5 tipos de acoso escolar

Fernando Clementin · 22 abril, 2018
Cualquier conducta extraña en un niño puede reflejar problemas profundos que merecen ser atendidos. El acoso escolar es uno de ellos. Deberás agudizar tu instinto de madre, ya que algunas de estas prácticas no dejan marcas en la piel, pero sí en la mente.

El bullying es una problemática que lamentablemente se presenta en muchos colegios del mundo. No todos los maltratos que se dan en estas situaciones son iguales: los hay físicos, psicológicos y de varias categorías más. A continuación, brindaremos detalles sobre los diferentes tipos de acoso escolar.

Los 5 tipos de acoso escolar y cómo lidiar con ellos

1. Acoso físico

Es uno de los tipos de acoso escolar más fáciles de detectar, ya que el niño puede presentar lesiones o marcas en la piel que evidencian que sufre algún maltrato. Aquí se incluyen empujones, golpes y hasta palisas de uno o más agresores hacia la víctima.

En algunos casos, el acoso físico va más allá; puede llegar hasta el robo o daño de posesiones materiales simplemente por el hecho de hacer mal al otro. También se lo suele maltratar en público, lo que agrega también un perjuicio psicológico al niño víctima.

Para lidiar con este tipo de acoso, es necesario acudir a los mayores a cargo en el ámbito que se dé. Estos deberán dialogar con los agresores para hacerles comprender que la violencia física no es la solución a nada. Si la conducta persiste, debe haber sanciones.

2. Acoso psicológico

Esta es una forma más silenciosa de maltrato. Se da tanto en niños como en niñas, y su principal problema es que la víctima suele ocultar estos sentimientos negativos que se le causan.

Las bromas, ridiculizaciones y palabras hirientes a un niño pueden generarle traumas y complejos muy importantes. Estas pueden basarse en diferentes características de la persona, como el peso, la altura, la etnia o incluso la religión o la condición socioeconómica.

Todos los tipos de acoso escolar lastiman seriamente la personalidad de la víctima.

La acción de los mayores es fundamental para detectar este tipo de bullying. Las palabras pueden dañar mucho más que los golpes; de ninguna manera debe permitirse este comportamiento abusivo.

3. Acoso virtual

El cyberbullying, o acoso virtual, es uno de los tipos de acoso escolar más recientes. Consiste en el maltrato y la violación de la privacidad de una persona a través de medios digitales, como las redes sociales o los servicios de mensajería instantánea.

Estos permiten un acoso prácticamente constante sobre la víctima. Además, se posibilita la proliferación de rumores falsos y la divulgación de material privado que afectan gravemente la vida social de quien lo padece.

Una práctica muy frecuente —e igual de cruel— es la elaboración de ‘rankings’ o listas. Aquí se califican a los niños de acuerdo a su belleza, carisma o cualquier otra cualidad. Esto, además de promover los prejuicios y la valoración del otro por su apariencia, puede ser demoledor para los niños que no salgan bien posicionados en las listas.

La educación es un aspecto elemental para erradicar esta conducta desde el principio. Se debe enseñar al niño a utilizar la tecnología con responsabilidad y sin lastimar a los demás.

Tampoco viene mal algo de control sobre lo que hacen y consumen en la web. De hecho, recientemente se ha lanzado mundialmente una aplicación para que los padres puedan limitar los sitios por los que sus hijos navegan.

“El acoso físico es uno de los tipos de acoso escolar más fáciles de detectar, ya que el niño puede presentar lesiones o marcas en la piel que evidencian que sufre algún maltrato”

4. Acoso social

Este tipo de maltrato está ligado a las relaciones sociales. En él, la víctima suele ser dejada de lado para todo tipo de actividades y eventos. Pertenece a un grupo, para nadie la observa ni la incluye.

Puede ocurrir en grupos de amigos, en equipos de fútbol, danza o cualquier actividad. Suele presentarse también en las fiestas de cumpleaños. Hasta puede combinarse con el acoso virtual, ya que la publicación de fotos y vídeos en los que se excluye a este niño puede causarle dolor.

Es necesario estar atentos a posibles cambios de humor para detectarlo. Asimismo, la víctima suele rehusarse a compartir actividades grupales o a contar lo que ha hecho con sus amigos en el colegio.

Para prevenirlo, es necesario enseñar a los pequeños a ser tolerantes. Deben respetar las diferencias, ser solidarios y fomentar la inclusión, sin importar cómo se vista o se vea la otra persona.

Se trata de uno de los valores fundamentales; pero no solamente debe ser inculcado en la escuela. Esta enseñanza comienza en la propia casa y son los padres los responsables de ejercerla.

5. Acoso sexual

Aunque se presente con mayor asiduidad en la adolescencia, dado que aquí se despierta con mayor intensidad la atracción sexual, también puede ocurrir antes. Se refleja en gestos pequeños; estos hasta pueden ser insignificantes para quienes los cometen.

Hacer referencia a las partes íntimas del cuerpo de una persona, a su sexualidad o incluso que la obliguen a besar a alguien que no quiere califican aquí. También puede haber comentarios obscenos o la imposición de ver material pornográfico que no es del agrado de la víctima.

Se trata de un tema muy sensible; necesita ser prevenido tanto por los padres como por los docentes. La mejor herramienta, en este sentido, es una educación sexual eficiente y temprana.

Es necesario hacer dos salvedades. Primero, que estas conductas pueden afectar las relaciones afectivas de la víctima por un periodo de tiempo muy largo; le puede costar confiar en los demás. Por otro, comportarse así no cataloga a un niño o joven como ofensor sexual de por vida; para él es quizás un juego del que no llega a comprender su verdadero alcance.

Los tipos de acoso escolar son varios y sus consecuencias, sumamente negativas para los niños.

Conclusión

La infancia y la escolaridad son etapas hermosas que marcan a fuego el desarrollo de una persona. Es indispensable que quienes la transitan cuenten con la guía y el control de los mayores para comprender qué está bien o qué está mal.

En muchos casos, la maldad no es el motor de los abusivos. Puede haber causas psicológicas profundas detrás de su mal comportamiento; si esto pasa, también ellos son víctimas. Por ende, se hace esencial trabajar en todos los aspectos para prevenir todos los tipos de acoso escolar.