5 mitos sobre la fecundación

Los mitos sobre la fecundación, la fertilidad, y el embarazo se entretejen a lo largo del mundo como una vigorosa red que agrupa a muchos. Si bien la modernidad ha traído consigo el Internet y las redes sociales en donde se pueden encontrar miles de investigaciones y especialistas que echan por tierra estas creencias, hay quienes, luego de investigar y conocer, dicen no creer en los mitos, pero, mientras lo expresan, cruzan dos dedos detrás de su espalda.

Ya sea que creas o no, hoy te traemos 5 mitos sobre la fecundación que, desde el pasado, han llegado hasta nuestros días.

Los 5 mitos más conocidos sobre la fecundación

Mito 1

Tienes más posibilidad de quedar embarazada si después del coito pones los pies en alto y levantas tu pelvis. Debes quedarte así un buen rato. Esta posición facilita que los espermatozoides naden hacia el óvulo y alguno de ellos lo fecunde.

Mito 1 desmentido

Los espermatozoides tienen movilidad propia. Toda vez que salen en el líquido seminal comienza una carrera sin retorno hasta el óvulo. Su único objetivo es fecundarlo y en esa misión se “jugarán la vida”.

La gravedad ni les acelera el paso ni se lo va a retrasar. Puedes ponerte bocaabajo, colgarte por los pies o hacer lo que quieras. Si las condiciones para la fecundación están creadas, uno de los espermatozoides de tu pareja llegará hasta tu óvulo y lo fecundará.

Mito 2

Las fechas en las que te quedes embarazada determinarán si tendrás una mujer o un varón. También, si tu barriga crece de una u otra manera se podrá saber si traes niña o niño.

La fecundación es esa empresa que genera vida, alegría, emociones insospechadas; un proceso que se produce en silencio, a ciegas y que no da señales a sus benefactores, a no ser, cuando ya tiene un tesoro para mostrarles

Así mismo, puedes someterte a pruebas como el de la tijera y el cuchillo para saber el sexo antes de que nazca; o con solo mirar tu rostro hay quien puede decirte lo que traes. Eso no falla.

Mito 2 desmentido

mitos sobre la fecundación 3

Falso. El día del año, la hora, el mes o el siglo no tienen nada que ver con el sexo de tu hijo, tampoco si tu barriga se pone puntiaguda o crece como una pelota, o si te sientas encima de una tijera o un cuchillo, se te hincha la nariz, te salen manchas faciales o te pones más o menos bonita.

El sexo de tu futuro bebé está determinado por un par de cromosomas que se encargan de “fabricar” a una niña (XX) o a un niño (XY), y podrás saberlo solo si te haces una ecografía en donde pueda verse con claridad.

Mito 3

Ahora que estás embarazada tienes que comer por dos y a todas horas.

Mito 3 desmentido

En un embarazo no hay que comer doble, de hecho, hacer algo así puede ser bastante perjudicial para la madre y su hijo porque puede provocar un aumento de peso excesivo que traiga consigo padecimientos como la diabetes gestacional y la preclamsia.

En el embarazo hay que extremar la dieta. Comer sano y lo necesario para satisfacer los requerimientos nutricionales del organismo materno y el bebé que crece en su vientre.

Hay que incorporar al cuerpo minerales, carbohidratos, grasas, vitaminas, y fibra, pero todo en su justa medida. Incrementar la ingestión de frutas y vegetales, beber mucha agua y repartir las comidas a lo largo del día para evitar atiborrarte.

Mito 4

Es difícil salir embarazada en la primera relación sexual. De hecho, es casi imposible.

Mito 4 desmentido

mitos sobre la fecundación 1

Nada más falso que esto. Siempre y cuando una mujer y su pareja sexual sean fértiles y las condiciones dentro del útero estén creadas para concebir un embarazo, te puedes quedar embarazada sin importar si es la primera relación sexual que tienes o no.

Mito 5

Mientras más relaciones sexuales practicas, más posibilidades hay de que quedes embarazada.

Mito 5 desmentido

Si bien el hombre fértil puede embarazar a una mujer en cualquier momento, las mujeres solo tienen determinados días en los que pueden quedar embarazadas.

Por más que tengas sexo durante el mes, si no tienes relaciones sexuales durante tus días fértiles, no concebirás un hijo.

 

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