El trastorno obsesivo compulsivo en los niños

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) en niños y adolescentes es una enfermedad compleja. Es considerado el cuarto trastorno psiquiátrico más común en el mundo y, pese a ser muy conocida, su diagnóstico resulta tardío en muchas ocasiones por la dificultad que tienen algunos padres para entender que un niño de alto rendimiento escolar, sin quejas disciplinarias y sin amigos esté enfermo.

Un niño que tiene Trastorno obsesivo-compulsivo es un niño que constantemente siente preocupación, culpa, o vergüenza a causa de sus obsesiones, las cuales pueden definirse como ideas, pensamientos, imágenes o impulsos no deseados, pero que se manifiestan continuamente en su mente.

Esta enfermedad es calificada como un trastorno de la ansiedad y consiste en obsesiones y compulsiones. Las compulsiones son denominadas también como rituales y consisten en conductas que el niño siente que debe realizar repetidamente para aminorar los sentimientos molestos o prevenir que algo malo ocurra.

Por su parte, las compulsiones son definidas como conductas repetitivas o actos mentales que reducen la ansiedad causada por una obsesión; estas se manifiestan más comúnmente en los niños en actividades como el lavado, el chequeo y los rituales de ordenar.

Para un diagnóstico adecuado de TOC, estos comportamientos deben ocupar tiempo e interferir con la actividad diaria del niño. No obstante, según explican los textos compartidos por la Fundación Internacional OCD, la imagen social del niño con alto rendimiento académico, que se comporta como un adulto pequeño, hace difícil la atención del paciente, pues nadie, incluyendo al mismo paciente, percibe la situación como la propia de un enfermo.

Síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo

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El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV) tipifica 4 manifestaciones clínicas del TOC, estas son:

  1. Obsesiones sexuales, agresivas, religiosas y somáticas con revisión.
  2. Simetría con orden, conteo y repetición.
  3. Contaminación con limpieza o lavado.
  4. Atesoramiento.

Cómo identificar algunas obsesiones en los niños

Los síntomas más comunes del TOC en los niños constituyen las obsesiones y compulsiones, las cuales se presentan en la forma de preocupación por la contaminación, por lastimarse a sí mismos o a otros, por la simetría y por la certeza de que algo malo ocurre, u ocurrirá, en caso de que no se cumpla un ritual.

Y aunque a veces es difícil ver los síntomas en un niño con trastorno obsesivo compulsivo, aquí te explicamos algunas manifestaciones que te pueden guiar a identificarlo. La mayoría son extraídos de los textos publicados por la Fundación Internacional ODC que se especializa de la educación, la sensibilización, la formación, el acceso a recursos y la investigación del trastorno obsesivo compulsivo:

Por ejemplo, los niños pueden preocuparse en extremo por los gérmenes, porque pueden enfermarse, les inquieta de  manera llamativa la muerte, que ocurran cosas malas o hagan algo mal.

La sensación de que las cosas deben estar “perfectas” son comunes entre los niños con TOC, y ya sabrás que normalmente un niño sano no se preocupa en demasía por la perfección.

Algunos niños tienen ideas perturbadoras o se imaginan haciendo daño a los demás, y en ocasiones surgen pensamientos impropios de su edad o de tipo sexual. Si notas algunas de estas obsesiones o un comportamiento inusual, lo recomendable es acudir a un especialista en el área psiquiátrica.

¿Qué clases de compulsiones o rituales se dan en los niños y adolescentes?

Existen muchos rituales diferentes como el lavado y el aseo, no obstante una de las características llamativas de estos rituales es la repetición de las acciones hasta la perfección. Estos niños sienten que deben volver a empezarlas, y que deben hacer las cosas exactamente igual.

Estos rituales se puede manifestar en tareas como borrar, reescribir o formular la misma pregunta continuamente, también puede ser confesarse o disculparse, decir palabras o números al azar, revisar, tocar, pulsar, contar, rezar, ordenar, arreglar, y acumular objetos.

A diferencia de los adultos, los niños pueden no reconocer que los síntomas no tienen sentido o que las compulsiones son excesivas. Otra característica de los niños es que estos implican a los familiares en los rituales. Por ejemplo, pueden insistir que todos los integrantes de la familia se laven sus manos de cierta manera, o que los padres revisen sus deberes reiteradamente.

Hay además, datos que te permiten diferenciar las características de un niño con TOC de otros comportamientos infantiles. Ya sabrás que es común que muchos niños tengan rutinas a la hora de comer, acostarse o cuando se despiden.

Estas rutinas generales se atenúan a medida que los niños crecen, sin embargo, los niños que tienen TOC continúan con estas rutinas ya pasada la edad correspondiente, o se vuelven muy frecuentes, intensas o molestas, y empiezan a interferir con la actividad diaria del niño y la familia.

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El Trastorno obsesivo- compulsivo afecta la vida de los niños

Uno de los aspectos más delicados del TOC es que puede hacer que la vida diaria resulte muy estresante para los niños. Generalmente, los rituales requieren de mucho tiempo, y los niños llegan tarde a la escuela o a sus actividades. Esto genera tensión o discusiones en la familia.

Los niños que padecen esta enfermedad crónica no son capaces de disfrutar el tiempo con sus amigos o divertirse cuando el TOC ocupa su tiempo libre. En la escuela, las obsesiones y los rituales tales como revisar, borrar y rehacer tareas afectan a la atención y a la concentración, al cumplimiento de las tareas y a la asistencia escolar.  Los niños más mayores y los adolescentes pueden creer que están “locos” y trabajen duro para esconder el TOC a los demás.

Sobrellevar el día a día con el TOC puede ser agotador. Los niños diagnosticados de TOC tienen, generalmente, rituales a la hora de acostarse que sienten que deben realizar. Por lo tanto, se acuestan tarde y están cansados durante el día. Todo este estrés los pone tristes, irritados o explosivos.

Pero, una de las ventajas de la época en la que vivimos es que hay muchas salidas para nuestros problemas y entre estas salidas se vislumbra que el TOC puede ser tratado de forma eficaz.

Aunque no existe una cura para el TOC, pues se trata de una enfermedad crónica, la terapia cognitivo-conductual (TCC) y los fármacos son eficaces para manejar estos síntomas.

Los académicos concuerdan que la TCC es el tratamiento elegido para los niños con TOC. Siempre que sea posible, la TCC debería elegirse para tratar al niño antes que los fármacos.