¿Están los niños de hoy sobreestimulados?

Actividades, responsabilidades, pantallas, luces y sonidos por doquier. Los niños de hoy se ven bombardeados constantemente. ¿Es esto beneficioso para su maduración?

Cada vez más, los padres se preocupan por potenciar las capacidades de sus hijos de modo que ninguna de sus virtudes sea desaprovechada. No obstante, existe una tendencia peligrosa hacia la creación de niños sobreestimulados. Analizamos los riesgos de este modelo y cómo prevenirlo.

Los niños de hoy se ven, a menudo, frente a muchas actividades de todo tipo. Por un lado, las escolares: asistir a clases, hacer deberes en casa y cumplir con las actividades extracurriculares. Por otro, también están las distracciones, como los móviles, las tabletas y los ordenadores y videojuegos.

Los niños sobreestimulados son aquellos a los que casi no se les deja hacer. Los padres piensan en ellos como seres frágiles, que necesitan que alguien les ponga todo en el camino para no “aburrirse” o para no dejar pasar las oportunidades de desarrollo.

Así, el niño crece —o incluso nace— en un ambiente en el que se lo estimula constantemente. Los padres pretenden tener hijos autónomos, independientes y capaces de tomar sus propias decisiones. Pero ¿es este el camino correcto para lograrlo?

Esta forma de crianza está más que desaconsejada. Sus efectos negativos son muchos más que los positivos, si es que hay de estos últimos. Los niños sobreestimulados son el fruto de padres exigentes que no han dejado espacio a la libertad del pequeño.

Niños sobreestimulados: consecuencias negativas

  • Intolerancia a la soledad.
  • Incapacidad de esperar o ser constante.
  • No se logra superar el aburrimiento, no hay creatividad.
  • Agotamiento cerebral, que resulta en disminución de las capacidades cognitivas.
  • Actitudes narcicistas, causadas por el mal uso de las nuevas tecnologías.

Además, los niños sobreestimulados llegan a dejar de disfrutar los juegos al aire libre. Esto se da porque todo transcurre a un ritmo demasiado “natural”; es decir, va más lento que todo lo que ven en las pantallas, donde los estímulos son dinámicos y constantes. Ni hablar, tampoco, de detenerse a leer un libro, al menos, o un cuento.

Los videojuegos son grandes responsables de la abundancia de niños sobreestimulados.

¿La estimulación temprana es útil?

En principio, este método de estimulación en los primeros meses de vida se utilizaba para pequeños con diferentes problemas. Por ejemplo, aquellos con autismo, síndrome de Down o parálisis cerebral.

Sin embargo, más adelante comenzaron a utilizarse también en niños sin estos problemas. El objetivo, dicen, es potenciar sus capacidades a través de ciertos ejercicios cognitivos y motrices. Estos beneficios nunca han podido ser comprobados en niños sanos.

De hecho, someterlos a estos trabajos innecesarios puede causarles aversión por actividades similares que sí podrían resultarle positivas. Además, podrían ser la raíz de problemas de atención o concentración. El motivo es que son muy demandantes mentalmente, por lo que exponer a los niños a este estrés injustificadamente no es bueno.

“Los padres piensan en sus hijos como seres frágiles, que necesitan que alguien les ponga todo en el camino para no ‘aburrirse’ o para no dejar pasar las oportunidades de desarrollo”

Consejos para no criar niños sobreestimulados

1.- Dejarlos salir a la calle

Es necesario que los pequeños pasen tiempo al aire libre. En casa, por más actividades que se les puedan ofrecer, no desarrollarán sus sentidos como lo harán afuera. Dale la oportunidad de explorar, de conocer cosas nuevas y de utilizar su imaginación.

2.- Alejarlos de las pantallas y cuidar el contenido

Jugar con los dispositivos tecnológicos no es malo en sí mismo. El problema de estos artefactos es que no permiten al niño desarrollar su imaginación: le ofrecen todo creado.

Entonces, es conveniente que la mayor parte del tiempo de esparcimiento de los más pequeños se dé a través de juguetes comunes y corrientes. Aunque a ti te parezcan ordinarios y poco entretenidos, para ellos supone todo un desafío encontrarles diferentes usos; esto es algo que les resulta muy divertido, además.

Por otra parte, también es preponderante que los padres vigilen lo que sus niños ven en la televisión o internet. Los dibujos animados de hoy están llenos de colores y animaciones que sobrecargan su mente; lejos de descansar, lo que esto produce es aún más estrés mental.

3.- Propiciar la conversación

Esto es conveniente en muchos momentos del día en los que, quizás sin darnos cuenta, este hábito se está perdiendo. Por ejemplo, al comer, apaga la televisión y creale el hábito de interactuar con su familia.

Como los niños son el reflejo de las conductas de sus padres, lógicamente deberás enseñarles el camino. Puedes leerles un cuento durante las noches. Esto, además de beneficiar su capacidad de prestar atención, potencia su imaginación y crea un vínculo de unión con sus padres.

Los padres deben estar atentos y controlar el uso de Whatsapp en los niños.

4.- No sobrecargarlos con actividades

En el afán de que sus niños sobresalgan, los padres de hoy no hacen otra cosa más que favorecer que estos sean sobreestimulados. ¿De qué manera? Los inscriben a clases de inglés, fútbol, piano, yoga, karate y a todas las actividades que ellos hubieran querido hacer.

Así, los niños prácticamente no tienen tiempo libre. No saben aburrirse ni encontrar formas de entretenerse porque, literalmente, nunca han tenido tiempo de aprenderlo.

En este sentido, no hay duda de que lo mejor es dejarlos buscar sus propias actividades y desarrollar sus capacidades de la manera más natural posible.

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