4 ejercicios para que los niños aprendan a masticar

Descubre estos 4 ejercicios para que los niños aprendan a masticar. Serán de utilidad, sobre todo, cuando tengan dificultades para implementar esta habilidad tan importante.
4 ejercicios para que los niños aprendan a masticar
Vanesa Evangelina Buffa

Escrito y verificado por la odontóloga Vanesa Evangelina Buffa.

Última actualización: 19 abril, 2022

Cuando los pequeños de la casa comienzan a ingerir alimentos sólidos, muchos padres se preguntan si sabrán hacerlo bien. Lo cierto es que los niños aprenden a masticar poco a poco y con la práctica, aunque existen algunos ejercicios que pueden favorecer al aprendizaje.

Masticar de manera adecuada la comida le trae muchos beneficios a los niños. Por eso, es importante no retrasar la incorporación de los alimentos sólidos y darles una oportunidad para descubran los nuevos sabores y las texturas de forma temprana.

En este artículo te contamos todo acerca de la importancia de estimular la masticación en los más pequeños y te compartiremos ejercicios para ayudarlos. ¡No te lo pierdas!

Importancia de la masticación en el niño

A partir de los 6 meses es oportuno ofrecerle al bebé alimentos blandos, semisólidos y sólidos de forma progresiva.

Lo más recomendable es dejar que el niño explore las distintas texturas desde etapas tempranas, pues cuanto antes tenga contacto con las durezas y las consistencias de los alimentos, más fácil le resultará el proceso.

Aprender a masticar de manera correcta le aporta al niño múltiples beneficios. Estos son los más importantes:

  • Disminuye las posibilidades de atragantamiento: al saber masticar, triturar y tragar la comida, es menos probable sufrir estos accidentes.
  • Promueve el correcto desarrollo de los huesos y el fortalecimiento de los músculos de la cara.
  • Protege la salud bucal: los alimentos con distintas texturas permiten la autolimpieza de las piezas dentarias. Las papillas y la leche, en cambio, se adhieren más a los dientes y favorecen las caries.
  • Facilita la digestión: hay una mayor secreción de saliva, se favorece la absorción de nutrientes, se acrecienta la sensación de saciedad y se reduce el reflujo y la gastritis.
  • Disminuye la ansiedad y el estrés en los niños, sobre todos en el momento de la comida.
Bebé comiendo fruta mientas aprende a masticar.
La masticación es una habilidad que se desarrolla al propio ritmo, pero que requiere del estímulo y de la ejercitación necesarios para afianzarse.

La progresión en el aprendizaje de la masticación

Los niños no aprenden a masticar de un día para el otro, sino que se trata de un proceso de adquisición de una nueva habilidad.

La incorporación de los alimentos también debe ser de manera gradual, pero no se recomienda esperar demasiado tiempo para dar pequeños trozos y texturas variadas a los más chicos. Esto podría ocasionar un acostumbramiento a las papillas y un mayor riesgo de rechazos hacia las nuevas comidas. Sobre todo, si el cambio se acerca a los 2 años y a la época de los reiterados “no”.

Se ha de seguir una evolución en los tipos de alimentos que se les ofrece a los pequeños: texturas blandas al principio, luego las semisólidas, las sólidas y las más duras después. Esto irá estimulando los distintos receptores sensitivos de la boca, ayudará a fortalecer los músculos y a practicar los movimientos necesarios para tal fin.

Lo ideal es ofrecer trocitos pequeños al principio y luego pasar a porciones más grandes y a texturas más complejas.

Así mismo, aplastar los alimentos con el tenedor en vez de procesarlos permite que los niños encuentren pedacitos de comida en sus purés y comiencen a masticaros espontáneamente.

Consejos para que los niños aprendan a masticar

Poner en práctica algunos de estos consejos pueden ser de utilidad para que el aprendizaje de la masticación sea una experiencia placentera para toda la familia, sobre todo para el bebé.

