¿Cómo superar la época de inapetencia en los niños?

Gladys 26 mayo, 2016

La hora de dar de comer a nuestros pequeñines puede convertirse en un dolor de cabeza si notamos que deja parte de su comida en el plato. Presta atención a las herramientas que te daremos a continuación para que lo ayudes a superar la falta de apetito.  

Como madres debemos tener cuidado cuando nos dispongamos a alimentar a nuestros hijos. Debemos insistir en que consuma sus alimentos, pero sin presionarlos mucho porque podemos generar en ellos cierta aprehensión que terminará por reforzar su rechazo a la comida.

Así que debemos ser muy sutiles con las estrategias que utilicemos cuando intentemos convencerlos de que deben comer todo.  La inapetencia es más común de lo que imaginamos, y puede presentarse en niños de uno a tres años de edad, quienes ya tienen el suficiente carácter para negarse a hacer algo que no quieren o que les desagrada.

Cuando observes que los días en los que no come su almuerzo se están repitiendo con mucha frecuencia, no dudes en consultar con tu pediatra, quien seguramente indicará una serie de exámenes de rigor para comprobar que su salud se encuentra bien.

Si es así, es probable que te recomiende suministrar a tu pequeño un complejo vitamínico que compense todos los nutrientes que no quiere consumir.

Los padres deben evitar a toda costa transmitir estrés a sus hijos a la hora de comer

Una regla de oro indica que mientras el niño no pierda peso por su falta de apetito, no hay razones para angustiarse. En este sentido, es necesario que monitorees su talla y peso cada 15 días, con el objetivo de evitar un posible cuadro de desnutrición.

Otro factor que debemos tener en cuenta es que la inapetencia debe ser asumida como un síntoma, cuyas causas pueden ser de diversa índole. Es decir, la única manera de ayudar a nuestros hijos a superar su falta de apetito es conociendo qué la genera.

Identifica las causas de la inapetencia

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De acuerdo a Irene Chatoor, psiquiatra infantil y profesora destacada en la Universidad George Washington de Estados Unidos, la falta de apetito en los niños puede deberse a diversas causas que deben ser tratadas para erradicar los síntomas.

Por esta razón creó el programa denominado Identificación y Gestión de Dificultades de Alimentación para Niños, según el cual las causas podrían ser las siguientes:

  • La presencia de una enfermedad crónica. Lo primero que debe descartarse es que los niños o lactantes que tienen dificultades para comer no estén sufriendo una enfermedad que afecte su apetito.
  • Miedo a alimentarse. Este temor surge en los niños después de haber experimentado un episodio traumático como, por ejemplo, ahogarse con un trozo de alimento; o también puede tratarse al recordar la sensación de un dolor en la garganta por cualquier afección.
  • Poca adaptación a nuevos sabores. Muchas veces la inapetencia de un niño solo se debe a su renuencia a experimentar nuevos sabores, olores y texturas. Cuando esto ocurra, no es buena idea presionarlos, porque así solo empeoraremos su predisposición a ciertos alimentos.

Es imprescindible confiar en que los niños consumirán la cantidad de alimentos que necesitan

  • Influencia negativa de los padres. Muchas veces papá y mamá creen que el niño no se está alimentando lo suficiente, cuando la verdad es que está consumiendo todos los nutrientes que necesita para su desarrollo. Ante la presión de los adultos, los niños suelen rechazar los alimentos.
  • Falta de ánimos. A un niño triste o decaído le cuesta comer, así como puede sucederle a cualquier adulto. Ante esta posibilidad es bueno preguntarle qué lo mantiene con el ánimo abajo.  
  • Un niño demasiado enérgico. Cuando el niño tiene exceso de energía, permanecerá feliz, brincando de un lado a otro y distraído. Si este es el caso, es bueno anunciarle una hora antes de cada comida que debe calmarse para dedicarse a comer sin distracciones.

¿Cómo podemos ayudarlos?

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Debemos saber que con gritos y desesperación no estamos contribuyendo en nada. Así que lo primero que debemos hacer es llenarnos de paciencia y disposición cuando llegue la hora de alimentar al niño.

  • Expertos recomiendan que el resto de la familia coma al mismo tiempo que el bebé, de manera que él pueda observar de primera mano cómo debe alimentarse y se vaya creando el hábito.
  • Dejar a un lado las distracciones. Apaga la tv, aleje los juguetes y dispositivos electrónicos con los que suele jugar el niño.
  • Enséñale que cuando llega la hora de la cena o almuerzo, debe poner toda su atención sobre la mesa y los alimentos.
  • Haz platos divertidos. No hay mejor manera que presentar los vegetales y verduras que diseñando figuras o muñecos que logren acaparar la atención del niño.
  • Recuerda que lo primordial es no asumir la hora de comer como un problema, porque el niño sentirá tu estrés y no querrá alimentarse.

 

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