Trastornos alimentarios en la adolescencia

Francisco María García 31 diciembre, 2017
En la adolescencia, la imagen corporal y autoestima van de la mano y pueden desencadenar en depresiones y malos hábitos alimenticios.

Distintas manifestaciones, y una misma causa: la obsesión por el aspecto físico. Los trastornos alimentarios en la adolescencia deben atacarse con rapidez.

Problemas familiares, personales y de conducta, estrés, presión del entorno y factores sociales inciden también en la aparición de estos trastornos. Se suman los cambios físicos y biológicos en ese transitar de la niñez a la adultez.

La obesidad, el sobreprecio, la anemia, dietas incontroladas, anorexia, bulimia, son trastornos alimentarios en la adolescencia. Fomentar hábitos saludables al comer, eliminar el sedentarismo y aumentar el ejercicio de manera progresiva ayudan a combatirlos.

La imagen y la pérdida de autoestima

El sobrepeso puede cambiar la vida de una persona. Se trata de un problema genético, pero también de inadecuada actividad física e incorrecto consumo de alimentos grasos y calóricos. Causa las siguientes complicaciones:

  • Diabetes.
  • Hipertensión.
  • Diabetes tipo 2.
  • Apnea de sueño.
  • Resistencia a la insulina.
  • Trastornos de respiración.
  • Percepción errónea de la imagen personal.

Uno de los trastornos alimentarios en adolescentes más frecuentes es la anemia por falta de hierro. Una dieta inadecuada, rápido crecimiento o saltarse las comidas son las causas. Compromete el crecimiento y el desarrollo, aumenta el cansancio y afecta el sistema inmunológico.

Trastornos alimentarios: la anorexia

Se combate con carnes rojas magras, mariscos de concha, hígado, nueces, pistachos, almendras, berro, acelgas o espinacas. Jugos de naranja, fresas y otras frutas ricas en Vitamina C también deben ser parte de la dieta. El médico determinará si se requieren suplementos de hierro.

Anorexia y bulimia

La anorexia y la bulimia nerviosa son desórdenes psiquiátricos de la alimentación. El trastorno de atracones también es de suma gravedad. El temor a engordar, que disminuye las cantidades de comida, desencadena la anorexia. El adolescente cree que está gordo, aún cuando esté muy delgado.

Delgadez extrema, depresión, imagen distorsionada de sí mismo, miedo a engordar son síntomas de esta enfermedad.

Hay una obsesión por las calorías, la comida, el ayuno y los ejercicios de alta intensidad. Los adolescentes toman diuréticos, laxantes y adelgazantes. Las jóvenes padecen de amenorrea. En algunos casos, la anorexia puede ir acompañada de bulimia.

La bulimia es el consumo exagerado de alimentos, seguido de vómito provocado o uso de laxantes. Cuando no vomitan, ayunan, se ejercitan en extremo o alternan con dietas que ocasionan cambios dramáticos de peso.

En estos pacientes hay una propensión a la deshidratación, desequilibro hormonal, agotamiento de minerales y daño a órganos vitales. Tiene su origen en situaciones de estrés o nervios.

Quienes la padecen suelen esconder la comida, comen solos, beben mucha agua entre cada bocado. Uno de los rasgos distintivos es ir al baño después de comer. La depresión y la ansiedad aparecen, junto al consumo de ciertas substancias.

El estrés, los conflictos familiares, la depresión y la ansiedad inducen los atracones de comida. Comer solo y ocultar la comida son señales de esta conducta, así como vergüenza y culpabilidad.

Los adolescentes con trastornos alimenticios someten al estómago a altas presiones que pueden ocasionar úlceras, peritonitis y hasta la muerte.

¿Cómo detectarlos?

Huir de las comidas en grupo, en familia o con amigos, es un indicativo de problemas. Los afectados se vuelven tristes o rabiosos, se aíslan y la autoestima baja.

Los trastornos alimentarios modifican la autopercepción

Cada vez están más delgados, pero siguen creyéndose gordos. A menudo tienen frío, visten ropa ancha, dejan la comida en el plato o controlan obsesivamente las calorías.

Otros trastornos alimentarios que pueden afectar al adolescente

  • Vigorexia u obsesión por un cuerpo musculoso, acompañada por una estricta alimentación.
  • Drunkorexia. Suprimen las comidas principales para compensar las calorías de la ingesta de bebidas alcohólicas.
  • Ortorexia o  la obsesión por comer sano, evita grasas, proteínas y vitaminas.
  • Perarexia o la obsesión por las calorías. Creen que hasta el agua engorda.
  • La pica es un trastorno que implica comer tiza, ceniza o arena
  • Potomanía o la obsesión por el agua que se bebe, que puede superar los cuatro litros por día y quita las ganas de comer.
  • Sadorexia, un trastorno extremo que incluye anorexia, bulimia y maltrato corporal.
  • En el síndrome del comedor nocturno, las calorías se consumen de noche. Genera insomnio.
  • La pregorexia afecta a embarazadas con miedo a engordar, que hacen dietas extremas o inducen el vómito

El tratamiento de estos trastornos alimentarios en los adolescentes, además de vistas al psicólogo, exige acompañamiento familiar, sin cuestionamientos ni interrogatorios. Generar confianza es clave para hallar la solución.

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