  • Evitar las distracciones: es buena idea no encender el televisor a la hora de la comida. Así, toda la familia podrá compartir el momento y el niño se concentrará en su alimentación.
  • Variar los alimentos: dar a probar sabores y texturas distintas cada semana puede atraer y motivar al niño. Consulta al pediatra acerca de cómo y qué alimentos integrar.
  • Ofrecer al niño lo mismo que comen los demás: a menos que el menú familiar contenga algo que el pequeño no pueda comer o sea muy duro o peligroso, lo mejor es que reciba lo mismo que todos comen. Esto lo alentará a masticar como los demás.
  • Compartir el momento: que el niño comparta el momento de comida sentado a la mesa con los adultos favorece su ejercitación. Exagerar los movimientos cuando uno mastica le ayudará también a imitarlos.
  • Dejarlo comer por sí mismo: explorar la comida con sus manos y llevarla solito a la boca le ayuda a practicar sus habilidades, a mejorar la coordinación y la motricidad. Además, promueve su autonomía.
  • Ser pacientes: todo aprendizaje requiere tiempo, constancia, paciencia y comprensión. Es fundamental evitar los momentos de tensión, los retos y las imposiciones. Y si el niño se niega a comer sólidos, no se debe insistir. Puede que no sea el momento oportuno y se puede volver a probar unas semanas más adelante.
  • Evitar alimentos peligrosos: no se le dar al niño comidas que, por su tamaño o dureza, puedan provocarle atragantamientos. También, hay que evitar los ultraprocesados y el agregado de sal y azúcar a las comidas.

Cuándo son necesarios los ejercicios para que los niños aprendan a masticar

En la mayoría de los casos, los niños aprenden a masticar por sí solos, movidos por la curiosidad y luego de mucha práctica. Sentarse a comer con ellos, ofrecerles distintas consistencias y sabores y seguir los consejos que te contamos suelen ser estrategias suficientes.

Pero otras veces, puede que los niños se nieguen a comer alimentos sólidos o no lo logren concretar. Algunas alteraciones anatómicas o funcionales o ciertas costumbres familiares pueden entorpecer la correcta masticación.

Si los padres notan que hay problemas con la alimentación de su pequeño, lo mejor es consultar al pediatra y quitarse las dudas. A veces, la derivación a un logopeda puede ser necesaria, pues este profesional evalúa e interviene en las funciones masticatorias para que se practiquen de manera adecuada.

Observar a los niños durante la comida ayuda a detectar o sospechar si tienen algún problema con su alimentación y si requieren ejercicios puntuales para aprender a masticar. Estos son algunos de los signos a los que se les debe prestar atención:

  • Al intentar comer, la comida se les cae de la boca.
  • Mueven demasiado la boca al masticar, como haciendo muecas.
  • Usan la lengua para triturar la comida.
  • Chupan la comida en vez de masticarla.
  • Mantienen comida en la boca por largos ratos, incluso varias horas.
  • Presentan náuseas al ver la comida.
  • Tienen todo el tiempo la boca abierta y lengua fuera de la boca.
  • Presentan dificultades para sacar la lengua.
  • Muestran preferencias por ciertas texturas de alimentos.
  • Manifiestan dificultades para beber con pajitas luego de los 2 años.

Que un niño presente estas características no implica necesariamente un trastorno, pero sí es un llamado de atención para que los padres dialoguen al respecto con el pediatra.

Niño en el logopeda para mejorar la mala pronunciación.
El logopeda es el profesional idóneo para evaluar las dificultades del niño y para elaborar un plan de tratamiento adecuado a sus necesidades.

Ejercicios para que los niños aprendan a masticar

A la hora de hacer ejercicios para que los niños aprendan a masticar, lo ideal es hacerlo bajo la supervisión de un logopeda. De todos modos, algunas prácticas simples en el hogar pueden ayudar a que tu pequeño entrene esta habilidad de la boca.

Lo ideal es que estos ejercicios se transformen en momentos de juego y no se tornen una tarea o una carga. Pues de lo contrario, aumentarán la negación hacia la actividad.

