¿Qué es la placentofagia?

Amanda · 18 diciembre, 2016

En la actualidad se han hecho muchos estudios, resaltando que las mujeres después del parto se puedan comer su placenta. A esta acción se le denomina placentofagia. Se puede ingerir la placenta de muchas maneras, las más comunes son encapsulada, en zumos o cocida. Aunque en algunas culturas la placenta es importante, no todas las madres llegan a comérsela.

La placenta es un órgano que se desarrolla durante el embarazo. Se forma entre la madre y su bebé, y funciona como protección para el niño que está en el útero. En la placenta se acumulan una gran cantidad de vitaminas y minerales a lo largo de la gestación. Además, contiene una hormona llamada lactógeno placentario, la cual ayuda a estimular la producción de leche materna.

Se ha observado que todos los animales se comen su placenta tras el parto, ya que posee sustancias nutritivas importantes. Es algo muy normal en casi todo tipo de mamíferos que acaban de dar a luz. Esto se hace para eliminar la sangre y evitar que sus crías estén en peligro, ya que el olor podría atraer a los depredadores.

Las hormonas que contiene sirven para compensar el déficit hormonal de la madre tras el alumbramiento. Se cree que su ingesta puede ser beneficiosa también en humanos, ya que reduce el dolor en el post-parto y fortalece los lazos entre la madre y la cría.

 

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¿De qué manera se realiza la placentofagia?

Barriga de mujer embarazada con flores

Según algunos estudios, la placentofagia trae muchos beneficios para la mujer que da a luz. La placenta es  rica en estrógenos, lo que ayuda a reducir las hemorragias en el post-parto. Esta sensibiliza al músculo uterino para que se contraiga con los efectos de la oxitocina. Cuando el útero se contrae, evita la pérdida de sangre donde la placenta se desprendió.

Algunos expertos sugieren incluir la placenta en las recetas con el fin de poder consumirlas. Lamentablemente, a diferencia de la carne, que es muy muscular, la placenta no lo es. Así pues, si se cocina, es probable que se destruyan los beneficios que la madre podría recibir. Esto sucede porque muchas de las proteínas, hormonas y productos sanguíneos se descomponen por la cocción.

Hasta el momento, la manera más conocida de realizar la placentofagia es la encapsulación de la placenta. Este método extrae el órgano y lo pone en una píldora. De esta forma, es mucho más fácil para las personas ingerir este producto sin problemas. En particular, evita que de alguna manera se pueda sentir asco o repugnancia al comerla.

¿Por qué ingerir la placenta?

Embarazada cocinando

No es obligatorio para ninguna madre ingerir su propia placenta. No obstante, aquellas que decidan hacerlo podrán obtener mucho provecho de ella. Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que no se tienen muchas oportunidades de llevar a cabo esta experiencia, razón por la cual merece ser considerada.

Otra de las principales razones para llevar a cabo la placentofágia es la relacionada con la depresión en el post-parto. También ayuda a una recuperación más rápida después de dar a luz y a una mayor rapidez de cicatrización de las heridas producidas en el parto. Es un buen calmante que ayuda a reducir los dolores y que beneficia la relación entre  madre y  bebé

Las mujeres que realizan placentofagia lo ven algo tan natural como dar el pecho a su bebé. Se dice que esta práctica respeta los mecanismos de la naturaleza, aunque hasta hace poco todavía se consideraba tabú.

Algunos riesgos de la placentofagia

La mayoría de las placentas presentan infecciones debido a su gran cantidad de bacterias. En algunos casos se ha negado la placentofagia debido a la mala calidad de la placenta. Por ejemplo, cuando hay meconio, es decir, heces fetales presentes, no se debe ingerir este órgano.

Es importante que los defensores de la placentofagia aporten estudios que puedan demostrar los beneficios que tiene la placenta al ingerirla. Al mismo tiempo, es necesario que se certifique que dicha ingesta no conllevará riesgos para quien lo haga.

En la mayoría de los casos la negación de esta práctica se debe a la condición de salud de la placenta. No todo el tiempo este producto se encuentra en óptimas condiciones como para ser consumido. De igual manera, a veces el procesamiento de la placenta para ser ingerida puede disminuir sus propiedades.