Sensibilidad al gluten no celiaca

21 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la nutricionista Silvia Zaragoza
¿Sabías que la sensibilidad al gluten no celiaca afecta a 7 personas por cada persona con celiaquía? Aprende todo lo necesario sobre esta patología.

La sensibilidad al gluten no celiaca es una reacción del sistema inmune frente a la ingesta de gluten. Se diferencia de la enfermedad celiaca en que el daño en las vellosidades intestinales es mínimo o nulo. Sin embargo, ambas cursan con síntomas digestivos y extradigestivos, y afectan mayoritariamente a las mujeres.

Además, es una patología que se diagnostica por exclusión, dado que los marcadores en sangre son negativos y se desconocen los genes implicados. Hasta ahora, se realiza una retirada de todos los cereales con gluten durante un periodo de 4 a 6 semanas.

Pasado este tiempo, vuelve a introducirse para valorar si ha habido un empeoramiento de los síntomas. Este protocolo se realiza tras haber llevado a cabo un estudio exhaustivo para descartar la celiaquía y la alergia al trigo.

Y si el gluten no fuera la única causa…

Por lo que apuntan distintas investigaciones, lo más probable es que también estén implicados los inhibidores de las enzimas amilasa-tripsina y los fructanos. Estos se encuentran en el trigo y algunas hortalizas.

Por lo tanto, dificultan su digestión haciendo que se debilite la barrera intestinal y siendo fermentados por las microbiota, dando lugar a síntomas variados, como veremos a continuación.

Niña con sensibilidad al gluten no celiaca con un pan entre las manos.

¿Cómo se manifiesta?

Generalmente, afecta al sistema digestivo, generando náuseas, vómitos, gases, dolor e hinchazón abdominal, reflujo, diarrea o estreñimiento. También destaca:

  • La pérdida de peso.
  • La mala absorción de nutrientes conllevando la aparición de anemia y esteatorrea (presencia de grasas en heces).
  • Cansancio..
  • Dolor de cabeza.
  • Eccema en la piel y picores.
  • Dolor de las articulaciones.
  • Alteraciones menstruales y del estado de ánimo.
  • Déficit en el crecimiento.

A pesar de que únicamente se manifieste al ingerir el gluten, la inflamación es generalizada, ya que se secretan todo tipo de sustancias que estimulan la liberación de histamina de los tejidos.

Tratamiento dietético de la sensibilidad al gluten no celiaca

Tanto en la celiaquía como en la sensibilidad, el único tratamiento eficaz es una dieta sin gluten de por vida. Es decir, evitar todos los cereales como el trigo, el centeno, la cebada, el kamut, el bulgur y el triticale.

Incluso la avena, a pesar de que no contiene gluten, pero sí aveninas, de estructura similar, a la que solo un 3 % reacciona negativamente. Además, al encontrarse los campos situados cerca de los de trigo o que la misma fábrica utilice gluten puede haber contaminación.

Mujer con un pan de la mano y dolor de barriga debido a la sensibilidad al gluten no celiaca que padece.

Ten en cuenta que el gluten es una proteína muy utilizada como aditivo cuya función es aglomerar y conferir elasticidad y esponjosidad. Por lo que las salsas, el chocolate, los embutidos, las salchichas, las hamburguesas o la mermelada pueden contenerlo. Y, aunque algunos consideren que pueden tolerar una cantidad determinada, todavía es pronto para afirmarlo por la falta de estudios al respecto.

También es recomendable evitar el consumo de:

  • Ajo, cebolla y puerro. Ten en cuenta que puedes usarlos para dar sabor y retirarlo a posteriori.
  • Espárragos y alcachofas.
  • Champiñones.
  • Col, coliflor y todas la crucíferas (brócoli, coles de Bruselas, etc).
  • Achicoria.
  • Guisantes y aguacate.

En conclusión, la sensibilidad no celiaca se ha incrementado en los últimos años, por lo que es necesario acudir al gastroenterólogo en caso de molestias de larga duración (al menos 2-3 meses) para descartar la celiaquía y la alergia. Así, podrás empezar a retirar los alimentos causantes y sentirte muchísimo mejor.

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