Es buena idea encontrar un tiempo para compartir esta actividad a conciencia. Repetirlos un par de minutos todos los días o un par de veces a la semana puede tener un gran impacto en el aprendizaje del pequeño.

También es recomendable hacer demostraciones y facilitarles un espejo para ayudarlos a entender lo que necesitan hacer.

A continuación, enumeramos algunos ejercicios para que los niños aprendan a masticar en casa.

1. Ejercicios de masticación

Lo ideal es que los niños mastiquen varias veces la comida antes de tragarla y que lo hagan con la boca cerrada. Esto ayuda a triturar la comida de manera correcta y a aumentar la sensación de saciedad.

Jugar a contar la cantidad de veces que masticamos y llegar hasta 30 ayudará a que, con el tiempo, el pequeño lo haga de manera automática. Hacerlo con ellos les sirve de ejemplo y los motiva a incorporar el hábito más rápido.

También, se les puede pedir que se concentren en colocar la lengua en la zona arrugada del paladar al masticar, que es la que está detrás de los incisivos centrales. Y de esta manera, masticar 10 veces solo con el lado izquierdo de la boca y luego, 10 veces con el derecho.

Finalmente, se puede proponer modificar la intensidad de la fuerza a modo de juego y por turnos. Otra opción es jugar a triturar una galleta con la boca cerrada y con la lengua colocada en la zona rugosa del paladar.

2. Ejercicios para la lengua

Para masticar de manera adecuada, la lengua debe tener la tonicidad acorde y posicionarse de manera correcta. Las siguientes prácticas pueden ayudar a ejercitar este músculo:

  • Cepillarse los dientes con un cepillo eléctrico.
  • Lamer helados o piruletas fuera de la boca.
  • Ensuciar las comisuras de la boca del niño con algún alimento y pedirles que se limpien lamiendo.
  • Cantar la la la y cloquear la boca.
  • Tratar de tocar la nariz con la lengua.

3. Ejercicios para los labios y las mejillas

Al igual que la lengua, la ejercitación de labios y mejillas favorece al proceso de masticación. Para fortalecer estas estructuras, se le puede pedir al niño que sople besos al aire, que haga muecas con la cara y que separe los labios tanto como pueda.

Luego de los 9 meses se le puede enseñar al bebé a beber con sorbetes o que sostenga firme un palito entre los labios, sin usar los dientes.

Soplar burbujas, tararear canciones y tocar silbatos son actividades divertidas que también fortalecen estas estructuras.

4. Ejercicios para la mandíbula

Para fortalecer los músculos masticatorios y la mandíbula se les puede ofrecer a los niños la experiencia de morder distintos objetos con diferentes texturas. Por ejemplo, comenzar con los mordedores de los bebés y luego pasar a consistencias un tanto más duras.

Mordisquear objetos que vibren es de utilidad para algunos niños que se sienten cómodos con esta sensación. De todos modos, no es conveniente que lo hagan durante más de 5 segundos.

Las mallas para alimentos que se venden entre los productos para bebés son de utilidad para mantener la comida sobre las muelas y utilizarlas para masticar. Solo hay que llenarlas de alguna fruta o comida y ofrecerlas.

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Es necesario ejercitar todas las estructuras de la boca del niño a fin de favorecer al trabajo coordinado que se requiere para masticar el alimento.

Disfrutar del proceso es clave para un buen aprendizaje

La masticación puede resultar más fácil o más difícil según cada niño. En el proceso participan muchos músculos y estructuras de la boca, las cuales deben trabajar de manera coordinada. Y esto se logra con mucha práctica y paciencia.

Lo más importante para que tu pequeño tenga interés en masticar los distintos alimentos es no hacer del momento de la comida un drama. Ser constantes y pacientes lo ayudarán a transitar este aprendizaje con alegría y curiosidad.

Los ejercicios que aquí te contamos pueden ser de ayuda según las necesidades de tu hijo. Ten presente que cada pequeño tiene sus propios tiempos de aprendizaje. Disfrutar y acompañar su proceso con amor y respeto será lo que más lo ayude.

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