5 problemas ortopédicos en niños

Fernando Clementin · 24 junio, 2018
Si notas desviaciones o malas posturas en el andar de tu pequeño, incluso cuando está de pie, presta atención. Sobre todo si persisten una vez transcurridos los 3 años de edad.

Los trastornos ortopédicos son aquellos relacionados a las deformaciones que se pueden dar en el cuerpo humano. Estos pueden aparecer desde la niñez y es posible tratarlos con aparatos y técnicas específicas. Te contamos todos los detalles de los cinco problemas ortopédicos en niños más frecuentes.

Aunque existan ciertos parámetros que medianamente delimitan el crecimiento esperado en la infancia, lo cierto es que este proceso suele no darse totalmente de acuerdo a las expectativas. Pueden surgir inconvenientes o circunstancias que, pese a no ser graves para la salud, requieran cuidados especiales.

En esta categoría podemos incluir algunas afecciones respiratorias menores, inconvenientes en la vista o el oído o alergias, por citar solo unos casos. También podríamos hablar perfectamente de los problemas ortopédicos en niños, que suelen darse bastante a menudo.

5 problemas ortopédicos en niños

A continuación, hablaremos de cinco malformaciones, que pueden ser congénitas o no. Además, daremos una breve reseña sobre los tratamientos comunes para cada problema en particular.

1. Pie plano

Cuando nacemos, todos tenemos los pies planos. Sin embargo, conforme pasa el tiempo, la planta del pie va tomando la forma arqueada en su lado interno, que es considerada normal.

Uno de los problemas ortopédicos en niños más comunes es, justamente, que no se produzca esta curvatura. El primer síntoma que lo manifiesta es la debilidad de los tobillos, que se mueven hacia adentro al caminar.

En el caso de que este problema provoque dolor al niño, el especialista podría indicarle el uso de plantillas ortopédicas o de algún apoyo especial para el calzado. A pesar de lo expuesto, el pie plano no representa un problema de gravedad; de hecho, no es impedimento alguno para ninguna actividad, incluida la práctica deportiva.

Si mi hijo se quema con agua caliente, debo saber cómo reaccionar para prevenir complicaciones.

2. Piernas arqueadas

Es un trastorno conocido como Genu varo. El niño que lo padece se caracteriza por tener un desvío a la altura de las rodillas, que hace que estas queden separadas y apuntando hacia afuera.

Se puede heredar y se da con frecuencia en los lactantes. No obstante, suele corregirse naturalmente con el paso del tiempo. Siempre que no se trate de una enfermedad más grave, como raquitismo o la enfermedad de Blount, este trastorno no suele requerir tratamiento. El dolor en la tibia y en las articulaciones de la rodilla puede ser una señal de estas afecciones.

3. Piernas en X

También conocido como Genu valgo, este problema sería el opuesto al anterior. En este caso, las rodillas se juntan en el centro; los muslos y las piernas se encuentran desviadas. A diferencia del genu varo, este suele darse entre los 3 y los 6 años de edad; en este período, las piernas están sufriendo cambios que también afectan a su alineación. 

En ambos casos, el aspecto principal que se debe considerar no es el estético, sino el funcional. Mientras la curvatura no produzca dolor ni afecte las actividades del pequeño, generalmente no será necesario ningún tratamiento.

“Todos tenemos los pies planos; sin embargo, conforme pasa el tiempo, la planta del pie va tomando la forma arqueada en su lado interno”

4. Pie cavo

Se trata, precisamente, de lo contrario al pie plano. En los niños con pie cavo, el arqueo de los pies es demasiado alto. Suele no generar mayores complicaciones, más allá de que ciertos calzados puedan resultar incómodos.

Tal y como en los casos anteriores, la presencia de dolor es un indicador suficiente para que la situación amerite una consulta con el médico. También lo es la imposibilidad de llevar una marcha normal o una deformación demasiado prominente.

5. Andar en puntillas

Cuando aprenden a caminar, casi todos los niños caminan en puntillas. Sin embargo, esta conducta debería desaparecer cuando se cumplan los 3 años de edad. Si esto no ocurre, los causantes podrían ser la debilidad muscular o afecciones más complejas, como las relacionadas al cerebro o al sistema nervioso. Será necesario hacer una pronta consulta con el médico para descartar estas complicaciones y corregir el trastorno.

¿Cómo identificar los problemas ortopédicos en niños?

Para reconocer si un infante padece algún problema en lo que hace a la estructura de su cuerpo, los padres deben agudizar su sentido de la observación.Los profesionales afirman que es normal que, en los primeros 18 meses de vida, los niños se vean ‘cascorvos’; es decir, que presenten curvaturas no convencionales en las piernas.

Por lo general, los pies planos en niños no causan dolor.

Se debe considerar que es en este período cuando el pequeño aprende a caminar, lo que supone un gran esfuerzo del tren inferior, todavía en desarrollo. Hacia los 2 años, estos pueden mostrar sus rodillas derechas y, con un año más de edad, tenerlas juntas al estar erguido. Desde allí y hacia la niñez, las características tendrían que ajustarse a lo ‘normal’ progresivamenete.

Si los padres observan alguna anormalidad en esta última etapa, pueden aprovechar cualquier consulta con el médico para que haga la evaluación pertinente. Por supuesto, también deberán hacerlo si el infante manifiesta dolor. La exploración física y los estudios como las radiografías serán clave para el diagnóstico.