¿Qué es un parto loto?

Francisco María García · 17 octubre, 2017

Un parto loto es una práctica que concibe el nacimiento de manera particular. En ella, se deja la placenta unida al bebé mediante el cordón umbilical hasta que se desprenda naturalmente. Se trata de un proceso que suele durar entre los 3 y 10 días posteriores al alumbramiento.

Transición gradual

En la gran mayoría de los partos naturales, el corte del cordón umbilical y, por tanto, el fin de la unión del bebé con su placenta, se hace artificialmente tras el nacimiento. Es una tarea que recae sobre los médicos o la matrona.

Lo que propone el parto loto es que esta separación se dé de forma gradual. Es decir, que el bebé continúe unido a su fuente de nutrientes natural, la placenta, hasta que la misma naturaleza lo disponga. Normalmente, el cordón umbilical cae entre los tres y los diez días después del parto. En ese momento el niño se separa de la conexión que lo ha mantenido unido a la madre durante los nueve meses de gestación.

El nacimiento que se rige según esta práctica, no sufre ningún tipo de intervención de fuera. Las etapas que lo conforman son las siguientes:

  • El niño sale del vientre materno.
  • Posteriormente la madre expulsa la placenta, lo cual suele suceder unos 30 minutos después.
  • En este momento no se corta el cordón umbilical, sino que se mantiene unido al bebé junto con la placenta hasta que ésta se desprenda fisiológicamente.
El cordón umbilical es el que une el bebé con la placenta.

Origen de esta práctica

El parto loto debe su nombre a su descubridora, Clair Lotus Day. Esta investigadora de California problematizó en 1974 todo lo relativo al corte del cordón umbilical y estudió a partir de allí a la primatóloga Jane Goodall. La indagación de esta investigadora y su inquietud por el método la llevaron a dar a luz siguiendo esta nueva práctica. A partir de entonces se han llevado a cabo muchos nacimientos de esta forma, lo que ha generado diversas controversias.

Opiniones encontradas: ¿método natural o con riesgos?

Respecto a esta forma de concebir el nacimiento, existen opiniones encontradas.

Por un lado, la mirada tradicional considera que esta práctica puede ser un factor de riesgo para el bebé. Fundamentalmente la ven como fuente de infecciones si no se extreman los cuidados respecto a la conservación de la placenta.

Po otro lado, se relativizan estas cuestiones y apela a priorizar el proceso natural. Se pone énfasis sobre las ventajas asociadas al aporte de nutrientes al bebé y a una separación menos drástica de su principal fuente de vida durante el embarazo.

Beneficios del parto loto

La placenta es la principal fuente de nutrientes del bebé. Se trata de un órgano que bombea 500- 700 ml de sangre cada minuto hacia el útero. De esta manera aporta oxígeno al bebé, además de hormonas. Se encarga, asimismo, de desechar las sustancias nocivas a través del torrente sanguíneo de la madre, quien las despide por medios de los riñones.

Después del nacimiento, la placenta sigue aportando nutrientes a través del cordón umbilical. Quienes defienden el parto loto, consideran que es una manera gradual de adaptación del niño a las nuevas condiciones. Y que el aporte de nutrientes que sigue recibiendo fuera del vientre es fundamental para su crecimiento y salud.

El proceso requiere de unos cuidados específicos que conviene conocer para evitar infecciones y otros problemas más graves:

  1. Después del nacimiento y del alumbramiento, esto es, la expulsión de la placenta, esta se debe lavar con agua tibia. De esta forma, se irán extrayendo los restos de sangre que puedan quedar adheridos.
  2. Se deja escurrir y se seca con papel absorbente. Habitualmente se le adiciona sal para acelerar el proceso de secado.
  3. Luego se envuelve o coloca en una bolsa de seda abierta y se coloca junto al bebé.
El parto loto ha generado numerosas controversias.

Una mirada integral

La concepción que circula alrededor del parto loto se vincula con una visión de la medicina, la naturaleza y el ser humano. Según estudiosos del tema, es un proceso que desafía muchos de los mitos médicos a los que estamos acostumbrados. Al considerar que la placenta es parte integral del bebé, se determina que la actitud natural es dejar que el proceso se desarrolle según su fase orgánica.

Lo cierto es que conlleva una forma diferente de concebir el nacimiento. Y como todo procedimiento médico, es recomendable que las decisiones respecto a él sean estudiadas y consultadas.