¿Qué es la adolescencia tardía?

Mervis Romero 10 febrero, 2018
Descubre a continuación de qué se trata la adolescencia tardía y todos los aspectos que necesitas saber para tener una relación sana y madura con tus hijos adolescentes.

La adolescencia tardía a esa etapa del crecimiento físico, psicológico y mental comprendida entre los 16 y 19 años de edad aproximadamente. No obstante, puede prolongarse hasta los 25 años de edad, según sea el caso.

Se trata de una etapa en la cual los jóvenes enfrentan nuevos retos y, a menudo, caen en la rebeldía como una salida fácil. Además este les resulta un mecanismo para sentirse más confiados consigo mismos y ganar aceptación.

Los jóvenes desean con intensidad vivir su vida y sentirse independientes. Por lo tanto, tienden a rechazar el apoyo de sus padres e, incluso, sus atenciones. Por esta razón, muchos padres pueden sentirse menospreciados y desplazados.

Existen diversas variables que influyen en la adolescencia tardía. Por lo que es necesario tener en cuenta que no todo depende exclusivamente del joven.

A menudo, se presentan dificultades externas que no favorecen la superación de esta etapa. Muchos jóvenes llegan a los 25 años de edad y no tienen un trabajo ni el presupuesto necesario para independizarse de sus padres. De esta forma, aunque sean maduros, viven bajo las normas de sus padres.

Características de la adolescencia tardía

La adolescencia tardía.

  • Su meta es lograr su independencia.
  • Se animan a tomar más riesgos.
  • La búsqueda de la identidad continúa.
  • Su sentido del humor mejora, así como sus interacciones sociales.
  • Valoran aún más la privacidad y el respeto al espacio de cada quien.
  • Se dan cuenta de que deben desarrollar mayor coherencia entre sus ideas y acciones.
  • Aprenden a aceptar mejor las críticas constructivas y a controlar sus emociones.
  • Aumenta su preocupación por el futuro, por lo que se fijan metas y planes de acción.
  • En la parte sexual empiezan a valorar las relaciones serias con una mayor disposición al amor y la ternura.
  • Comienzan a establecer y ordenar sus prioridades en función de criterios más realistas y acordes a las circunstancias. Por consiguiente, la toma de decisiones mejora considerablemente.

Asimismo, en la adolescencia tardía, los jóvenes comienzan a tener una percepción distinta de su entorno. Al haber superado ya otras etapas del crecimiento (con todo lo que esto conlleva) y puesto a prueba sus límites, comienzan a reflexionar un poco más antes de actuar.

¿Cómo apoyar a los jóvenes de manera positiva?

Independientemente de la relación que exista con el adolescente, ya sea padre, representante, maestro o tutor, lo indispensable es no adoptar una actitud inflexible y procurar re-aprender a convivir.

Algunas medidas prácticas:

  • Cultiva la confianza.
  • Hazles saber que cuentan con tu apoyo en los momentos difíciles.
  • Mantén una buena comunicación. Es importante que sean francos y abiertos.
  • Nunca está de más dar un buen ejemplo. Aún cuando se crea (o parezca) que no lo necesitan.
  • Presta atención a sus ideas y no los juzgues a la primera. Es importante que vean en ti a un guía y no a un juez.
  • Involúcrate de forma sana. Preocúpate por su formación académica, intereses, aficiones, amistades, etcétera.
  • Evita los gritos, los prejuicios y las comparaciones odiosas. Esto no aportará nada bueno a la relación y solo conseguirá crear distancias.
  • Ofrece herramientas y consejo siempre y cuando te lo pidan. Evita inutilizarlos.
La rebeldía en la adolescencia tardía.

Rebeldía en la adolescencia tardía

Aunque la rebeldía no es un factor determinante de la adolescencia tardía, este es un rasgo muy común. Para contribuir de forma positiva se recomienda lo siguiente:

  • Establece sanciones que hayan sido previamente consensuadas. Evita imponer castigos ”solo porque sí”.
  • Compartan en familia tiempo de calidad. Para ello, puedes fijar tiempo para cenar juntos, compartir una noche a la semana o irse juntos a la escuela o de compras.
  • Define los roles claramente.
  • Establece el respeto entre como máxima prioridad.
  • Sé razonable. Esto se logra cuando no se controla minuciosamente el tiempo del joven adolescentes.
  • Felicítalo por los logros obtenidos y motívalo a seguir adelante cuando haya fallado.
  • Al momento de corregir, evita hacerlo en un arranque de ira. Lo mejor es calmarse y conocer la profundidad los hechos para proceder a corregir.
  • Trabajen en equipo. Si es una familia completa, los padres deben unir fuerzas para establecer límites que favorezcan la salud emocional del joven.
  • Determina las situaciones que generan estrés y promueven la rebeldía en el adolescente.
  • Evita cuestionar su ánimo.

La adolescencia, en su totalidad, comprende una etapa de aprendizaje muy importante. Nadie está exento de este proceso natural, así que, no debemos desesperarnos a la primera.

Ante la duda, siempre se puede consultar con un profesional. ¡Anímate! Con el apoyo correcto, formarás adultos íntegros y responsables consigo mismos.

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