El trastorno obsesivo compulsivo en los niños

Zuleyvic Adriana Cuicas · 3 febrero, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz Martín el 3 febrero, 2020
El trastorno obsesivo-compulsivo lleva a los niños a experimentar pensamientos intrusivos y a poner en marcha rituales para reducir el malestar que sienten.

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) en niños y adolescentes es una enfermedad compleja. Es considerado el cuarto trastorno psiquiátrico más común en el mundo y, pese a ser muy conocido, su diagnóstico resulta tardío en muchas ocasiones. Esto se debe a la dificultad que entraña comprender que un niño de alto rendimiento escolar, sin quejas disciplinarias y con amigos esté enfermo.

Esta enfermedad es calificada como un trastorno de ansiedad y consiste en obsesiones y compulsiones. Un niño que tiene trastorno obsesivo-compulsivo siente constantemente preocupación, culpa, o vergüenza a causa de sus obsesiones. Estas consisten en ideas, pensamientos, imágenes o impulsos no deseados, que se manifiestan continuamente en su mente.

Las compulsiones, por su parte, son rituales y conductas que el niño siente que debe realizar repetidamente para aminorar los sentimientos molestos o prevenir que algo malo ocurra. Se trata, por tanto, de actos físicos o mentales que reducen la ansiedad causada por una obsesión. Para un diagnóstico adecuado de TOC, estos elementos deben ocupar tiempo e interferir con la actividad diaria del niño.

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Cómo identificar algunas obsesiones en los niños

Estas se presentan en forma de preocupación por la contaminación, por lastimarse a sí mismos o a otros. También por la simetría y el orden o por la certeza de que algo malo ocurrirá en caso de que no se cumpla un ritual.

Por ejemplo, los niños pueden preocuparse en extremo por los gérmenes o sentir un desproporcionado miedo a enfermarse. Les inquieta de  manera llamativa la muerte o que ocurran cosas malas. Igualmente, la sensación de que las cosas deben estar “perfectas” es común entre los niños con TOC. Algo poco común en un infante sano.

Algunos niños tienen ideas perturbadoras o se imaginan a sí mismos haciendo daño a los demás. Y, en ocasiones, surgen pensamientos impropios de su edad o de tipo sexual. Si notas algunas de estas obsesiones o un comportamiento inusual, lo recomendable es acudir a un especialista de la psicología o la psiquiatría.

¿Qué clases de compulsiones se dan en los niños y adolescentes?

Existen muchos rituales diferentes como el lavado y el aseo. También pueden manifestarse en conductas como borrar, reescribir o formular la misma pregunta continuamente. Así como confesarse o disculparse, decir palabras o números al azar, revisar, tocar, contar, rezar, ordenar, u acumular objetos

No obstante una de las características llamativas de estas compulsiones es la repetición de las acciones hasta la perfección. Estos niños sienten que deben volver a empezarlas, y que deben hacer las cosas exactamente igual. A diferencia de los adultos, los infantes pueden no reconocer que las compulsiones son excesivas o carecen de sentido.

Otra característica de los niños es que estos implican a los familiares en los rituales. Por ejemplo, pueden insistir que todos los integrantes de la familia se laven sus manos de cierta manera, o que los padres revisen sus deberes reiteradamente. Además, es común que mantengan rutinas propias de edades anteriores, que ya deberían estar superadas. Incluso, que estas se vuelvan más frecuentes, intensas o perturbadoras.

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El Trastorno obsesivo-compulsivo afecta la vida de los niños

Uno de los aspectos más delicados del TOC es que puede hacer que la vida diaria resulte muy estresante para los niños. Generalmente, los rituales requieren de mucho tiempo, y los pequeños llegan tarde a la escuela o a sus actividades. Esto genera tensión o discusiones en la familia.

Los niños diagnosticados de TOC suelen tener rituales a la hora de acostarse que sienten que deben realizar. Por lo tanto, se acuestan tarde y están cansados durante el día. Todo este estrés los pone tristes, irritados o explosivos.

Además, no son capaces de disfrutar el tiempo con sus amigos o divertirse cuando el TOC ocupa su tiempo libre. En la escuela, las obsesiones y los rituales tales como revisar, borrar y rehacer tareas afectan a la atención y a la concentración. Y, adicionalmente, los niños más mayores y los adolescentes pueden creer que están “locos”. Por ello trabajarán duro para esconder el TOC a los demás.

Afortunadamente el TOC puede ser abordado de forma eficaz mediante medicación o psicoterapia. La terapia cognitivo-conductual es el tratamiento de elección para este trastorno. Debiendo elegirse, siempre que sea posible, por encima de los fármacos.

  • Alcazar, A. I. R., Sepúlveda, M. I., & Alcázar, A. R. (2012). Eficacia de los tratamientos cognitivo-conductuales en el trastorno obsesivo-compulsivo en niños y adolescentes: una revisión cualitativa. Anales de Psicología/Annals of Psychology28(2), 313-326.
  • Vásquez, R., Ortiz, J. J., Rodriguez-Losada, J., & Jaramillo, L. E. (1999). TOC en niños y adolescentes. Rev Colom Psiquiatr28, 99-110.