Cómo trabajar las emociones de los niños a través de los cuentos

Corina González 7 junio, 2018
Comprender y canalizar las emociones a través de los cuentos suele ser una excelente solución para fortalecer la autoestima y la interpretación de los sentimientos en los niños. ¿Conoces cómo poner en práctica esta técnica?

Muchos espacios de uso cotidiano son ideales para trabajar las emociones de los niños a través de los cuentos. Por ejemplo, los padres pueden hacerlo en el hogar y los maestros en la escuela.

La educación va más allá del simple hecho de enseñar a leer, escribir o contar. Controlar las emociones es parte de la enseñanza que un pequeño debe recibir. La rabia, la soledad, la inseguridad, la tristeza, el orgullo y los celos son ejemplos de las emociones que puede sentir un niño desde temprana edad.

Generalmente, al ser tan pequeños y por su falta de experiencia, no logran identificar qué les pasa y el por qué. En estos casos, no hay nada mejor que un cuento; en ellos se explican todos los sentimientos de una manera muy sencilla para que el niño que lo lee los comprenda sin problemas.

Importancia de trabajar las emociones de los niños

Un niño feliz es aquel que goza de una buena salud emocional. La familia es esencial para lograrlo; asimismo, los cuentos son una herramienta muy eficaz para participar en el proceso de su formación emocional.

Con lecturas refrescantes, sencillas y con un grado de conciencia emotiva, se puede mejorar cualquier conducta inadecuada del pequeño. Esta actividad se puede llevar a cabo en compañía o en solitario, si así lo prefiere. Luego de concluida la lectura, es aconsejable realizar un debate sobre ella.

Emociones que se pueden trabajar a través del cuento

Por medio de la lectura de cuentos reflexivos, los niños desarrollan habilidades sociales importantes para su futuro. Así, podrán identificar diferentes emociones y también aprenderán a respetar y valorar las de su prójimo.

Los cuentos son maravillosos por su contenido, sus mensajes, sus dibujos o ilustraciones. Lo más importante es que, además, alimentan la imaginación de forma inigualable; ayudan a reflexionar, hablar y discutir diferentes emociones de cualquier persona, haciendo que la conversación sea más cómoda y nutritiva.

Entonces, la cuestión está en identificar la emoción que no es controlada por el pequeño y brindarle en cuento apropiado para mejorarla.

Miedo

Los miedos son normales, evolutivos y cambian a medida que el niño madura. Esta emoción se puede manifestar de varias maneras: miedo a crecer, a estar solo, a algún objeto, a la oscuridad, entre otras.

Las lecturas referentes a este sentimiento ayudarán a que el niño logre vencerlo de una manera proactiva y educativa. Se pueden buscar historias cortas sobre caballeros que vencen obstáculos o fábulas divertidas que mencionen el miedo.

En el aula también se pueden trabajar las emociones de los niños a través de los cuentos.

El miedo se manifiesta en inseguridad, en temer a equivocarse y decepcionar a los que lo rodean. Afecta, sobre todo, a los niños tímidos. Un cuento en el que el personaje principal tenga una buena autoestima es genial para esta clase de emoción.

Frustración

Esta es una emoción que mezcla decepción, impotencia, rabia y tristeza. Los niños se sienten frustrados al con cumplir un reto o tarea.

La mejor forma de combatir la frustración es por medio de la tolerancia. Es decir, que el niño acepte sus limitaciones y se fije metas que pueda cumplir.

Los cuentos que narren algunas competencias deportivas y la realización o construcción de objetos ayudarán a fortalecer la confianza del niño.

“Con lecturas refrescantes, sencillas y con un grado de conciencia emotiva, se puede mejorar cualquier conducta inadecuada del pequeño”

Celos

Los celos se desarrollan cuando el chico siente amor sincero por alguna persona y se rehúsa a compartirlo. Propicia muchos conflictos entre amigos y genera mucha soledad.

Los cuentos apropiados para controlar esta emoción son aquellos que hagan énfasis en el valor de la amistad. Además, es conveniente que exista la armonía entre amigos y se muestre cómo se puede ver afectada por otra persona.

Rabia

Es inevitable que los seres humanos sientan rabia en algún momento de sus vidas; sin embargo, no se puede permitir que nos haga presa fácil ante cualquier situación.

Los niños tienden a dejarse llevar por sus rabietas y responden de manera agresiva y ofensiva. Es bueno encontrar lecturas que muestren ejemplos de cómo controlan sus personajes esta emoción de la manera más idónea.

Es aconsejable buscar cuentos que expresen la tolerancia, el respeto a la opinión ajena, el perdón y la paciencia. Todos son ideales para contribuir al control de la ira.

Los cuentos para trabajar las emociones en los niños sirven para atenuar su ira.

Gratitud

Es una emoción positiva, que se centra en las cosas buenas de la vida y en estar agradecido con lo que se tiene. Los cuentos que reflejen la aceptación y valoración por las cosas que se poseen, por la naturaleza y la familia, son buenos para reforzar dicho sentimiento.

Así pues, los cuentos son una herramienta eficaz para trabajar las emociones de los niños de manera divertida y educativa. Haciendo uso de ella, se trabajan muchos aspectos personales, educativos y de crecimiento espiritual.

En definitiva, todas estas actividades ayudan al pequeño a desarrollar su visión de las cosas, a valorar el aprendizaje adquirido en cualquier situación; por último, también enseñan cómo ser mejor persona.

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