Somos madres y trabajamos, somos luchadoras y salimos adelante

La mujer de hoy en día trabaja y cuida de sus hijos. Y, aunque el tiempo que comparte con sus pequeños es menor, se esfuerza en que sea de calidad.

Las mujeres de este siglo somos madres y trabajamos a la vez. Lejos quedó la época en la que las féminas solo se encargaban del cuidado de los hijos, el esposo y la casa. Las mujeres de hoy tienen uno o dos pequeños y son profesionales, obreras, freelancers…

Eso de levantarse todas las mañanas con la única preocupación de hacer el almuerzo, sacar al perro, limpiar el piso y planchar la ropa es casi una rareza. Las labores dentro de la vivienda y la responsabilidad de la crianza de los niños se comparten entre la pareja, o al menos, así debe suceder.

La mujer ya no se queda en casa aguardando la llegada del marido y los pequeños que vienen del colegio. Hoy ella es independiente, dueña de su propia vida y autosuficiente en materia económica. Ocupa puestos administrativos y de dirección, lidera equipos, saca adelante proyectos de gran envergadura… En definitiva, la mujer actual es tan competente como cualquiera otra persona.

Pero, además, la mujer de este tiempo sigue siendo una madre amorosa. Y no porque salga a trabajar todas las mañanas presta menos atención y le da menos cariño a sus pequeños. A ti que eres una madre luchadora que no se amilana ante las dificultades, que sales siempre a flote esté como esté la marea… a ti queremos dedicarte este post.

¿Responsabilidades laborales versus atención a los hijos?

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Hoy en día las mujeres somos madres y trabajamos, por ello estamos menos tiempo en el hogar. La oficina, la tienda, el puesto en el supermercado… sea cual sea el espacio de trabajo de una mujer, este se convierte en su segunda morada. Razón por la que, no pocas veces, hay quien emite opiniones tales como: “ella está más preocupada por su trabajo que por sus hijos”.

Sabemos que estas afirmaciones son completamente erradas y, en muchas ocasiones, malintencionadas. Aún así, sabemos que en determinados momentos pueden herirte. Por ello nos detenemos a levantarte el ánimo y a liberarte de la culpa que puedas cargar.

Mamá, precisamente porque te preocupan mucho tus hijos es que trabajas de manera tan ardua y tienes tan poco tiempo para descansar. Lo haces porque te importa el sustento económico que lleva el pan a la mesa, que viste y calza a tus pequeños, que paga sus vacunas y sus estudios.

Te importa darles un hogar seguro, un techo bajo el que dormir cada noche, y poder ofrecerles también diversiones y necesidades materiales. Si no te importara todo esto, no trabajarías tanto.

Tiempo de calidad

Pero, claro está, las riquezas materiales que puedes darles no evitan que te sientas culpable por estar menos tiempo con ellos. Como tampoco compensan el amor ni el cariño que les tienes, eso lo sabemos. Ahora bien, escucha: la atención a los hijos no es cuestión de cantidad sino de calidad.

Si bien tus pequeños necesitan que estés a su lado todos los momentos que te sean posibles, lo que más va a beneficiarles es que las horas que les dediques, aunque sean pocas, las empleéis en hacer cosas juntos que os agraden a todos. Salir a pasear juntos, jugar, charlar, divertiros y daros cariño mutuamente.

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De poco vale que os sentéis uno al lado del otro pero cada quien se mantenga pegado a la pantalla de su ordenador. O que mientras conversáis “aproveches” el rato para hacer algunas tareas domésticas.

Somos madres y trabajamos, somos luchadoras y salimos adelante

Mujer, no te sientas culpable por querer mantener tu independencia económica, serle útil a la sociedad, ser reconocida por tus méritos intelectuales o superarte profesionalmente. Tú eres un ser humano y, como los restantes, mereces tener una vida propia.

Una mujer luchadora, que trabaja y sale adelante es digna de admiración, no de crítica. Recuerda esto siempre. Tus hijos te aman, adoran el tiempo que compartes con ellos porque lo aprovechan al máximo y se divierten sobremanera.

Los niños que estás criando se sienten orgullosos de la madre y la mujer trabajadora que eres y se benefician del buen ejemplo que les das. Porque de ti aprenden que mediante la constancia, el sacrificio y el esfuerzo se alcanzan las metas. Se están educando como personas de bien, fuertes emocionalmente, victoriosas y felices. Y es gracias a ti.

  • Blanco, G., & Feldman, L. (2000). Responsabilidades en el hogar y salud de la mujer trabajadora. salud pública de méxico42, 217-225.
  • Elssy, B. D. R. (1982). La madre trabajadora: una contradicción. Revista Desarrollo y Sociedad, (9), 69-84.