Solo sé que te amo, hijo

Adrianazul · 29 agosto, 2016

Hijo, desde que supe que tenía vida dentro de mí… sí, desde entonces, sólo sé que te amo.

Sabemos que el amor maternal puede llegar a potenciar muchos aspectos en el ser humano y que además es un elemento crucial para nuestro desarrollo. En la versión ampliada del libro titulado El amor maternal (2016) Sue Gerhardt, psicoterapeuta británica explora a profundidad este aspecto, a través de la relación entre el cerebro y las emociones humanas.

La doctora Gerhardt confiesa que el ritmo de la vida moderna la ha llevado a reflexionar acerca del amor y su naturaleza en distintos ámbitos, siempre desde un enfoque empirista. Razón por la cual ha publicado ya varios libros, en los que se ha dedicado a analizar los aspectos cerebrales del amor.

Gerhardt es considerada la mayor experta en su campo a nivel mundial.

Gerhardt considera que la forma en la que demostramos (o no) nuestro amor a los bebés, propicia una serie de cambios bioquímicos en el cerebro del bebé. Ella afirma que el cerebro del bebé entre los 0-2 años de edad es sumamente susceptible a influencias, especialmente a aquellas que se traducen como experiencias vividas junto a sus cuidadores.

La importancia del primer ”te amo”

En otras palabras, la doctora Gerhardt afirma el amor es capaz de dejar tal huella en los bebés, en su infancia temprana, que su salud mental dependerá en gran parte de ello. Es decir, si un bebé es atendido, cuidado y amado, será capaz de desarrollar una buena salud mental más adelante. Si no se le da importancia al afecto y al cuidado durante la primera infancia, el bebé no será capaz de tolerar el estrés que le supone sentirse vulnerable.

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Recordemos que un bebé no puede valerse por sí mismo. Un bebé necesita de una persona que le cuide, atienda y ame, bien sea mamá, papá, familiares o cuidadores.

A diferencia de las crías de mamífero en el reino animal, que a pesar de que su madre les protege y alimenta, en pocas horas consiguen ponerse de pie, caminar e incluso correr. Un ser humano no puede valerse por sí mismo en absoluto en su infancia temprana. Su desarrollo va a otro ritmo, mucho más paulatino.

En El amor maternal la doctora también explica la importancia que tiene el hecho de estar presentes para el bebé, hacerle sentir a salvo. De acuerdo a sus investigaciones, en la etapa pos natal, el bebé necesita que se le ayude a tolerar el estrés en todo aspecto. El hecho de haber abandonado el vientre implica un cambio tan brusco para ellos, que necesitan constantemente del amor de la madre y el apego físico para poder superar este primer gran estrés.

La interacción que establecemos con nuestros bebés desde el momento en el que nacen deja una huella significativa en ellos. De allí la importancia de que esta huella se deje de forma positiva, puesto que perdura en el tiempo y constituye una experiencia trascendental.

A continuación te dejamos una carta que te ilustrará lo mucho que es capaz de hacer el amor maternal durante la primera infancia. Comprobarás que tu bebé se alimenta también del amor que le das y que, mientras más le obsequies tu atención y afecto, mejor se sentirá en el mundo y sobre todo, junto a ti.

Te amo más que a nada

Hijo te amo más que a nada en la vida

Incluso antes de que nacieras, yo te amaba. Con el chispazo mágico de aquel primer momento en el que escuché que iba a ser madre, dadora de vida, mi corazón desplegó toda su capacidad afectiva. Desde entonces no me he guardado nada de este gran amor y te lo entrego en todo, en lo que hago y también en lo que soy.

Al mirarte, me doy cuenta que desde que te tengo conmigo mi vida es mucho mejor. Tú, amor mío, eres la razón por la que me levanto todos los días, por la que enfrento a este mundo cada vez más agresivo, lleno de problemas y exigencias nuevas.

Por ti, lo supero todo. Porque te amo y, por encima de todo, quiero que seas feliz. A menudo, pienso que mi amor por ti me dará la fuerza para incluso vencerme a mí misma y ser mejor.

Mi amor por ti es el sentimiento más poderoso que tengo y no hace falta que me digas nada para recordar mis deberes para contigo. Te amo solo por el hecho de ser el fruto de la vida que fui capaz de concebir. Mi bebé.

Te confieso sé que soy capaz de amarte como lo hago porque sé que yo también fui amada sólo por el mero hecho de existir. Ahora que eres un bebé, me pides que esté constantemente contigo porque tu ser más instintivo, más básico, te indica que es el mejor modo para sobrevivir. Tú y yo sabemos que somos seres sociales y que el amor moldea nuestras vidas. En el amor, nos fortalecemos.

Con el tiempo, tal y como lo hice yo, podrás amar tan grande como yo puedo hacerlo. Allí estaré para velar por que puedas lograrlo. A mi lado, aprenderás que más allá de la supervivencia, hay algo muy hermoso, dulce y vasto llamado amor.

La verdad es que solo sé que te amo y que eso me basta.