5 cosas que dejaron de importarme desde que soy mamá

Amanda · 21 diciembre, 2016

La mayoría de las madres primerizas han pensado muchas veces en las cosas que dejaron de importarles. De qué forma ha cambiado su vida, que desde que son mamás simplemente no le dan importancia. Algunas cosas que antes eran indispensables, pronto pasan a segundo y tercer plano.

A veces no solo es un hábito que hicimos a un lado por nuestro bien y del bebé. Con seguridad dejaron de importarnos estas cosas, no se trata de que no tengamos tiempo. Antes fuimos diferentes en diversos aspectos, pero ahora, somos madres y con una mentalidad nueva.

Desde que soy mamá estas cosas no me importan

Físicamente cambiamos y mentalmente también. Desde que nos convertimos en madres nuestros hijos son la prioridad. Por lo general terminamos sacrificando nuestra propia apariencia y placeres. Cosas como las que describimos a continuación le pasan a muchas.

1. Salir o no salir de noche

Antes de que fuera madre, estar en fiestas, salir a discotecas, tomarse una copa y bailar, era indispensable. Ahora que soy mamá, la rutina y  las responsabilidades pasaron a ser lo más importante.

Poder suministrarle todo al bebé para llenar todas sus necesidades, es en lo único que se piensa. También cobra valor el poder descansar lo más que se pueda. Tratar de estar en tranquilidad, que el niño se sienta seguro y cómodo.

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Es importante resaltar que las prioridades de la mujer cambian de una manera drástica cuando ya son madres. Su prioridad siempre será su hijo y familia. Aunque después de algunos años le vendrán las ganas de compartir un buen vino y una buena charla con sus amigas o compañeros.

2. La marca de ropa que utiliza

Para algunas mujeres ese tema de las marcas no les dan tanta importancia, la minoría puede ser. Sin embargo, ese grupo que valoraba mucho este aspecto ahora no lo tomará casi en cuenta. No alcanza ni el tiempo, ni el presupuesto. Es difícil buscar en las tiendas favoritas aquellas prendas  de agrado.

Ahora la mayoría van a las tiendas de bebés para comprarle ropita nueva al niño. Como lo dicho anteriormente, las prioridades cambian, y mucho.

3. Ver los programas de televisión

Antes, en la casa la dueña del control remoto era la mujer, ya sea por los programas de estética, cocina o telenovelas. Ahora ese control pasó a ser de otra personita que solo ve series animadas, comiquitas hasta más no poder.

Hasta los adultos se acostumbran a ver sus programas y ya se saben las canciones de esas series. Hasta que el niño se duerme y de allí se puede ver algo, lo difícil es mantenerse despierto.

4. Qué hacer para año nuevo

Todas las mamás saben lo que significa el año nuevo una vez que se tiene hijos,  absolutamente nada, así de simple. Vestir a los niños, preparar una rica comida familiar, el regalo de santa, disfrutar de sus juguetes, y a dormir. Es de mucha suerte si el padre o alguien los pueda cuidar mientras se pueda descansar.

Arreglarse para año nuevo es casi un reto, la tarea de madre no se termina jamás. Ese día se está al pendiente de la limpieza del hogar, la comida, la familia, los niños, de todo. Resulta casi imposible poder arreglarse con tranquilidad, lo que se hace es vestirse lo más sencilla posible.

5. Lo lindo o sexy de mi pijama

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Para las madres a la hora de dormir, lo primero que encuentran, es lo primero que se ponen. Antes de lanzarse como una piedra a la cama, lo principal es dejar bien a los niños. Aunque obviamente se tienen algunos de estos conjuntos o pijamas sexys guardados por ahí, ya no nos importan tanto como antes. En cualquier momento se puede sacar, pero no por ahora.

También desde que son mamás, se han dado cuenta de que no conocen los nuevos grupos de música. A pesar de que antes escuchaban mucha música, ya no son tan expertas. Tampoco conocen los estrenos en el cine porque cuando por fin se logra ir, se va a ver dibujos animados.

Es inevitable postergar algunas cosas, ya que la prioridad son los hijos. Lo importante es que ellos se sientan felices y seguros. Hacer que su vida sea increíble, es una prioridad que la mayoría de las madres no cambian.