amonestaciones o las comparaciones.

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