Rotavirus: todo acerca de esta enfermedad

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Ramos el 21 diciembre, 2018
Naí Botello · 21 diciembre, 2018
¿Sabes qué es el rotavirus, cómo se transmite, cuáles son sus síntomas o cómo se puede prevenir? Descúbrelo a continuación.

¿Qué es el rotavirus? Esta pregunta suelen hacérsela muchas madres de niños con edades comprendidas entre los 6 meses y los 5 años de edad que presentan alteraciones intestinales. Esta patología altamente contagiosa se encuentra asociada a la infección llamada gastroenteritis, la cual produce diarreas, deshidratación, vomito y fiebre.

El rotavirus es una enfermedad muy común. En general, no suele traer consecuencias graves para los niños, aunque en muchos países subdesarrollados la tasa de mortalidad ronda los cuatrocientos mil niños al año.

Tomando en cuenta lo delicado que puede ser padecer esta condición para nuestros hijos, a continuación te daremos toda la información vinculada al rotavirus, para puedas conocer su forma de contagio y prevenir su aparición.

 ¿Qué es el rotavirus?

El rotavirus es un tipo de virus familia de los Reoviridae ARN de vertebrados que afecta el sistema gastrointestinal en neonatos o lactatantes de las especies mamíferas.

Este virus altamente contagioso se clasifica en seis grupos; los cuales se describen por medio de letras que definen el tipo VP6 a los cuales pertenecen, siendo los grupos A, B y C los que se desarrollan en humanos, y el tipo A, el que genera en el organismo del niño los daños más agudos.

Se trata de un virus que ingresa al organismo vía oral y fecal. Es tan común, que se estima que los niños en edad lactante o con pocos años de vida, serán contagiados al menos una vez antes de cumplir los cinco años.

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Formas de transmisión

El virus se transmite muy fácilmente tanto por vía oral como fecal. Como mencionamos anteriormente, es altamente contagioso, dado que es capaz de sobrevivir durante varias horas en las manos y hasta días en objetos varios: ropa, mantas, sábanas, juguetes, etcétera.

Se considera que el rotavirus permanece estable en el medio ambiente. Por ende, resultan infructuosos los esfuerzos por hacer desaparecer el virus por medio de la limpieza del hogar, pues se ha comprobado que sobreviven incluso en espacios altamente higienizados. Sin embargo, no se recomienda descuidar la higiene.

Una vez el virus se ha alojado en el organismo, su período de incubación es de 2 días aproximadamente, y la presencia de gastroenteritis (diarrea infantil) pueden exteriorizarse en el niño durante 3 y 8 días.

Síntomas

Los síntomas pueden variar de un paciente a otro. En unos casos, ciertos síntomas son más contundentes que en otros, todo depende del organismo de cada quien. Pero general, los más comunes suelen ser:

  • Fiebre.
  • Vómito.
  • Diarrea acuosa.
  • Dolor estomacal.
  • Convulsiones (en casos de fiebre muy alta).
  • Problemas respiratorios (en algunos casos).
  • Deshidratación. Si el niño presenta esta última condición, se verá nervioso o agitado, tendrá sed, ojeroso, orinará poco, sequedad en las mucosas.
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En ocasiones, se puede confundir el rotavirus con el norovirus (que es una infección intestinal análoga pero con síntomas más leves). En todo caso, la única forma de tener un diagnóstico correcto es a través de un examen de heces.

Tratamiento del rotavirus

El tratamiento puede variar según las indicaciones del pediatra y el grado de malestar que presente el niño. La recomendación principal es mantener al niño hidratado vía oral, con bebidas que contengan sales y azúcares y que además que ayuden a elevar los niveles de electrolitos.

En casos extremos, se recurre al suministro de líquidos vía intravenosa o sondas nasogástricas. Sobre todo cuando se trata de bebés o niños muy pequeños. Esto es así porque, por sí solos, no toleran el suministro de líquidos que se les otorga.

También se recomienda que después de unas horas de hidratación, se le suministre comida al paciente, acorde a su peso y edad: yogur, papillas, alimentos blandos y fáciles de digerir, en general. Y si es un bebé lactante, su respectiva leche.

Vacunas

Otra opción para combatir el rotavirus es mediante la aplicación de vacunas. Existen dos tipos y están dirigidos, en su mayoría, a la población lactante. Su administración es muy sencilla, pues se trata de una sustancia en una dosis baja, vía oral.

Se recomienda vacunar a los niños que asisten a la guardería antes de los 2 años, dado que este es un entorno de alto riesgo de contagio. Hay que recordar que, en la guardería, estarán constantemente expuestos al contacto con sus compañeros y compartirán varios objetos, juguetes e, inevitablemente, agua y alimentos.

Como recomendación final, siempre consulta a tu médico si notas algunos de esto síntomas en tu hijo y realízale sus respectivos exámenes de heces.

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