Cómo reaccionar ante los gritos de un niño

Los bebés, al tener limitados los movimientos y no saber hablar, profieren gritos para llamar la atención de los demás cuando necesitan algo. ¿Pero qué ocurre si esa conducta se mantiene en el tiempo y el niño no la abandona después de los primeros meses de vida? Sabemos que son sumamente desagradables y alteran bastante, por eso te vamos a decir cómo reaccionar ante los gritos de un niño.

Los gritos son uno de los tipos de comportamiento que más alteran a las personas. Generalmente ponen nerviosos, sacan lo peor de nosotros mismos, nos hacen comportarnos de modo agresivo o dejarnos paralizados, etc. Lo que está claro es que a no ser que sean como llamada de socorro, no aportan nada positivo.

Tampoco cuando vienen por parte de un niño. En ese caso, además de alterar el comportamiento de los adultos, también pueden provocar vergüenza y frustración a los padres en relación con el entorno, ya sea familiar, amistoso o simplemente con desconocidos.

Antes de saber cómo comportarnos ante esta situación, es conveniente que analicemos las causas por las que se producen. Así podremos modificar ese tipo de comportamiento desde la raíz del problema.

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Causas de los gritos de un niño

  • Obtener todo lo que quiere al momento. Si cada vez que quiere algo, se pone a gritar y los padres o familiares más cercanos se ponen nerviosos y le dan todo lo que desea al momento para que se calle, nos estamos equivocando. El pequeño identificará los gritos con la obtención de sus deseos y por tanto con algo positivo.
  • Emociones y sentimientos negativos. Los niños no saben identificarlas y mucho menos encauzarlas y manejarlas. A veces ni los mayores sabemos, imagina un pequeño. Si se sienten mal, nerviosos, disgustados, frustrados, etc., no saben explicar los que les ocurre y por eso recurren a los gritos como llamada de atención.
  • Lo han aprendido en casa. A veces los padres, abuelos y cuidadores, están cansados o se encuentran mal y gritan para controlar a los niños. Si este tipo de comportamiento es usual en el hogar, no hay que olvidar que los pequeños imitan lo que viven en casa y por este motivo solucionarán los conflictos y las situaciones cotidianas elevando la voz.
  • Fase de rebeldía. Es una época que viven en su desarrollo. Esta fase se suele producir alrededor de los dos o tres años de edad. En esta, el menor comienza a valerse por sí mismo, ha descubierto su entorno y se siente más mayor y autónomo, y por tanto más independiente. Así que cuando se limita esa independencia aparece la rebeldía y esta se muestra gritando.

Ya conocemos las posibles causas más comunes. Por supuesto, puede haber otras como problemas de salud o psicológicas, pero estas ya deben ser tratadas por especialistas. Vamos a ver qué soluciones podemos aplicar para que cesen los desagradables gritos.

Gritos de un niño

Cómo reaccionar ante los gritos de un niño

  • No gritar en casa. Es absolutamente primordial mantener la calma y tratar de no elevar la voz dentro del hogar. Es el mejor ejemplo que se le puede dar a un hijo. Si él observa que en casa las cosas se solucionan dialogando y explicando los motivos, al final, se comportará del mismo modo. Sabemos que a veces el cansancio, el estrés, el ritmo cotidiano, el malestar físico, los problemas, etc, alteran a los mayores. Por este motivo reaccionan de malas maneras. Lo mejor, no solo para los niños, también para los adultos, es que estos aprendan a controlar sus emociones y a gestionar el estrés para eliminar los gritos de la comunicación.
  • No ceder al chantaje del pequeño. Una de las maneras es explicarle con calma que si grita no obtendrá lo que quiere y no dárselo hasta que no deje de gritar.
  • Explicarle por qué está mal gritar. Ponerle ejemplos de personas gritando para lo que asocie con algo desagradable.
  • Ayudarle a identificar emociones y sentimientos y a gestionarlos. Que entienda que sentirse mal es algo normal que nos ocurre a todos y ofrecerle soluciones para que se sienta mejor.
  • Felicitarle cuando no grite y pida las cosas bien. De este modo identificará la ausencia de gritos con algo positivo, al tiempo que reforzará su seguridad y autoestima.

Hay más métodos, por ejemplo, ponerle el dedo en los labios para que deje de gritar, hacer que recapacite, etc. Lo importante es que todo sea con cariño, empatía y que de un modo lógico comprenda que elevando la voz no va a conseguir nada positivo. Y como en todos los procesos, paciencia, mucha paciencia para paliar los gritos de un niño.

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