Roseóla infantil

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Nelton Ramos el 17 enero, 2019
Óscar Dorado · 1 febrero, 2019
A pesar de no ser muy grave, la roseóla infantil es una enfermedad muy común que afecta a muchos niños o niñas. Por ello, queremos aprovechar el artículo para contarte todo lo que debes saber.

La roseóla es una enfermedad viral que afecta más comúnmente a niños pequeños entre los 6 meses y los 2 años de edad. Por lo general, está marcada por varios días de fiebre alta, seguidos de una erupción justo cuando se declara la fiebre. En este artículo, descubriremos cómo la roseóla afecta a los niños. Toma nota.

La roseóla puede provocar fiebre durante 3 o 7 días, seguida de una erupción que dura desde horas hasta unos pocos días. Por ello, esta enfermedad no suele requerir tratamiento, más allá del control de la fiebre alta.

Los padres deben tener ciertos cuidados para prevenir las irritaciones cutáneas en bebés.

Ciertamente, la roséola es una infección contagiosa. Se propaga cuando un niño con roséola habla, estornuda o tose delate de otro. Viajan por el aire pequeñas gotas que otros niños pueden inhalar, infectándose. La roséola puede ser contagiosa durante la fase de fiebre, no así en el momento en que se produce la erupción.

Por desgracia, no hay forma de prevenir la roséola. Debido a que afecta a los niños pequeños en lugar de a los adultos, se cree que un ataque de roséola en la infancia sirve para inunizar al individuo contra la enfermedad. A diferencia de la varicela y otras enfermedades virales infantiles que se propagan rápidamente, la roséola rara vez causa un brote en toda la comunidad. La infección puede ocurrir en cualquier momento del año.

¿Cuáles son los síntomas de la roseóla infantil?

Al igual que el resfriado común, la roséola infantil se propaga de niño a niño a través del contacto con las secreciones respiratorias o la saliva de una persona infectada.

La mayoría de los niños que sufren roseóla infantil desarrollan una enfermedad respiratoria superior leve, seguida de fiebre alta durante una semana. Durante este tiempo, el niño puede no comer tanto como de costumbre y tener las glándulas del cuello inflamadas, además de tener un carácter irritable.

Algunos niños desarrollan la desarrollan muy levemente. Incluso, algunos no llegan a mostrar una evidencia clara de la enfermedad. Otros, sin embargo, experimentan toda la gama de signos y síntomas. Los bebés corren mayor riesgo de adquirir roséola porque aún no han tenido tiempo de desarrollar sus propios anticuerpos contra muchos virus. Los síntomas de la roséola pueden incluir:

  • Fiebre: Por lo general, comienza con una fiebre alta y repentina, junto con dolor de garganta y tos. La fiebre suele durar de tres a cinco días.
  • Erupción: Cuando disminuye la fiebre, normalmente aparece una erupción. Esta no suele causar picazón ni incomodidad. Puede durar desde varias horas hasta varios días antes de desaparecer.
  • Puede estar acompañada de otros síntomas como irritabilidad, diarrea leve, disminución del apetito y párpados hinchados.

¿Cuál es el tratamiento oportuno?

La roséola es una infección generalmente leve que suele afectar a los niños alrededor de 2 años. Tras varios días de fiebre, suele aparecer la erupción. En raras ocasiones, se derivan complicaciones de la fiebre alta.

Asimismo, el tratamiento de la roséola incluye reposo en cama. Se recomienda, además, tomar líquidos y medicamentos para reducir la fiebre. Se le debe mantener al pequeño cómodo y ofrecerle líquidos en abundancia hasta que comience a sentirse bien nuevamente.

El biberón es una opción fundamental dentro de los accesorios para la lactancia.

Las complicaciones de la roséola son raras. La gran mayoría de los niños sanos y adultos con roséola se recuperan rápida y completamente.

Debido a que no existe una vacuna para prevenir esta enfermedad, lo mejor que puede hacerse para prevenir la propagación de la roséola es evitar exponer al pequeño al contacto con un niño infectado. Si tu hijo está enfermo de roséola, manténlo en casa y lejos de otros niños hasta que la fiebre haya disminuido.

Por último y teniendo en cuenta los episodios de fiebre que provoca la roseóla infantil, te recomendamos prevenir la deshidratación por la fiebre. ¿Cómo? Pues, animando a tu hijo a tomar líquidos claros, como puede ser agua o leche materna y de fórmula.

En cualquier caso, si tu hijo sufre esta enfermedad no debes preocuparte en exceso, ya que se trata de algo muy común. Si, por el contrario, detectaras que tu hijo tiene convulsiones, deberás buscar atención médica de inmediato.

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