Qué es la crianza en la sorpresa

03 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el educador infantil Pedro González Núñez
La crianza en la sorpresa ayuda a que los pequeños disfruten aprendiendo, ya que hay todo un mundo por descubrir ahí afuera que ellos aprovecharán con cada nueva investigación para conocerlo un poco mejor.

Seguro que te encanta la cara que se les queda a tus peques cada vez que algo les llama la atención, los alegra o los sorprende. Pues es importante que sepas que la crianza en la sorpresa es posible y, de hecho, es muy positiva.

Los niños disfrutan sorprendiéndose, ya que son curiosos, les encanta investigar, aprender y tienen facilidad para que todo les parezca nuevo, emocionante y atractivo, pues ese mundo que empiezan a descubrir y comprender está lleno de elementos que para ellos son casi magia.

Y es precisamente esa emoción de sorpresa que tanto les gusta la que podemos utilizar para que su vida sea un descubrimiento constante. Una forma magnífica para que el niño quiera más, disfrute y entienda el aprendizaje como algo muy divertido y emocionante.

Existen expertos como el neurocientífico Fabricio Ballarini ,del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET), que defienden esta práctica desde hace una década (es bastante novedosa). Por lo tanto, sepamos más sobre ella.

La crianza en la sorpresa

Una sorpresa agradable cuando se descubre algo incita al pequeño a querer saber más. Por eso, será un factor clave en su periodo de aprendizaje. Y es que, como afirma la propia Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en su informe de Las emociones, esta sensación incita a aproximarse a todo lo nuevo.

Padres jugando con su hija.

Por eso, los beneficios son muy diversos. Según dicen algunos expertos en la materia, como Alicia Banderas, psicóloga y autora del libro Niños sobreestimulados, muchos pequeños hoy en día viven con una sobreestimulación preocupante, hecho que provoca que no se sorprendan demasiado ante nada.

Esta sobreestimulación se debe al tiempo excesivo que algunos pequeños pasan ante la televisión, con el teléfono móvil o navegando por internet. Es algo que provoca que aparatos y descubrimientos que podrían ser interesantes acaben por parecerles aburridos y desmotivadores.

Por ejemplo, con el nacimiento y crecimiento de una planta. En internet todo es inmediato. En la vida real, hacen falta elevadas dosis de paciencia. Por eso, cuando el objetivo se cumple, la sorpresa es mayor, así como la satisfacción.

Los beneficios de la sorpresa

Entonces, el padre o madre, el monitor, el educador o el adulto tiene que tender a, sobre todo en las primeras edades, mantener el sentimiento de sorpresa siempre vivo y despierto, de forma que los pequeños se dejen sorprender y puedan encontrar por su propio pie el interés para ir descubriendo solos, con una pequeña guía nuestra. Así, los beneficios se multiplican:

  • Gracias al desarrollo infantil en la sorpresa, el niño tiende a investigar y descubre el amor por conocer, por aprender, por ser curioso y a adquirir nuevos conocimientos, pues es algo que asocia a una sensación positiva.
  • El pequeño aprende a gestionar las emociones que se derivan de estados sorpresivos.
  • Sirve para que los niños se conozcan mejor y también para que los adultos tengan una mejor visión de ellos. De esta manera, podemos ver cómo reaccionan ante cada tipo de sorpresa, tanto si es positiva como si es negativa.

Educando en la sorpresa

La crianza en la sorpresa dependerá, en gran medida, de la edad de los niños. Según van variando sus gustos, inquietudes y necesidades, iremos también adaptando el tipo de sorpresas para provocar su asombro.

Madre hablando con su hija mientras aplica los cuatro acuerdos para su educación.
  1. Hasta los tres años: casi todo le sorprende. Por lo tanto, debemos dejar que su instinto por investigar crezca. A su alrededor todo es nuevo, desde olores a sabores y sonidos.
  2. De 3 a 6 años: es una edad perfecta para potenciar el efecto sorpresa. Para eso, podemos usar disfraces que ayuden a transmitir conocimientos y provoquen que quieran aprender más. Un objeto, un dibujo… Cualquier elemento permite dar pie a que el niño investigue y quiera saber más. No se lo ofrezcas todo masticado y déjalo descubrir.
  3. Entre los 6 y los 9 años: todavía mantienen cierto grado de inocencia, por lo que no es difícil darles alguna que otra sorpresa. Sobre todo, es importante tener recursos para atraer su atención, que se mantengan motivados y que quieran seguir aprendiendo y adquiriendo conocimientos. Para ello, el DIY es muy útil.
  4. A partir de los 10 años: a partir de esta edad, muchas cosas de la vida ya no tienen secretos para ellos. Manejan la tecnología y se están convirtiendo en pequeños adultos. Así pues, es bueno ayudarlos en su propio terreno, el tecnológico, como con los ordenadores y smartphones, para que no pierdan esa capacidad de sorprenderse, pues todavía les queda mucho por aprender.

La crianza en la sorpresa y sus detalles

Así pues, estos datos, a grandes rasgos, te ayudarán a practicar la crianza en la sorpresa con tus peques. Ahora bien, piensa en ellos, en qué les gusta y cómo son. Personaliza cada detalle para que disfruten aprendiendo siempre.