4 señales de carencia afectiva en niños

Abrazar, besar, aconsejar y proteger son acciones que los niños necesitan recibir de parte de sus padres. No se trata solo de dependencia o de capricho: hay razones muy importantes para llevarlas a cabo.

Los niños son personas en pleno proceso de formación. Por lo tanto, absorben exponencialmente lo que reciben de su entorno, tanto lo bueno como lo malo. Así como los buenos ejemplos pueden calar hondo en esta etapa de la vida, la carencia afectiva en niños puede tener consecuencias severas para su bienestar.

Durante la niñez, se depende en gran medida de los padres o de los mayores a cargo. No solo desde el punto de vista económico, por la incapacidad de conseguir bienes materiales, o educativo, por recibir aprendizajes determinados, sino también desde el punto de vista emocional y psicológico.

En ese sentido, brindar amor, afecto, contención y comprensión es una de las mejores acciones que los adultos pueden hacer por un pequeño. Esto le permitirá crecer en un ambiente sano y desarrollar valores y capacidades sociales que imiten lo bueno que le ofrecen.

No obstante, esto en muchas ocasiones no se da. Es ahí cuando aparecen las consecuencias negativas de la carencia afectiva en niños, con influencia directa en sus actitudes, conductas e interpretaciones de los acontecimientos de su vida.

¿A qué llamamos carencia afectiva?

La carencia afectiva en niños se da cuando no se satisface su necesidad innata de sentirse protegidos, valorados y queridos. A esta edad, la necesidad de recibir afecto, gestos de amor y cuidados constantes es mucho más fuerte que durante la adolescencia o la adultez, cuando la persona ya cuenta con otros mecanismos con los que enfrentarse al mundo.

Esta deficiencia de cariño y apego no se da solamente cuando uno o varios miembros de la familia ejercen violencia sobre otros. De hecho, se da en situaciones que hoy vemos como normales y se dan cotidianamente. Entre ellas podemos citar la falta de comunicación, las largas ausencias laborales o el abandono por parte de los progenitores.

Mucho tiene que ver el estilo de vida que predomina en la sociedad actual. No es para nada extraño ver a los padres corriendo de aquí para allá, siempre con el móvil en la mano y pensando en todos los problemas del trabajo. ¿Y los niños? Con suerte, andarán corriendo por detrás, rogando por algo de atención.

El vínculos entre padres e hijos es fundamental para su desarrollo.

5 señales de carencia afectiva en niños

1.- Vacío emocional

Puede producirse durante la niñez o incluso más adelante. Se lo describe como una sensación de necesidad constante, sin importar lo que se obtiene o los logros del individuo.

En el fondo, este sentimiento de soledad, malestar o angustia puede estar ligado a la desconexión con las figuras de apego en una etapa temprana de la vida.

2.- Mala relación con las figuras de apego y demás personas

Los niños que no crecen con la contención necesaria tienen dificultades para cultivar relaciones sanas con los demás. Esto puede traducirse en rechazo, enojo o desconfianza hacia las figuras de apego. Incluso hasta pueden manifestar odio y rencor.

Hacia el resto de las personas, en tanto, pueden generarse casos de dependencia, debido a la necesidad imperiosa de recibir atención exclusiva de parte de alguien. Este mismo motivo puede causar celos o insatisfacción por la interacción recibida.

“Brindar amor, afecto, contención y comprensión es una de las mejores acciones que los adultos pueden hacer por un pequeño”

3.- Mala conducta

Los comportamientos inadecuados nacen de la necesidad de recibir esa atención que se les negó en épocas anteriores. Si vamos a un lugar público y miramos a nuestro alrededor, veremos que hay muchos casos en los que los niños corren, gritan y empujan a sus padres para que los miren o les hablen. Si no logran su cometido, la intensidad de las escenas aumenta.

Las señales típicas de esta mala conducta son: cambios de humor bruscos, llantos desaforados, agresividad, ira e impulsividad.

4.- Problemas físicos y psicológicos

Los niños que padecen de carencia afectiva son más propensos a sufrir ansiedad, trastornos de aprendizaje, dificultades en sus relaciones sociales y hasta padecen infecciones más a menudo.

Esto se debe a la relación directa que existe entre el bienestar mental de una persona y la eficacia de su sistema inmunitario.

Las muestras de cariño a los hijos les ayudan a reformar su autoestima y a evitar la carencia afectiva en niños.

¿Se puede remediar esta situación?

No solo que es posible, sino que también es necesario hacerlo. La carencia afectiva en niños puede provocarles a futuro un vacío que pueden intentar llenar mediante sustancias peligrosas para su salud. Aquí se incluyen el tabaco, el alcohol y las drogas.

Por otro lado, esto también puede llevar a compras compulsivas para lograr satisfacción o a conductas temerarias, como ignorar el uso de cinturón de seguridad, tener relaciones sexuales sin protección o incluso robar.

Una vez detectada alguna de las señales comentadas, es recomendable acudir a un psicólogo para recibir tratamiento. Asimismo, lo mejor que se puede hacer es prevenir. Para ello, es necesario que los padres:

  • Escuchen a sus hijos.
  • Pasen tiempo de calidad con ellos, aunque sea limitado.
  • Les demuestren cariño, consideración y comprensión.
  • Les hagan sentirse protegidos y acompañados.

Queda claro, entonces, que las demostraciones de amor de los padres hacia sus hijos son fundamentales en la vida de los pequeños. Incluso los pequeños gestos, esos que parecen insignificantes, pueden cambiar radicalmente la percepción y el ánimo de un niño.

Es primordial, por todo ello, dedicar tiempo y destinar energías a su desarrollo óptimo, sobre todo en el plano emocional.

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