5 sentimientos comprensibles cuando tienes un embarazo de alto riesgo

Amanda 17 mayo, 2017

A pesar de que las principales recomendaciones para el embarazo se centran en mantener una mentalidad positiva, a veces esto no es totalmente posible. Por ejemplo, cuando nos encontramos ante un embarazo de alto riesgo, es difícil estar calmadas y libres de preocupaciones. Ciertos sentimientos nos agobian cuando pensamos que tal vez no todo resulte como lo deseamos.

Como son nueve meses, quizá nos enfrentemos a variadas situaciones, pues es un tiempo algo extenso. Queremos que termine rápido por varias razones, pero sobre todo deseamos que se cumpla de manera normal. Sabemos que cuando las cosas no están bien, el tiempo se hace más lento, todo se vuelve una tortura.

De algún modo, la mayoría de las emociones positivas comienzan a ser sustituidas por la ansiedad, el temor o la inseguridad. Lastimosamente, la maternidad no todo el tiempo goza de la comprensión que merece. No es que queramos sentirnos así, simplemente no podemos evitarlo.

¿Qué siente la mujer al llevar un embarazo de alto riesgo?

 

Una cosa es tener sentimientos negativos de la nada, otra muy distinta es recordar todo el día que debemos cuidarnos de manera extrema. En ocasiones, los embarazos de alto riesgo resultan agotadores y dolorosos; por lo tanto es difícil no agobiarnos.

El seguimiento médico, los interminables reposos y los cambios drásticos de hábitos, pueden hacer que la mujer sufra el doble. Ya no se trata solamente de la preocupación interior porque todo salga bien, sino que debemos practicarlo cada minuto.

Aunque cada embarazo es distinto, y todas las mujeres también lo somos, con seguridad los temores aparecen. Es normal sentirnos deprimidas o ansiosas, e incluso culpables. A continuación te contamos que sentimientos son naturales en la mujer ante un embarazo de alto riesgo.

Ansiedad

 

El estado de ansiedad es común que se presente en la mayoría de los embarazos, pero ante uno de alto riesgo se magnifica. La mujer en esta situación puede preocuparse extremadamente por el bebé y por ella misma.

Tiene miedo siquiera de imaginar a su bebé, porque no está segura si nacerá, este mismo pensamiento la aterroriza. ¿Está mal que piense que su hijo va a morir? No, es un sentimiento comprensible; ella siente esto porque de alguna manera los médicos se lo han dicho.

Ayuda mucho hablar sobre esto, estar informadas y cumplir todas las pautas médicas. Acudir a los chequeos y aplicar las recomendaciones para favorecer las expectativas. También es recomendable compartir con otras madres en la misma situación y buscar el apoyo familiar.

 

Culpabilidad

 

Es quizá uno de los sentimientos menos comprendidos por los demás. ¿Cómo puedes sentirte culpable? Pues es totalmente normal que nos sintamos así. Dependiendo de las razones por las cuales tu embarazo es considerado de alto riesgo, puedes tener algo que ver. Incluso, cualquier detalle poco claro nos puede hacer pensar que en algo fallamos.

Lo cierto es que difícilmente sea nuestra culpa. El embarazo se va a complicar debido a circunstancias particulares que no manejamos. Por ejemplo, si teníamos un hábito que pudo haber empeorado las cosas, recordemos que antes no estábamos embarazadas y por eso lo tuvimos. En tal sentido, no podemos asegurar que la culpabilidad no va a aparecer, es necesario comprenderlo.

También es posible que la embarazada se sienta culpable de no poder cumplir otras funciones. Quizá el reposo le impida cuidar a sus  hijos mayores o atender a su pareja. Aunque no haya razón para sentir culpa, es natural que se sienta así, debemos ofrecerle toda nuestra comprensión y apoyo.

Resentimiento

 

Al igual que la culpabilidad, es un sentimiento que consideramos negativo. Ciertas circunstancias que determinaron el riesgo en este embarazo, quizá nos llenen de rencor. ¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora? Este tipo de emoción ocurre sobre todo cuando el embarazo como tal afecta nuestro desempeño cotidiano.

Es posible que la mujer que debe apartarse de sus estudios o su trabajo, lamente su situación y la condene. También es común ante los embarazos no planificados, después de cuidarnos tanto,  ahora estamos pasando esta terrible situación. Ante estos casos, lo más importante es no juzgar a la futura madre, intentemos comprender como se siente.

Inseguridad

Como cualquier otro sentimiento, resulta del exceso de presente y futuro, nos mortificamos por lo que estamos viviendo y lo que nos espera. Es normal sentir que nos somos capaces de lograrlo, porque es un reto bastante difícil de manejar. También podemos sentir que estamos solas, que nadie nos apoya lo suficiente.

Dudar de nuestras propias capacidades dificulta el seguimiento de las pautas recomendadas y entorpece las posibilidades de modificar las rutinas. Siempre que tengamos prudencia, todavía hay cosas que se pueden hacer aun con un embarazo de alto riesgo. Sentir inseguridad de actuar es comprensible, pero con decisión y apoyo puede superarse.

Aburrimiento

 

Estar forzadas a la ociosidad provoca que el aburrimiento nos gane. Posiblemente ya no nos entusiasme el hecho de estar tanto tiempo en reposo. Anhelamos volver a nuestras actividades o inventar algo nuevo para divertirnos. Este sentimiento también puede provocar otras emociones negativas, por ejemplo el resentimiento.

Someterse a un reposo interminable, a comidas poco atractivas y a tedio constante, puede ocasionar que nos deprimamos más y pensemos demasiado en las preocupaciones. Por lo tanto, es necesario alejar el aburrimiento en la medida de lo posible. No dejemos brecha para que aflore la ansiedad y otros sentimientos indeseados.

 

 

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