Qué hacer si siento que lo hago todo mal en la crianza de mis hijos

01 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicopedagoga María José Roldán
Es posible que a causa de los consejos de otras personas creas que lo haces todo mal. ¡Pero nada más lejos de la realidad!

Son muchos los padres y las madres que se sienten frustrados con todos los consejos que les dan familiares y amigos. Quizá te haya pasado y creas que lo haces todo mal en la crianza de tus hijos, ¡pero para nada es una realidad! A veces, esos consejos no deseados pueden hacerte sentir tan mal que llegues, incluso, hasta a llorar.

Qué hacer si sientes que lo haces todo mal en la crianza de tus hijos

No te lo tomes demasiado mal

Las personas que se preocupan por tu bebé están unidas a ti y a tu hijo de una manera especial que invita a que te den consejos desde su más sincera buena voluntad. Saber esto puede darte una razón para manejar la interferencia suavemente, de una manera que deje intactos los sentimientos de todos sin sentir que lo haces todo mal.

Independientemente del consejo, es tu bebé y, al final, criarás a tu hijo de la manera que mejor te parezca a ti. Por lo tanto, rara vez vale la pena crear una guerra por los comentarios de una persona bien intencionada. Puedes responder a consejos no deseados de varias maneras, pero siempre desde la empatía y la asertividad.

Mamá aportando ayuda a su hijo para que empiece a gatear, sin tener el mente el pensamiento de que lo hace todo mal.

Escucha primero en lugar de pensar que lo haces todo mal

Es natural estar a la defensiva si sientes que alguien te está juzgando, pero es probable que no te critiquen, sino más bien que la otra persona esté compartiendo lo que siente, que es una visión valiosa. Trata de escuchar, ya que puedes aprender algo valioso que te irá bien para tu crianza. Y, si la información no te sirve, con decir gracias y pasar a otra cosa estará bien.

No lo desprecies

Si sabes que no hay forma de convencer a la otra persona para que cambie de opinión, simplemente sonríe, asiente con la cabeza y da una respuesta sin compromiso, como: “¡Interesante!”. Y, después, cambia de tema con delicadeza sin ofender a la persona que tienes delante.

Elige tus batallas sabiamente

Si tu suegra insiste en que el bebé tiene que llevar gorra para la caminata en el parque, continúa y ponle una en la cabeza. Esto no tendrá ningún efecto a largo plazo, excepto en que el pequeño la acepte o no. Sin embargo, no te rindas ante asuntos que son importantes para ti o la salud o el bienestar de tu hijo.

Deja el tema aparte y no pienses que lo haces todo mal

Si alguna amigo o familiar te está presionando para que dejes a tu bebé que llore y que así aprenda a dormir solo pero tú sabes perfectamente que tu hijo no necesita eso, simplemente no lo escuches. Tu bebé necesita tus brazos y tu amor para sentirse tranquilo, y lo que te digan los demás te debe dar igual. Sigue tu instinto y nunca te equivocarás ni sentirás que lo haces todo mal.

Edúcate a ti mismo

El conocimiento es poder; protégete a ti mismo y a tu cordura leyendo sobre tus opciones de crianza. Confía en ti y en que estás haciendo lo mejor para tu bebé. Esto te ayudará a informar también a los demás cuando te den consejos que no quieres aceptar o que crees que son erróneos. De esta manera, también estarás abriendo la mente de la otra persona e, incluso, puedes mostrarle la información para más veracidad.

Madre durmiendo junto a su bebé.

Más consejos que puedes tener en cuenta si piensas que haces todo mal en la crianza de tus hijos

Habla de lo que te dice el médico

Muchas personas aceptan un punto de vista si un profesional lo ha validado. Si tu propio pediatra está de acuerdo con tu posición, puedes decir algo como: “Mi médico dijo que esperara hasta que ella tuviera al menos seis meses antes de comenzar con los sólidos”. Si el médico no respalda tu punto de vista sobre ese tema, consulta a otro médico, tal vez el autor de un libro de cuidado del bebé.

Sé impreciso

Puedes evitar la confrontación con una respuesta evasiva. Por ejemplo, si un amigo o familiar te pregunta si ya has comenzado el aprendizaje para ir al baño (pero aún le faltan muchos meses para comenzar el proceso), puedes responder con: “En un tiempo lo veremos”.

¡Pide consejo!

Tu amable consejero puede que sea un experto en algunos temas en los que podéis poneros de acuerdo. Busca los puntos de unión y compartid los pensamientos que tenéis parecidos. Esa persona estará feliz de ayudarte y tú estarás feliz de evitar un conflicto innecesario.

Memoriza una respuesta estándar

Con tono suave y amistoso, puedes decir una frase estándar del tipo: “Puede que esta no sea la forma correcta para ti, pero es la forma correcta para mí”. Intenta ser honesta con tus sentimientos, pero no te sientas mal si la otra persona tiene un punto diferente de crianza al tuyo. Siempre estarás a tiempo de buscar un grupo de amigos o de apoyo que tenga ideas de crianza afines a las tuyas.