Cómo evitar tensiones tras una larga convivencia con niños

Pedro 10 septiembre, 2016

¿No te ha pasado nunca que tras una larga convivencia con niños ha acabado derivando la situación en tensión, peleas y gritos? No te preocupes, no te has de sentir culpable por ello, pues es de lo más normal. Los chicos disponen de mucha energía y poca paciencia en general, por lo que no es raro estallar de vez en cuando.

Superar una larga convivencia con niños

Sin embargo, que sea normal que se produzcan tensiones tras una larga convivencia con niños, no significa que sea deseable. Hay técnicas que son útiles en este sentido y que muchos terapeutas y psicólogos recomiendan para evitar estas situaciones. Conozcamos algunas de ellas.

Usa la empatía siempre

En esta revista hemos hablado largo y tendido sobre la empatía, pero es necesario recordarlo siempre. Para evitar un buen número de tensiones con los niños, es importante tratar de ponernos en su lugar y entender cómo piensa su cerebro en pleno desarrollo.

Debemos tener claro que lo que para nosotros es un problema nimio, para un niño puede ser un mundo. El hecho de entenderles implica que debemos pensar como su mente según la edad que tenga.

El niño no puede resolver problemas desde el punto de vista de un adulto. Y nosotros no debemos solucionarlos por ellos, sino darles las herramientas necesarias según su edad y nivel de desarrollo para que sean capaces de arreglar sus propios asuntos y crezcan y se desarrollen con mayor autonomía y seguridad.

Así pues, ante todo, y cuando notes que la tensión se eleva, trata de entrar en la mente del pequeño y descubre qué puede pasar por su cabeza, cómo se siente y qué podrías hacer o decir para evitar que la situación se enquiste y acabe de forma negativa para todos.

Prepara buenos entretenimientos

Es importante a la hora de afrontar una larga convivencia con niños preparar un buen número de entretenimientos. Recuerda que cuando un pequeño se aburre puede ser desesperante tanto para él como para quienes estáis a su alrededor.

La televisión, la videoconsola o un ordenador portátil pueden ser aliados en un momento dado, pero no se ha de abusar. Prepara juegos de mesa, actividades que podáis hacer juntos, recetas de cocina sencillas que os mantengan entretenidos y divertidos, lecturas de cuentos, libros o cómics, etc. Tu imaginación es el límite.

Huye de la confrontación si estás muy tensa

Si sientes que el momento de tensión se eleva demasiado, antes que los gritos es mejor recapacitar, relajarse y dar marcha atrás. Busca un mantra como “1,2 y 3, yo me calmaré, 4, 5, 6, todos lo veréis” o alguna frase que te sirva para rebajar tu nivel de energía negativa.

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Es mejor evitar una confrontación directa muy enérgica con un niño, pues acabaréis a gritos, con lloros o algo peor. Tú terminarás triste, cabreada y enfadada y el pequeño aprenderá un muy mal ejemplo de cómo actuar y cómo resolver sus problemas.

Si quieres evitar la frustración, trata de mantener la calma en todo momento, relaja la situación de forma comedida por más que te cueste y deja pasar un rato hasta que, una vez todos más tranquilos, podáis hablar y solucionar el conflicto de manera sosegada y sensata.

Toma precauciones

Una larga convivencia con niños puede ser problemática si no se han tomado precauciones. Es importante antes de que llegue el momento ir preparando el terreno. El chico es como una especie de esponja que absorbe todo.

Es decir, que si un niño aprende a resolver sus problemas a gritos, no recoge sus juguetes, contesta mal y hace cuanto le viene en gana sin consecuencias, hará que toda convivencia sea tensa y muy compleja.

Es por tanto importante que durante la convivencia, y antes, el niño mantenga sus rutinas y hábitos en los que se siente cómodo y seguro y vaya aprendiendo buenos valores, normas y formas sensatas de relacionarse con su entorno y otras personas y, en definitiva, una educación coherente y con sentido común adaptada a su edad y forma de ser.

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Y ahora, ya tienes buenas herramientas para llevar una larga convivencia con niños sin que te suponga un trauma o un problema de salud. En realidad, esta debe ser todo lo contrario, ha de convertirse en una experiencia vital única y maravillosa, pues nuestros pequeños son nuestro mayor tesoro.

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