¿Se puede tocar el cielo al sonreír?

Macarena46 24 agosto, 2017

Definitivamente sí se puede tocar el cielo al sonreír.

Cursilería aparte, todos sabemos sí existe una prueba biológica de que esto es cierto.

La satisfacción hace mecha en el alma de la madre, que finalmente se eleva hasta lo más alto. Para ella, lo más importante es ver a sus hijos reír. Cuando sus hijos sonríen ella siente que ha logrado algo. ¿Pero qué ha logrado?

Lo que ha logrado una madre es ver que ha podido traer nueva vida a este mundo para que sea feliz. Siente que todo lo que ha hecho, ha dado resultados. Así no lo piense con estas mismas palabras, ni en este orden, en el momento en que una madre inspira hondo y exhala mientras sonríe ante su hijo, la misión está cumplida.

Si eres madre, alguna vez habrás sentido que tocas el cielo cuando tu hijo sonríe. Y si aún no te ha ocurrido, pronto sucederá. ¡Te lo aseguramos!

No hay nada en el universo entero que pueda darle tantísima felicidad a una mamá como la sonrisa de sus hijos. Porque cuando un hijo le sonríe, se iluminan sus esperanzas e ilusiones. Al mismo tiempo se le borra todo rastro de tristeza. En ese momento se esfuman los temores, desaparecen dudas y la incertidumbre no tiene lugar donde anidar. Llegó a donde tenía que llegar.

Flota. Respira.

La sonrisa de un hijo colma hasta el infinito

No en vano se afirma que la felicidad es el único objetivo que los padres persiguen cuando se trata de un hijo. Científicamente se ha comprobado que incluso cuando una madre mira una fotografía en la cual se muestra a su(s) hijo(s) sonriendo, varias áreas cerebrales se muestran aún más activas, especialmente aquellas relacionadas con la dopamina.

Al sonreír un hijo, una madre toca el cielo.

Sí, sólo con sonreír…

Cuando un hijo sonríe una madre no puede hacer otra cosa más que mirar esas sonrisa y disfrutarla. Instantáneamente los procesos bioquímicos que se liberan en este momento placentero la suspenden. Todo se alivia porque por un instante, los pensamientos se detienen y lo único que siente una madre es satisfacción.

Al sonreír un hijo, una madre puede:

  • Corresponder a la sonrisa (empatía)
  • Reír a carcajadas (euforia)
  • Llorar (liberar estrés)

Probablemente, cuando la ocasión es muy emotiva, a mamá se le venga a la mente la ”película completa”. Es decir; una serie de recuerdos –casi en orden cronológico– de lo que ha sido su vida como mamá y los resultados que ha ido obteniendo. Y sí, también se maravillará a la vez por ver vida en ese ser que alguna vez creció dentro de su vientre.

Para ella, los logros del hijo, su alegría, su salud y bienestar son la prueba de que hizo bien al decidir ser madre.

A su mente, acudirán también todas las veces en que pensó que no podría con esta compleja misión de ser mamá. Aquellas noches llorando sin saber qué hacer, dudosa. Esos ¿Estaré haciendo lo correcto? y todos aquellos momentos en los que sintió culpa, por una cosa u otra.

Al final, sin querer casi no podrá creer que lo haya conseguido.

¡Pues sí, lo lograste mamá!

A sonreír un hijo, una madre es capaz de ver superados todos sus temores e inquietudes. Incluso todos esos momentos difíciles que parecían infranqueables e imposibles de sortear con éxito y que, sin embargo, aquí están, superados.

Desde pequeños sus sonrisas ya tienen un gran poder

La sonrisa de un hijo nos dice que hicimos bien nuestro trabajo. El sacrificio y el esfuerzo maternal guiado por este amor incondicional dieron frutos y esto se ve reflejado en ese fresco, inocente y ocurrente aquí y ahora. Es indicio de seguir un buen camino, un porvenir luminoso.

La mejor remembranza será el crecimiento de su hijo y su propia entereza. Lograda con tanto esfuerzo que parecía no llegar nunca pero que finalmente llegó y cómo se convirtió en su mayor fortaleza para afrontar cada situación. La manera en que cada yerro se convirtió en una enseñanza, el más valioso de los aprendizajes.

Por último, una madre verá en esa sonrisa lo más valioso de su vida, lo que realmente importa. Ese irrefrenable deseo de transitar este camino felices y contentos, viviendo cada minuto como si fuera el último: intensamente, a todo dar.

Tocar el cielo

Cuando un hijo sonríe, una mamá toca el cielo. Porque con una sonrisa el pasado compartido se materializa en ese hermoso presente. Eso infunde mucho ánimo para el futuro. Ella toca el cielo porque se siente plena de aliento de vida.

La sonrisa de un hijo nos da a entender que el futuro será prometedor. Motiva mucho. Tanto así que más allá de la curva facial que podemos percibir con la vista, nos damos cuenta de que sí es válido tener confianza y seguir adelante. Nos sentimos amadas, apreciadas, valoradas, contentas. El tiempo, como mencionamos anteriormente, ciertamente parece detenerse.

Tocar el cielo con una sonrisa, sí es posible después de todo. La sonrisa de un hijo es la mejor vitamina para el ama de una madre.

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