La disciplina positiva: la única que funciona

Existen diferencias muy claras entre los tipos de disciplina, y en muchos casos lo mejor es garantizar un equilibrio entre ellos. ¿Tienes dudas sobre cómo criar a tus hijos? ¡Aquí te damos algunas recomendaciones!
La disciplina positiva: la única que funciona
María José Roldán

Escrito y verificado por la psicopedagoga María José Roldán.

Última actualización: 27 julio, 2022

Todos los niños del mundo se portan “mal” a veces, y es que si no, no serían niños. Todos los padres se preguntan qué pueden hacer para detener ese mal comportamiento, pero es que en muchas de esas ocasiones no es necesario hacer nada, sino que la disciplina más eficaz para que los pequeños aprendan lo correcto y lo incorrecto es la que tiene que ver con el amor: la disciplina positiva.

Los niños, en la gran mayoría de ocasiones se comportan mal cuando no están bien consigo mismos o cuando están desconectados de los adultos de referencia. La palabra “disciplina” significa enseñar, por lo que la disciplina es la forma en la que los niños aprenderán cómo deben comportarse adecuadamente.

Los niños aprenden mucho mejor cuando se sienten escuchados y valorados, la disciplina autoritaria o impositiva solo conseguirá que los niños se sientan inseguros, que pongan en peligro el vínculo afectivo con lo padres y que adquieran un comportamiento inadecuado. El castigo y los gritos nunca deberán ser una buena opción.



La crianza estricta

Muchos padres asumen que la crianza estricta es la mejor para que aprendan a ser educados, pero la realidad es que solo se consigue que los niños crezcan infelices, que se sientan mal consigo mismos y que se comporten peor que otros niños.

La crianza permisiva

En ocasiones los niños manifiestan sus deseos en órdenes y es trabajo de los padres aprender a poner los límites cuando no es algo que sea por seguridad o por cubrir necesidades básicas. Los niños deben aprender a tolerar la frustración para poder gestionar mejor sus emociones. Si a los niños se les permite todo o se les da todo lo que quieren, es muy probable que se conviertan en “niños tiranos”.

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Pegar nunca será una opción

Es posible que de pequeño recibieras un cachete o una palmada, y es que antiguamente a los padres les faltaban muchos recursos para saber qué tipo de crianza era la más adecuada, y al no saberlo muchos de ellos empleaban el maltrato físico. Pero afortunadamente, hoy en día sabemos que no es una opción viable y que hay otras muchas vías para poder enseñar a los niños disciplina (positiva).

Los niños que reciben azotes o palmadas de sus padres tienen más dificultades para regular sus emociones, por lo que esto podría causarles problemas en la relación con los demás y con ellos mismos. ¡Además que pegar nunca es una opción!

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Límites efectivos

Para que los niños regulen mejor su comportamiento necesitarán límites efectivos, solo de este modo los niños se sentirán seguros y saludables para relacionarse de forma sana y exitosa con los demás. Si lo haces bien, los niños serán capaces de establecer límites a sí mismos (autodisciplina) y también con respecto a los demás.

Más consejos útiles para la disciplina positiva

Además de lo citado anteriormente es necesario que tengas en cuenta algunos consejos útiles en la disciplina positiva para que sea efectivo en casa:

  • No impongas ni cedas: da opciones. Es necesario que los niños sientan que no se les imponen las cosas, es decir, que ellos son libres de escoger lo que realmente quieren. Las alternativas puedes haberlas pensado previamente y de este modo ellos podrán escoger algo que ya sabes que será acertado.
  • Ayuda a que exprese sus sentimientos. Las emociones enterradas nunca serán una buena opción para los niños (ni tampoco para los adultos). Cuando los niños no encuentran cómo expresar sus emociones ni cómo reaccionar ante diversos sentimientos, pueden comportarse de manera inapropiada. Ayúdales a que entiendan qué les ocurre y a ponerle nombre a sus emociones.
  • Escúchale. Si escuchas a tu hijo te darás cuenta de que tiene mucho que decirte, no te centres solo en tu discurso y escucha lo que tiene que contarte, es probable que te sorprendas de todo lo que tiene en su interior.
  • Las consecuencias, mejor pactadas. Para que los niños sean conscientes de que su conducta puede tener consecuencias, lo mejor es que las establezcas con él o que al menos las sepa antes de comportarse de un modo u otro. Así él podrá ser responsable de sus actos y podrá escoger si comportarse adecuadamente o sufrir las consecuencias negativas (en lugar de las positivas).


¿Qué hacer si no funciona?

La disciplina positiva se basa en la no violencia, es respetuosa y se adapta a las etapas de desarrollo infantil; está enfocada a aportar soluciones. Integra los conocimientos sobre el desarrollo sano, lo que se sabe sobre cómo ser padres de manera eficaz y los derechos de los niños.

No implica que los padres sean permisivos ni dejar hacer a los niños lo que les plazca. No supone carecer de reglas y, en especial, su tiempo de acción o eficacia no se mide en el corto plazo.

En efecto, la disciplina positiva se traza objeticos a largo plazo. Lo que le interesa es crear estrategias conductuales para que los hijos desarrollen la autodisciplina. En ese sentido, los padres han de comuinicar con claridad sus objetivos, reglas y límites.

Enseña esta disciplina habilidades útiles para lo largo de la vida; enseña confianza y se orienta de manera integral hacia la no violencia, la empatía, el amor propio, los derechos humanos y el respeto.

Porque la disciplina positiva es un enfoque de crianza y en general una manera de pensar.

Vistas así las cosas, no podemos decir, ante un mal comportamiento específico o coyuntural, que la intervención de los padres basada en la disciplina positiva sea efectiva o no. El momento concreto hay que visualizarlo en el largo plazo y las acciones del momento tienen que apuntar a objetivos trazados más allá de determinadas circunstancias.

Y se entenderá por objetivos a largo plazo los que los padres visualizan en sus hijos cuando sean mayores.

Ahora bien, si como padres nos sentimos frustrados ante una rabieta, ha llegado el momento de aprender cosas verdaderamente esenciales: manejo del estrés, comunicación respetuosa, no agresión, empatía. Si los padres actúan bajo control, le están enseñando a su hijo a controlarse, a resolver los conflictos sin violencia y sin dañar a otros.

¿Aplicas la disciplina positiva en casa?

Si es así, diviértete con tu hijo, dile todas las veces que puedas “te quiero”. Demuéstrale que confías en él y reconócele sus esfuerzos y éxitos. Léele y cuéntale historias, aúpalo cuando enfrente dificultades, reconfórtalo en las caídas. Escúchalo y procura ver las cosas desde su punto de vista.

En fin, bríndale calidez. No fallará.

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