6 cosas que no debes decirle a una mujer que sufrió un aborto

Muchas personas no saben actuar frente al duelo perinatal. ¿Qué frases debes evitar decirle a una mujer que sufrió un aborto espontáneo?

Cuando la naturaleza pone fin a un embarazo, el sufrimiento experimentado por la mujer que sufrió un aborto espontáneo suele ser poco entendido. Si bien este tipo de pérdidas es frecuente, muchas personas –aún con la mejor intención- maximizan o minimizan la situación.

Esta banalización social, sumada a cierta falta de empatía o ‘sintonía emocional’, hace que los allegados de la mujer que sufrió un aborto caigan en frases hechas que, lejos de calmar las aguas o ayudar, agudizan el malestar.

Ahora bien, ¿cuáles son esas afirmaciones que tan a la ligera suelen esgrimirse frente a aquellas madres que cursan su doloroso duelo perinatal? Descubre aquello que bajo ningún punto de vista debes decirle a una mujer que sufrió un aborto.

¿Por qué evitar esas desafortunadas frases?

Una mujer encinta conecta como nunca con su cuerpo, alimentándose de sus esperanzas y alegrías, incluso de sus temores. Todo esto que siente la embarazada no es más que el producto de lo que genera ese bebé que acuna en su vientre.

El resto solo apreciará los cambios que experimenta su cuerpo y su carácter sin capacidad de conectarse con el niño. Pues les resulta imposible ver o sentir. Probablemente, esta misma falta de conexión hace que muchos “metan la pata” al enterarse del trágico desenlace.

Sin lugar a dudas, una de las pérdidas más dolorosas que puede enfrentar un ser humano es la de un hijo. “No es comparable con la muerte de un hijo nacido”, sentencian señalando las vivencias, anécdotas, y sensaciones imborrables que deja ese pequeño, en detrimento del no nacido.

No obstante, no hay peor mal que relativizar un dolor o sufrimiento que no se vivió en carne propia, con todas los sentimientos oscuros que implica la aniquilación de estos sueños e ilusiones. La mujer que sufrió un aborto se sentirá desgraciada, desdichada y, para colmo, incomprendida.

¿Qué hacer frente a una mujer que sufrió un aborto?

Si bien no es fácil actuar frente a alguien que acaba de perder a su bebé durante la gestación, es posible seguir unas pautas en las que, además, evitaremos incurrir en aquellas frases hechas que solo tienden a herir aún más esa madre dolida.

Se estima que un 20% de los embarazos termina antes de tiempo revistiendo una situación sobradamente dolorosa para los padres. Nada reconfortará tanto como el respeto a su sufrimiento. ¿Cómo se logra eso? Simplemente poniéndonos en su lugar y entendiendo que perdió un hijo.

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Esa mujer que sufrió un aborto espontáneo no necesita frases dañinas causadas por la falta de tacto o la negación de su dolor, sino una dosis de comprensión, empatía y, especialmente, mucho apoyo del entorno.

Cada pérdida o duelo requiere exteriorizar el malestar, realizar el duelo necesario por esa pérdida y llorar lo que haga falta para superarlo tan pronto como sea posible. Vale aclarar que superar no equivale a olvidar, pues la muerte de un hijo no se borra jamás.

Evita decir estas frases a una mujer que sufrió un aborto

  • “Si no avanzó es porque no tenía que nacer”. Es una de las frases más comunes que se esboza en estos casos. Pero, claramente, expresa una realidad que esa mujer que sufrió un aborto conoce mejor que nadie. Esta afirmación intenta convencer a esa madre de que esta pesadilla que le toca vivir es lo mejor que podría pasarle. Aunque sea con la mejor intención, no es recomendable eliminar rápidamente los rastros negativos del suceso.
  • “Eres joven, tendrás otra oportunidad”. Los seres humanos aún tendemos a esconder y enmascarar toda emoción negativa, sean propias o ajenas. Esta aseveración intenta borrar el recuerdo de lo perdido para sembrar allí esperanza por lo que llegará. Se trata nuevamente de una obviedad dañina por esa madre que solo piensa que, si queda embarazada, no acunará con su cuerpo a ese bebé que quedó en el camino, sino otro.               mujer-con-rosa
  • “Mejor ahora, de pocas semanas, que tras varios meses”. Siempre se apela al mal peor para denotar el que experimenta la otra persona: “Imagínate si lo perdieras de siete u ocho meses”. La madre sabe que todo podría ser peor, pero también cree que podría ser mejor. De este modo, la mujer que sufrió un aborto siente que su aborto es menos importante que otros. Sin embargo, para ella es el más importante de todos porque era su futuro bebé y hoy es su pérdida.
  • “Mejor así, ahí no había nada”. No hay creencia más errónea y cruel que esta. Sin lugar a dudas, es la madre quien tiene una conexión especial con ese pequeño y quien además siente cada movimiento. Que alguien diga que dentro de esa madre “no había nada”, es nefasto y doloroso. Esa “nada”, ese “nadie”, era ni más ni menos que su hijo.
  • “Ya tienes otro hijo, disfrútalo y no te quejes tanto”. Cada embarazo, sea el primero o el tercero, supone un manojo de ilusiones, esperanzas y sueños. Una nueva oportunidad de experimentar el milagro de la vida en nuestro interior. Además, quien tenga hijos bien sabrá que ninguno sustituye a otro y que a todos se los quiere en la misma medida.
  • “Ya pasó hace mucho tiempo. Supéralo que no es para tanto”. ¿Quién decide que no es para tanto y con qué autoridad? Cada uno vive y gestiona sus penas como puede, y nadie tiene derecho a juzgarlo, pues no se puede calibrar el dolor ajeno. Lo importante es respetar el duelo de cada persona en tanto cada ser maneja sus propios tiempos para superar sus tristezas.

Por eso, si no sabes qué decir, no digas nada; nada aliviará el dolor de esa mujer. Será más útil ofrecer un hombro, una oreja y una mirada comprensiva. Lo ideal es un “lo siento”, un abrazo y no hurgar en el tema, dejando abierta la posibilidad de hablar si la familia lo requiere.

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