Un padre no es niñera ni ayudante, ¡es un padre!

18 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicopedagoga María José Roldán
Un padre no es una niñera ni un ayudante en la crianza en las tareas del hogar, sino un responsable de la paternidad de sus hijos al igual que la madre.

Seguimos en una sociedad en la que parece que los hombres que “ayudan” en casa son aplaudidos. Eso es un micromachismo anclado en la mente de muchas personas debido al pasado machista que la sociedad ha tenido que vivir durante largas décadas. Un padre no es niñera ni ayudante en la crianza de sus hijos, ni tampoco en el hogar ni cuando cocina. Es su obligación, igual que le corresponde a su pareja hacerlo.

Una sociedad que tiene que avanzar más

En la sociedad en la que vivimos, parece que aún se necesita avanzar un poco para poder llegar a la igualdad de género, a que la mujer tenga los mismos derechos en el trabajo y en cualquier otro lugar de su vida. Hogar, trabajo, niños, médicos y responsabilidades familiares. No todo debe ser para la mujer; el hombre tiene las mismas cargas que ella.

Tradicionalmente, los hombres eran los que sostenía a la familia y las mujeres eran las que se quedaban en casa a merced del marido cuidando de la familia y de la casa. Afortunadamente, hoy la mujer puede escoger hacer las dos cosas, una sola o hacer lo que quiera en cuanto a la organización de su vida.

Pero antiguamente solo podía “cuidar de los niños” y los hombres solo querían la casa tranquila y la cena en la mesa al llegar del trabajo. Es necesario que esa mentalidad anclada en el pasado y en el machismo no vuelva jamás a nuestra sociedad.

Padre enseñando a su hijo a usar el baño, porque un padre no es una niñera.

Un padre no es una niñera

Cuando un padre cuida de sus hijos o hace las cosas en casa, no hay que pensar ni por un minuto que está ayudando o haciendo un favor a la madre de sus hijos. Es su deber como padre cumplir con esa responsabilidad siempre que esté en casa, independientemente de quién trabaje más horas fuera.

Es tan fácil como equilibrar las tareas profesionales, familiares y de crianza. Por ejemplo, si el padre sale más temprano a trabajar, la madre prepara desayunos, está con los niños, les viste y arregla el hogar. Cuando el padre llega a casa, tendrá que seguir con las tareas que faltan y el cuidado de los niños, mientras la madre sale a trabajar o debe encargarse de otras responsabilidades.

El secreto está en poder equilibrar las tareas durante el día para que ambos tengan las responsabilidades tanto fuera como dentro. E incluso se pueden equilibrar para tenerlo todo organizado y que, además, ambos puedan encontrar un tiempo extra durante el día para hacer cosas individuales, como un ratito para hacer ejercicio a solas.

Lo que hace un padre no es excepcional

Lo que hace un padre no es algo excepcional, simplemente es ser padre y así debe ser. Debe dar de comer a sus hijos, cambiar pañales, bañarlos, cocinar y limpiar el hogar. Repartirse las tareas acorde a su disponibilidad dentro del hogar para que todo esté equiparado, para que después, no hayan resentimientos por ninguna parte. Un padre no es niñera ni ayudante.

Cuando las personas se sorprenden al descubrir que un hombre y padre hace estas cosas, no deberían hacerlo. Hay que normalizar esto porque es lo que realmente funciona en las familias y lo que los niños necesitan ver y aprender para eliminar del todo los micromachismos arraigados en la sociedad.

Un padre no es niñera; la paternidad es así

La paternidad es el papel más importante de la vida de un hombre. Frases como “Mi pareja siempre que llega de trabajar me ayuda con los niños” o “Cuando veo que mi mujer está muy cansada le ayudo con la casa” están fuera de lugar porque en la paternidad no se ayuda. Un padre no ayuda, sino que ejerce su paternidad y su responsabilidad en el hogar en el que habita.

La figura del padre es igual de importante que el de la madre para los hijos. Es necesario dejar en el olvido la figura del padre autoritario que educaba con miedo y cuyo único valor en la familia era aportar dinero.

Hay que cambiar el lenguaje y los hábitos para que ese sistema patriarcal desaparezca. Un padre no es niñera ni ayudante, sino que está presente, quiere, consuela, aporta y se responsabiliza de su familia en todos los aspectos.

Paternidad y maternidad

Hay padres que no saben ser padres y madres que no saben estar a la altura de la maternidad. Pero también hay padres maravillosos que crían a sus hijos solos o que están muy bien involucrados en las dinámicas familiar. También hay madres maravillosas que cuidan a sus hijos y les priorizan ante cualquier cosa.

Ser padre o madre no es fácil, pero es importante ver a los géneros como un equipo y no como una competición de quién hace más o menos en el hogar. Todos los miembros de una familia deben repartirse las responsabilidades teniendo en cuenta su capacidad y disponibilidad. Es así de sencillo y no se debe olvidar.

Llegar a acuerdos en pareja, tener claro que el cuidado de los hijos es responsabilidad de ambos y que se necesita crear una armonía favorecedora para poder criarlos bien y disfrutar de la familia. Las madres pueden trabajar y seguir siendo buenas madres. Y los padres que se quedan en casa al cuidado de sus hijos también son grandes personas y grandes padres.

Padre jugando con su hijo.

Un equipo en la familia: padre y madre juntos

Hay que dejar de lado para siempre el pensamiento machista y observar cómo las familias y las personas, en general, cambian sus necesidades. Basta ya de criticar a una mujer porque tiene que ir a trabajar y deja a los niños con una canguro o incluso con el padre.

Porque si es el padre quien sale a trabajar y no se ocupa de los niños o la casa, nadie dice nada. Un padre es quien da amor y se ocupa de su familia en todos los aspectos, no olvidemos eso. Es importante trabajar por y para la familia y repartirse el tiempo de manera equitativa en cuanto a las responsabilidades.

No hay que alabar a los hombres por cambiar pañales o criar a sus hijos, pues es algo que las mujeres llevan haciendo toda la existencia. Es cierto que cuidar a los hijos es maravilloso y es algo memorable, pero tanto para el padre como para la madre. Ambos tienen la misma importancia y el mismo peso en el núcleo familiar.