Enseña a tu hijo a ser optimista

María José 8 marzo, 2016

¿Puedes conseguir que tu hijo sea más optimista? Claro que sí. El optimismo o la convicción de que las cosas saldrán bien al final es una forma de recuperación que tienen las personas y lo mejor, es un activo para lograr cualquier tipo de éxito.

Las personas que son optimistas y creen que realmente lograrán el éxito son más capaces de hacerlo y conseguirlo, tendrán menos probabilidades de deprimirse y enfermarán menos. Además, tendrán relaciones más largas y vivirán más tiempo.

Cuando la vida parece que no deja de dar duros golpes puedes hacer ver a tus hijos cómo las cosas pueden mejorar, que no todo es tan malo… y que el camino se debe seguir caminando. Existen evidencias de que el optimismo es un rasgo heredado igual que existe una base biológica para sufrir depresión… pero ser optimista también es algo que se pueda aprender.

Se aprende a una edad temprana

Las personas aprendemos a una edad temprana a ver el mundo y a saber cómo interpretarlo. Las formas negativas son las formas más fáciles de ver el mundo, pero el optimismo puede ser un habitual en la vida de las personas si sabemos cómo debemos hablarnos a nosotros mismos y cómo debemos interpretar las cosas que nos suceden… algo que tendrá un impacto directo en la reacción emocional ante las experiencias.

Incluso las personas que son más tendentes al pesimismo pueden tener la oportunidad de aumentar su optimismo… así que, ¿puedes enseñar a tu hijo a ser más optimista? ¡Claro que sí! No te pierdas cómo conseguirlo.

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¿Cómo piensa tus hijos las cosas?

Deberás averiguar si tu hijo es de los que ven el vaso medio lleno o medio vacío. Es tan fácil como esperar a que suceda algo y ver cómo tu hijo lo vive. Si te das cuenta de que tu hijo es algo pesimista, deberás ayudarle a aprender a ser más optimista haciendo que vea el vaso medio lleno en lugar de medio vacío. 

Enfrenta el pesimismo

Los pensamientos pesimistas pueden hacer que realmente sucedan cosas malas, tienen ese poder en nuestra vida. Los pesimistas piensan de forma catastrófica y la mayoría de veces son profecías autocumplidas.

Por ejemplo, un niño pesimista podría pensar que no podrá hacer amigos en la nueva escuela y al pensar así no se esforzará en tener nuevos amigos y realmente no los hará y esto le causará estrés. Para enfrentar el pesimismo deberás enfrentarlo cambiando los patrones de pensamiento que conducen a los pensamientos negativos.

Enseña optimismo

El truco consiste en recordar qué es lo que percibes de la realidad. Deberás ayudar a tu hijo a escoger bien los pensamientos y a que aprenda a percibir los contratiempos o las adversidades como algo aislado que no ocurre siempre (evitar pensamientos del tiempo: “Todo me pasa a mí”, “Tengo mala suerte en todo”, etc.).

Es necesario que los niños se den cuenta de que ellos tienen el poder para poder arreglar la situación y si no se puede arreglar, al menos podrán mejorar su bienestar trabajando en sus emociones.

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Por ejemplo, si tu hijo no ha superado un examen es posible que sea porque no estudió lo suficiente para aprobarlo y no tiene nada que ver la mala suerte o que el maestro o la maestra “le haya cogido manía”.

Si en el próximo examen estudia y dedica el tiempo suficiente a aprenderse y comprender los contenidos seguro que mejorará la nota y se dará cuenta de que con esfuerzo se consiguen las cosas y que la suerte no tiene nada que ver la mayoría de veces.

Hay veces que no se puede hacer nada

En ocasiones, habrán circunstancias en la vida que se escapen de nuestro poder y tu hijo debe entender que no podrá hacer nada ante algunas situaciones y no hay ningún problema grave en ello. Lo importante es que tu hijo aprenda a buscar las formas de modificar las cosas para que vayan bien y si no se puede… ¿por qué debe preocuparse?

Resulta imprescindible que trabajes con tu hijo día a día y que sea capaz de tener una conversación interna que se vuelva positiva, de este modo se convertirá en una persona optimista y conseguirá todo lo que se proponga en la vida, o al menos, lo intentará.

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