¿Pueden los niños comer chucherías?

Carmen Fetreros · 24 noviembre, 2016
Los comestibles dulces y coloridos resultan muy llamativos, no solo para los niños sino también para los adultos. Nadie está exento de sucumbir a su encanto, en algún momento.

Las chucherías son uno de los alimentos más provocativos que hay en el mercado. Sin embargo, no son los más beneficiosos para la salud. 

Independientemente de la edad, el consumo excesivo y regular de ciertos alimentos resulta perjudicial. Los dulces suelen ser los más populares en este aspecto, ya que tienen un sabor agradable y, ciertamente, adictivo.

Si bien sabemos esto, muchas veces nos preguntamos si los niños pueden comer chucherías. A continuación te contamos más al respecto para que obtengas una respuesta clara.

Lo que entendemos por chucherías

Para empezar la palabra ”chuchería” es la forma coloquial para designar a las golosinas. Estos son alimentos que tienen un escaso o nulo valor nutricional, pero que resultan agradables al gusto y atractivos a la vista.

Gracias a la publicidad y al esmerado diseño que tienen sus presentaciones, las golosinas son una tentación para cualquiera. De hecho, se tiende a abusar de ellas, especialmente durante la infancia.

¿Pero qué se entiende por ”chucherías”? A continuación te presentamos una lista de todos los productos comestibles que entran en esta categoría:

  1. Caramelos.
  2. Gominolas.
  3. Piruletas.
  4. Chicles.
  5. Regaliz.
  6. Bollería.
  7. Patatas fritas.
  8. Chocolates.
  9. Helados.
  10. Siropes artificiales.
  11. Galletas.
  12. Refrescos.
  13. Palomitas de maíz acarameladas.
  14. Marshmallows (también conocidos como malvaviscos o nubes).

La opinión de los médicos

Los médicos no recomiendan el consumo de chucherías. De hecho, recomiendan limitar su consumo al mínimo y, en especial, en la niñez. Principalmente para evitar problemas de malnutrición y sus respectivas consecuencias.

Los pediatras, los dentistas y los endocrinos concuerdan en que no se debe dar chucherías a los menores de 3 años de edad. Y una vez superado este límite de edad, hay que establecer una cantidad limitada.

Las chucherías tienen diversas presentaciones.

Las chucherías contienen un alto nivel de azúcar y calorías. Además contienen sustancias artificiales nada nutritivas como lo son los colorantes, los espesantes, los potenciadores de sabor, los conservantes, entre otros.

No se trata de ser alarmistas, sino de tener conciencia acerca de la calidad de los alimentos y en su influencia en el organismo.

Por otra parte, no se recomienda dejar que los bebés ni los niños menores de cinco años coman chucherías sin supervisión de un adulto porque, al no saber masticar bien, corren peligro de atragantamiento.

También hay que tener cuidado con las palomitas, los chicles o los frutos secos y todos los alimentos que puedan suponer peligro de asfixia para los más pequeños.

Los peligros de las chucherías

Uno de los peligros más importantes es que son uno de los productos, junto con las bebidas azucaradas, que provocan caries y aumentan el número de bacterias perjudiciales en la boca.

Y aunque parezca poca cosa, recordemos que sin una buena higiene bucal ni una salud dental adecuada, el día de mañana, tendremos adultos con mayor desgaste de sus dientes y, por ende, aumentará la cantidad de prótesis.

Así que, no solo cuenta el hecho de limitar el consumo de chucherías sino también el hecho de enseñar a los niños a lavarse los dientes una vez hayan terminado de comerlas.

Por otra parte, la obesidad y la diabetes son otros de los peligros que tiene el consumo de chucherías. Razón por la cual se recomienda optar por otras alternativas hechas a base de ingredientes naturales, como las frutas y los frutos secos.

Uno de los peligros de las chucherías son las caries.

Consejos para evitar las chucherías

  1. Evitar tener chucherías en casa y sobretodo, a la vista de todos (ya que esto incita indirectamente a su consumo).
  2. Una vez que los niños tengan edad suficiente, es importante enseñarles por qué no son alimentos sanos.
  3. Dar el ejemplo. Si les pedimos que no coman chucherías es fundamental que nosotros mismos rompamos esta ”regla”.
  4. Ofrecer alternativas saludables (frutas con figuras divertidas, batidos de colores, mermeladas caseras, helados caseros, entre otros).
  5. No negarse sin dar una explicación. Recordemos que los niños muchas veces no van a obedecer ”solo porque sí”.
  6. Alimentarlos adecuadamente. Esto les hará sentirse lo suficientemente satisfechos como para no desear picar entre horas ni recurrir a las chucherías.
  7. Si les resulta muy difícil, es una buena idea permitir un momento de chucherías. Puede ser durante el fin de semana, en alguna ocasión especial o, incluso, en una fiesta.
  8. También es buena idea evitar que en las fiestas de cumpleaños todo sean chucherías en la mesa. Se pueden incorporar otras opciones igualmente coloridas y divertidas.