Dolor abdominal funcional en niños

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Nelton Ramos el 10 enero, 2019
Mónica Heras Berigüete · 13 enero, 2019
¿Sabes qué es el dolor abdominal funcional en niños? Aunque en ocasiones no sepamos de dónde provienen las molestias, no suele ser señal de alarma.

Si tu hijo sufre a menudo de dolor en la tripa y no encuentras causa aparente de su malestar, es posible que padezca dolor abdominal funcional en niños. Se llama así porque no lo causa una enfermedad digestiva ni ningún otro problema médico o afección clínica, pero puede llegar a entorpecerles su vida diaria.

¿Qué es el dolor abdominal funcional en niños?

No hay total seguridad acerca de los causantes de esta afección, pero se considera que se debe a un mal funcionamiento entre el intestino y el sistema nervioso, e incluso el sistema inmunitario, en situaciones estresantes o una hipersensibilidad al dolor.

El dolor abdominal recurrente se define como 2 o más episodios de dolor abdominal en un periodo de 3 meses lo suficientemente importantes como para interferir con la actividad normal.

El dolor abdominal crónico (DAR) es una de las causas más frecuentes de consultas pediátricas, entre el 2-4% en niños, y un 7-25% en adolescentes. 

Existen datos publicados por Scient Direct de que del 10 al 15% de la población en edad escolar lo presenta y que su pico de incidencia se sitúa entre los 5 y los 8 años, para volver a despuntar en la adolescencia. 

¿Cómo se diagnostica el dolor abdominal funcional en niños?

El diagnóstico en sí es complicado, ya que es importante descartar cualquier posible patología como el síndrome de intestino irritable, la dispepsia funcional o la migraña abdominal, además de algún tipo de intolerancia alimenticia. En estos casos necesitarían un tratamiento específico.

Es necesario investigar sobre algún acontecimiento que haya podido causarles estrés como exámenes, mudanzas, la muerte de un ser querido, el divorcio de los padres, etc., ya que esto puede llegar a afectar a su sistema digestivo, irritándolo y causándoles un dolor más o menos severo.

Cómo se diagnostica el dolor abdominal funcional en niños

Señales peligrosas

Para empezar se le realizará un examen físico para determinar su peso y su estado de salud en general. Durante la palpación abdominal se podrá determinar si hay tensión, gases, inflamación, etc. Por otro lado, conviene tener muy presentes algunos signos que indicarían que el dolor no es funcional sino que podría estar ocasionado por alguna enfermedad. Es importante comentar estas señales al pediatra:

  • Fiebre sin causa aparente
  • Pérdida de peso
  • Lesiones en el ano
  • Deposiciones con rastros de sangre
  • Diarrea frecuente
  • Alteraciones en su crecimiento
  • Dolor abdominal del lado derecho
  • Vómitos persistente
  • Antecedentes familiares de cualquier enfermedad intestinal, úlcera, celiaquía

Tratamiento para el dolor abdominal funcional

Este tipo de dolor, como has podido ver, no se refiere a ninguna situación preocupante ni subyace un problema grave, pero sí que puede presentar molestias más o menos intensas. Por ello, el uso de alguna medicación siempre estará sujeta a la decisión de un especialista, siendo el paracetamol bastante efectivo.

Cómo tratar el dolor abdominal en los niños

Además, existen algunos remedios que pueden ayudar a calmar el dolor abdominal a los niños como los masajes en la zona o aplicar calor. Ocasionalmente, una terapia psicológica que le ayude con el manejo de la tensión y del estrés puede ser necesaria.

¿Cómo hablar con ellos del tema?

Se trata de no hacerles pensar que todo está en su cabeza, puesto que esto los haría sentir aún peor; pero hay que dejarles claro que no tienen por qué preocuparse y que pueden aprender a manejar el dolor. Deben comprender que no tienen ninguna enfermedad aunque sus síntomas sean reales; explícales que están siendo atendidos y que a muchos niños como a él les sucede lo mismo.

Como has visto, el dolor abdominal funcional en niños es bastante común y aunque por lo general no hay por qué preocuparse, sí que es aconsejable observarlos e ir descartando posibles patologías junto con el médico. Generalmente estos síntomas desaparecen con el crecimiento.

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