El trastorno de ansiedad generalizada en niños

25 Diciembre, 2019
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
El trastorno de ansiedad generalizada lleva a los niños a experimentar una preocupación excesiva y difusa en torno a diversos temas.

Dentro de los trastornos psicológicos en niños, los problemas de ansiedad son los más frecuentes. Siempre resulta complicado diagnosticar este tipo de condiciones de salud, pues cuesta delimitar si se trata o no de conductas evolutivamente normales para la edad del niño. Sin embargo, en el trastorno de ansiedad generalizada (TAG) hemos de sumar el hecho de que no es una patología específica de la infancia, como pueda ser la ansiedad por separación.

Al tratarse el TAG de un trastorno más propio de edades más avanzadas, cuesta identificarlo en los menores. Especialmente, teniendo en cuenta que las manifestaciones son muy similares a las que se producen en un adulto. No obstante, la falta de un adecuado acompañamiento profesional puede acarrear severas consecuencias futuras, por lo que es necesario estar alerta ante los síntomas.

El trastorno de ansiedad generalizada en niños

El TAG se caracteriza por un estado constante de preocupación y aprensión ansiosa. La inquietud no gira en torno a un ámbito específico, como en la ansiedad social o las fobias. Por el contrario, surge ante una variedad de aspectos múltiples y difusos. No existe una causa clara que genere el malestar y la preocupación parece vagar de un tema a otro.

El niño puede ser consciente de que su ansiedad es desproporcionada, pero aún así es incapaz de controlarla. Esta preocupación se encuentra presente la mayor parte del tiempo durante, al menos, seis meses y afecta significativamente el funcionamiento social o escolar del niño.

Niña agobiada debido a su trastorno de ansiedad generalizada.

A pesar de la inespecificidad de la ansiedad, esta suele rondar principalmente en torno a:

  • Rendimiento escolar y deportivo: se aprecia una elevada autoexigencia y perfeccionismo en el niño, que siente que debe obtener las mejores calificaciones y puestos, y se preocupa en exceso por lograrlo.
  • Seguridad personal y de sus seres queridos: pueden experimentar un gran sufrimiento por el miedo a que algo malo les ocurra a ellos mismos o a sus familiares. Suelen temer que se produzca un robo, un accidente o un desastre natural.
  • Enfermedades: estos niños pueden preocuparse en exceso ante enfermedades menores (suyas o padecidas por algún ser querido), y suelen presentar un miedo desproporcionado a contraer o desarrollar enfermedades nuevas.

Además de esta ‘ansiedad flotante y continua’, encontramos síntomas tales como: agitación y nerviosismo, dificultades para concentrarse, fatiga o irritabilidad. También pueden aparecer síntomas físicos como dolor de cabeza o tensión muscular, y alteraciones en la alimentación y en el sueño.

Aspectos a tener en cuenta

  • Aproximadamente, entre un 2 y un 6 % de niños se ve afectado por el TAG, siendo más propensos aquellos que rondan la pubertad.
  • El trastorno de ansiedad generalizada no es incompatible con la presencia de otro trastorno de ansiedad. Es posible que concurran un TAG y un trastorno de ansiedad por separación cuando la ansiedad excede las situaciones explicadas por este último.
  • Debido a algunas de sus características, el TAG puede ser confundido en niños con un TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), pues ambos comparten dificultades de concentración y agitación psicomotora. Por tanto, es necesario hacer un buen diagnóstico diferencial.
    Niño con trastorno de ansiedad generalizada.
  • No se conoce una única causa clara que explique el origen del TAG en niños. Sin embargo, se sabe que la genética proporciona un elemento de propensión que puede verse acentuado por ciertas circunstancias vitales estresantes. Una historia de abuso o experimentar cambios o pérdidas importantes pueden contribuir a la aparición de este trastorno.

Tratamiento del trastorno de ansiedad generalizada en niños

En ocasiones, el TAG es un trastorno de evolución crónica y difícil manejo, pero gran parte de los niños logra grandes mejoras con el tratamiento adecuado. Un diagnóstico temprano puede ayudar a que el impacto del síndrome sea el menor posible. Existen tratamientos tanto farmacológicos como psicológicos para el abordaje del TAG. El uso de uno, otro o la combinación de ambos dependerá de la severidad del caso y las preferencias de la familia.

Los fármacos más comúnmente utilizados son antidepresivos y ansiolíticos. Estos pueden ofrecer buenos resultados a corto plazo, pero resulta necesario complementar el trabajo con psicoterapia para afianzar cambios en la cognición y el comportamiento del niño.

La terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser eficaz, pues enseña al niño a manejar su nivel de activación y a modificar sus pensamientos distorsionados. Un abordaje adecuado puede significar una gran diferencia en la calidad de vida.

  • Ruiz Sancho AM, Lago Pita B.(n.d.). Trastornos de ansiedad en la infancia y en la adolescencia. En: AEPaped. Curso de Actualización Pediatría 2005. Madrid: Exlibris Ediciones; 2005. p. 265-280
  • Cárdenas, E. M., Feria, M., Palacios, L., & de la Peña, F. (2010). Guía clínica para los trastornos de ansiedad en niños y adolescentes. México: Instituto Nacional de Psiquiatria Ramón de la Fuente Muñiz.