13 Errores que cometemos al disciplinar a nuestros hijos

Marisol · 5 marzo, 2016

Disciplinar a nuestros hijos es una de las acciones de más cuidado durante todo el proceso de crianza. Encontrar los métodos adecuados para hacerlo puede tomar algo de tiempo pero te traerá muchas satisfacciones y momentos agradables en la vida familiar.

Los siguientes, son algunos de los fallos más comunes que tenemos los padres a la hora de crear una disciplina en el hogar.

Lo que es conveniente evitar al disciplinar a nuestros hijos

1. No seguir las reglas que pones. Si le dices a tu hijo que no puede ver televisión sin haber terminado su tarea y luego le permites hacerlo, la regla perderá por completo su validez. Cuando no se siguen al pie de la letra las indicaciones que das en un comienzo, los niños tendrán la idea de una autoridad confusa; les estarás dando un doble mensaje que es poco consistente.

2. Pasar por alto la edad de los niños. Antes de disciplinar a nuestros hijos debemos tener en cuenta las características de su edad. No se deben aplicar correctivos iguales en todas las edades. Usa diferentes tonos de voz, no dejes pasar los comportamientos incorrectos, y sobre todo, haz respetar siempre las reglas que estableces.

3. Gritar al momento de dar las instrucciones. Un tono de voz demasiado alto no es la mejor manera para lograr que tus hijos hagan lo que esperas. La respuesta automática del cuerpo ante un grito, es resistirse a realizar la acción indicada.

4. Usar más de la cuenta los tiempos fuera. El tiempo fuera es muy efectivo para que tus hijos se calmen y reflexionen acerca de una conducta poco aceptable, pero usarlos con demasiada frecuencia o por períodos prolongados de tiempo, les resta efectividad. Recuerda que el tiempo fuera debe tener una duración de un minuto por cada año de edad.

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5. No ser específicos. Cuando catalogas un comportamiento como inadecuado, debes ser claro con tus palabras y especificar qué es exactamente lo que no debe repetirse. Sé claro para que los niños sepa con precisión qué es eso que incomoda a la familia.

6. Dejar de lado el valor educativo del llamado de atención o castigo. Lo que se busca al corregir una conducta, es conseguir que el niño comprenda por qué lo que ha hecho no está bien. Si no hay una reflexión mientras hablas con tus hijos, cualquier acción que tomes será menos significativa.

7. Olvidar el amor. Es fundamental que antes de disciplinar a un niño hagas una conexión emocional. Los hijos deben saber que son amados incondicionalmente, incluso cuando han hecho algo que se debe mejorar. El regaño no debe tener una connotación que los distancie sentimentalmente.

Madre e hija hablando

8. Darles recompensas para obtener un buen comportamiento. Ofrecerles un dulce o un regalo a cambio de una buena actitud, funcionará a corto plazo pero no tendrá efectos reales sobre los valores del niño. La recompensa debe ser la satisfacción de hacer las cosas correctamente.

9. Traer al presente errores del pasado. Cada situación es diferente e independiente; al momento de llamar la atención a tus hijos, debes enfocarte en lo que pasó en el momento preciso.

10. Hacerlo demasiado personal. Las correcciones deben enfocarse en el comportamiento y no en la persona. Evita usar adjetivos que los definan como “malo”, “desatento”, “desordenado” y demás. Las sugerencias deben estar libres de criticismos personales.

11. No aplicar lo que se dice. No es nada coherente que andes gritando por la casa solicitando silencio; los padres son el modelo a seguir de los niños y las actitudes que tienen en muchas ocasiones son respuesta a la imitación de lo que haces. Pon en práctica todos los valores y acciones que quieres que tus hijos tengan.

12. Establecer castigos por algo que no viste. Sobre todo en las peleas de hermanos, se tiene la tendencia a emitir órdenes y castigos sin conocer por completo la situación. Asegúrate de conocer bien la situación antes de decidir las medidas que tomarás.

13. No ir a la raíz del problema. Antes de reclamar a tus hijos por no haber hecho algo que les pediste, cerciórate de que no haya una razón de fondo que les haya impedido hacerlo. Evalúa las circunstancias para poder tomar una decisión o  elegir un correctivo indicado para cada caso.