Eres mi hijo y eso me basta para tratarte con amor

Amarte es de los sentimientos que me salen con más naturalidad, hacerlo no significa ningún esfuerzo para mí. No tengo que esforzarme para amarte, para atenderte, para tomarte entre mis brazos, para cuidar tu sueño de ángel, para acariciar tu suavecísima piel, te amo porque eres mi hijo y eso para mí basta.

Desde antes de concebirte he estado estudiando, me he estado preparando para ti, así como mi cuerpo se preparó para recibirte. Sé que durante los nueve meses que estuviste creciendo dentro de mi útero fueron una experiencia muy confortable para ti, pues resultaron una especie de paraíso. Allí tenías a tu disposición todo lo que necesitaste para crecer sano y hermoso, como eres. Allí obtenías a placer y según tus demandas todo el alimento, el resguardo y el calor suficiente para desarrollarte; y lo hiciste muy bien porque eres la encarnación de un ángel mi amor.

Ahora que ya estás afuera, compartiendo el mismo espacio que habitamos tu papá y yo, además de otros integrantes de nuestra familia, mi deseo más profundo es reproducir lo más fiel posible la sensación que experimentaste cuando estabas dentro de mí, cuando te sentías en el paraíso.

Basta con dar y recibir amor para sentirse en el paraíso

Quiero contarte un secreto, hijo: Este mundo, el lugar en el que habitamos, también puede parecerse al paraíso. Quiero que aprendas que no importa lo que te digan los demás, importa más lo que tú creas, lo que tú construyas con tus acciones y tus pensamientos, pues el futuro siempre nos reserva algo todavía mejor de lo que vivimos actualmente, solo tenemos que alimentar nuestro valor para seguir intentándolo, para seguir luchando, para seguir trabajando, para seguir sonriendo, para seguir amando.

mamá con bebé emociones

Sé que te encontrarás a muchas personas que te dirán lo contrario, que te dirán que este mundo es todo lo contrario al paraíso, que esto “está cada vez peor”, que no vale la pena seguir intentándolo, y también es posible que cuando vueles lejos de mí sufras algunas decepciones y te sientas tentando a renunciar; eso es normal, hijo.

En nuestro corazón caben todas las emociones posibles e imaginables, pero quiero que sepas que es el amor lo que hace que el mundo cambie, lo que hace que el mundo gire, lo que hace que las plantas crezcan y lo que hace que personas como tú nazcan y se desarrollen.

También quiero que sepas que somos un equipo. Tú y yo somos un equipo invencible, ¿sabes por qué? Porque nuestra fuerza es el amor. Además, y lo mejor de todo, es que no tenemos que esforzarnos para que nuestra relación se alimente porque nuestro amor es mágico, brota solo, como lo hacen los frutos en las selvas tropicales, y esto sucede simplemente porque eres mi hijo y eso me basta para tratarte con amor.

Amarte es simple

Lo confieso: A veces me cuesta tratar con amor y amabilidad a ciertas personas, pero contigo la historia es absolutamente distinta, no hace falta que hagas nada ni que digas nada para amarte, así como tampoco hace falta que moldee mi carácter para entregarte a cada instante mi amor.

Aunque siendo absolutamente sincera, sí es necesario que siga moldeando mi carácter porque aunque mi amor por ti es infinito y noble reconozco que estoy llena de defectos y a veces actúo muy distinto a como quisiera.

Pero cuando me faltan fuerzas, o cuando me doy cuenta de que no he actuado como quisiera, además de ofrecerte mis disculpas más sinceras recuerdo tus ojos de recién nacido entre mis brazos, mientras tomabas la leche tibia que brotaba de mis pechos: Te juro que no he visto unos ojos más bellos, que no he visto una expresión en tus hermosos ojos más hermosa que esa, es como si reflejaras un absoluto estado de bienestar, como si disfrutaras del éxtasis que te proporciona mi amor.

olor bebe

Todas las madres conocen esa mirada en sus hijos, quizás no la hayan identificado dándole pecho sino durmiendo. Realmente eso no es lo importante, es probable que lo que realmente importe como madre es reconocer que tú, como todos los niños del mundo, incluso como nosotros los adultos, eres capaz de dar amor y también de recibirlo, y que para aprender a amar tienes que recibir amor.

Este amor se manifiesta entre otras cosas en que todos los cuidados que recibas cuando eres un bebé se asemejen lo más posible a la vivencia que tuviste en el vientre cuando no tenías miedo, no te sentías solo, comías, jugabas, crecías y dormías cuando lo necesitabas.

Tú como todos los seres humanos del mundo tienes la posibilidad, además de la capacidad, de expresar a través del llanto que tus necesidades básicas –físicas o emocionales- sean atendidas por mí, que te cuido con tanta atención que también me doy cuenta de cuándo expresas un estado de bienestar, lo cual haces sobre todo, cuando ambos estamos cómodos.

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