¿Qué es el embarazo molar?

Recibir la noticia de que estás embarazada es uno de los mejores momentos de tu vida, pero desafortunadamente, a veces, aparecen dificultades que impiden alcanzar este sueño, como es el caso del embarazo molar.

Qué es el embarazo molar

Este es un problema poco común, también conocido como enfermedad trofoblástica gestacional (ETG) o mola hidatiforme.

Esta enfermedad se caracteriza por la formación de una anomalía en la placenta, que se genera en el instante en el que ocurre la fecundación. Las cifras revelan que los embarazos molares suceden en una de cada mil gestaciones.

Sin duda alguna, llevar en tu pancita una vida que florece es una responsabilidad muy grande y es fundamental estar preparado para enfrentar los inconvenientes y retos. Por esta razón, mami y papi siempre deben ir de la mano de un médico de confianza que los oriente adecuadamente en estas circunstancias.

Por supuesto, hay algo importante que queremos aclarar: aunque se trate de una situación bastante difícil, no hay razones para perder la esperanza.

Si una mujer llega a vivir esta situación, no tiene por qué angustiarse si vuelve a quedar embarazada, porque seguramente su bebé logrará crecer sano y fuerte.

El embarazo molar no afectará la fertilidad de la mujer en un futuro

Embarazo molar: completo y parcial

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Vamos a ver este fenómeno con detenimiento: la placenta se forma cuando se implanta el embrión en la pared uterina. Si sucede un error genético, este órgano empieza a crecer de forma anormal en el útero e impide el desarrollo de un bebé.

En algunas ocasiones, pudiera empezar a crecer el embrión, pero las células de la placenta crecerán a mayor velocidad y no permitirán el crecimiento del pequeñito.

A partir de esta explicación, podemos hablar de los diferentes casos: en el primero, conocido como embarazo molar completo, no hay bebé porque el espermatozoide fecundó a un óvulo vacío y solo hay partes de placenta; mientras que en el segundo, llamado parcial, hay células anormales y un embrión con defectos de nacimiento.

En la mayoría de los casos de molas completas, el óvulo fecundado no tiene información genética de la madre, pero posee dos copias de los cromosomas del padre. Es decir, no hay embrión, ni tejido placentario normal ni líquido amniótico.

En las molas parciales se presenta lo siguiente: está presente la carga genética de la mami (23 cromosomas) y dos copias del papi (46 cromosomas), lo cual suma un total de 69 cromosomas. Recordemos que lo normal es que haya solo 46 cromosomas.

Síntomas

Luego de toda esta explicación, ¿cómo saber que algo no anda bien con tu chiquitín? Al comienzo de la gestación, la mamá sentirá los síntomas normales de su estado; sin embargo, pronto aparecerá un leve sangrado o una hemorragia intensa… Recuerda que, si todo está bien, nada de esto debería pasarte.

Por lo general, esta pérdida de sangre puede empezar entre la semana número seis y doce del embarazo. También pudiera presentarse náuseas, vómitos continuos, dolores abdominales intensos, hinchazón y no hay movimientos fetales.

En un embarazo normal no deberían ocurrir sangrados ni pérdida de líquido

Gracias a los avances de la medicina, la forma más efectiva para detectar alguna irregularidad es a través de una ecografía que cada vez son más precisas. Esto es de gran ayuda para prevenir la preeclampsia, uno de los principales riesgos de la mola hidatiforme.

Tratamiento

Una vez que el médico haya diagnosticado esta complicación, deberá hacer una dilatación e intervención quirúrgica llamada legrado uterino por aspiración, para extraer las células anormales. Según el criterio del experto, se puede colocar anestesia local o general.

Es fundamental que se realice una radiografía de tórax, para estar seguros de que el tejido molar no se extendió hasta los pulmones y también un examen de sangre semanal para saber si los niveles de la Hormona Gonadotropina Coriónica (HCG)  estén disminuyendo paulatinamente.

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A pesar de todo esto, la vida no deja de ser un milagro. Si una mujer pasa por esto, lo más recomendable es esperar un año hasta que los niveles de la HCG disminuyan al mínimo.

Indudablemente, tanto mamá como papá se sentirán muy tristes y nerviosos al vivir una experiencia como esta; pero, el embarazo molar no atenta contra la fertilidad, así que no dejes escapar el sueño de tener en tus brazos el regalo más bello del mundo.

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