Renuncia a los noes y di sí a la crianza positiva

Adrianazul 19 agosto, 2017

¿Podrías renunciar a los noes? Seguro que con un poco de esfuerzo y ayuda, sí. Te contamos que existe una corriente educativa denominada crianza positiva. Este modelo sostiene que se puede enseñar disciplina de una forma sin violencia. Se trata de crear una relación de respeto mutuo entre padres e hijos.

La ciencia asegura que educar a los hijos de manera positiva los ayuda a promover el desarrollo de los hijos. A través de la crianza positiva, un niño puede llegar a ser un individuo más sano y mejor preparado para la vida.

Por supuesto que hay muchos más beneficios. Renunciar a los NOes y punto tiene como principal beneficio una relación más constructiva. Los niños criados positivamente incluso ayudan a otros pequeños. Con el tiempo, desarrollan conductas saludables basadas en la tolerancia, el diálogo y el respeto.

A veces la palabra NO es la primera que sale de nuestras bocas cuando el bebé está aprendiendo a gatear y caminar y quiere tocarlo todo y llevárselo a la boca. Muchas veces nos escudamos en el NO para evitar dar explicaciones. Simplemente no queremos detenernos.

Esos noes sólo intentan prevenir que el niño se haga daño, no obstante no es la mejor manera de conseguir que coopere.

Hay estudios que indican que los niños que escuchan muchas veces la palabra NO al día, tienen un lenguaje más pobre que aquellos que escuchan respuestas más positivas de parte de sus padres.

Educar positivamente no quiere decir que vamos a ceder ante el niño o que vamos a malcriarlo.

Se trata de ir más allá de la negación básica y de ayudarles a comprender cómo funciona el mundo a su alrededor y por qué somos los más adecuados para enseñarles.

Querer a tus hijos es también saber educarlos

Abel Domínguez Llort, psicólogo infanto-juvenil y director de Domínguez Psicólogos (Madrid) nos cuenta sobre la crianza positiva:

Como ideal está estupendo: intentar motivar a los niños para que se centren en las posibilidades que sí que tienen y no tanto en las que no les están dejando hacer. Eso les va a generar una menor frustración a corto plazo.

Luego agrega:

Pero la sociedad a día de hoy ¿nos evita algún NO? ¿Nos vamos a encontrar siempre con que nos van a recordar las alternativas que tenemos? Invito a la mesura: no diciéndoles nunca NO les hacemos más débiles, y diciéndoles NO siempre, también.

Lo ideal es que el niño comprenda (con argumentos adaptados a su edad y su experiencia) por qué no se le permite hacer o actuar de cierta manera. Hay muchas maneras de hacerlo comprender, incluso puedes negociar con él al presentarle otras opciones u actividades atractivas para él, las cuales te ayudarán a disuadirlo.

Los expertos opinan acerca de los noes

Evitar los noes muchas veces es una tarea complicada, sobre todo cuando se trata de evitar que el niño haga un desastre o se haga daño.

La idea no es suprimir el NO de tu vocabulario sino de tener equilibrio y no saturar al niño de noes.

Con el tiempo, una gran cantidad de noes pueden conseguir que se cree a un niño que sienta miedo a explorar el mundo. Un niño cohibido, temeroso e incluso ansioso.

Los especialistas dicen que en lugar de decir NO, es mejor intentar transmitir que la alternativa que se propone es mucho más atractiva que la que el niño desea.

Es posible reducir la cantidad de noes.

Lo ideal es un 20% de noes y un 80% de situaciones reconducibles, establece Alicia Banderas, autora del libro publicado en el año 2017 Niños sobreestimulados.

Se pueden dar alternativas, ellos mismos se regulan mejor así. Y terminan diciendo: ‘Mejor hago esto otro’. Si a un niño le dices NO continuamente, cuando oiga un NO en el colegio se va a frustrar.

Tiene que haber una tasa de noes, insiste al respecto Banderas. Y añade lo siguiente para aclarar mejor el tema: Yo a mi hija, cuando quiero que tenga algo claro, porque peligra, porque puede ser peligroso para otros, entonces le digo NO. Pero otras veces estamos librando batallas y no hay que entrar continuamente en esa dinámica. 

Límites claros

Evitar el exceso de noes no significa que serás un padre sumiso que se olvida de educar con normas y disciplina.

Mantener límites claros y aprender a decir que NO a tus hijos cuando es necesario es parte del secreto de una educación asertiva.

La autoridad impuesta por los padres debe ser una ventana abierta que le permita al niño aprender desde su experiencia. Todos los niños necesitan de normas y disciplina para crecer y desarrollarse sanamente emocional, social y psicológicamente.

La idea no es censurar al niño al punto de que sienta temor de emprender una actividad, ya que eso tiene un efecto contraproducente en su educación. Lo ideal es que los padres lo guíen sana y positivamente, a través de un dialogo lleno de afecto y de respuestas esclarecedoras que inviten a los niños a tomar las decisiones correctas.

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