Que el trabajo no mengüe el disfrute de la maternidad - Eres Mamá

Que el trabajo no mengüe el disfrute de la maternidad

El disfrute de la maternidad debe ser pleno. Las madres tienen el derecho y la necesidad de estar con sus hijos a tiempo completo, al menos, durante los primeros meses de vida. En muchos países así está estipulado y existe lo que se conoce como los derechos de conciliación entre la vida laboral y familiar.

Gracias a este tipo de ley ellas pueden quedarse con sus hijos 3, 6 meses y hasta 1 año (según cada país) sin tener que realizar tareas relacionadas con su centro laboral. De esta manera, el bebé también se beneficia, recibe la leche materna y afianza los lazos de amor y apego que lo unen a su madre.

Sin embargo, mamá no se quedará en casa para siempre. Más temprano que tarde llega el día en el que regresará a cumplir sus funciones ciudadanas y con las que se ganará el jornal, salario del cual también dependerá el hijo que le acaba de nacer.

Pero no porque mamá tenga otras responsabilidades fuera del hogar su hijo dejará de recibir afecto y atención. Ella sacará el modo de ingeniárselas para convertirse en la mujer amorosa y dedicada que él adorará desde este y hasta el último día de sus vidas.

Hoy queremos hablarte sobre ti. La súper mamá, la chica extraordinaria que eres (aunque te de pena aceptarlo), alguien que es madre, trabajadora destacada, esposa, buena vecina, ama de casa, hija, hermana y amiga a la vez.

La importancia del trabajo que realizas

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Mujer, el trabajo son aquellas tareas o funciones que realizas de manera regular con el objetivo de producir bienes y servicios para un determinado grupo poblacional o quien quiera que los necesite.

Cuando trabajas realizas un esfuerzo mental o físico, te basas en los saberes y experiencias alcanzadas y consumes tu tiempo, todo, por obtener un salario con el cuál podrás pagar el trabajo de otros y comprar los bienes y servicios que necesitan tú y los tuyos.

El trabajo ennoblece el alma y otorga libertad e independencia a los seres humanos. Cuando trabajas te sientes dueña de ti misma y sabes que con tu propio esfuerzo eres capaz de llevar el pan a la mesa que tu familia disfruta. Él te hace importante y te levanta la autoestima.

Mediante el trabajo otros pueden valorar tus aptitudes y conocimientos, tienes la posibilidad de ayudar a disímiles personas y contribuir con la satisfacción de sus necesidades y deseos. El trabajo te distrae y te hace sentir realizada, bien, feliz, eso, cuando es un trabajo que te gusta hacer.

El trabajo que realizas te da la oportunidad de relacionarte con otros seres humanos, es una vía más para hacer amistades, nutrirte de las experiencias ajenas y estar en constante retroalimentación con el mundo que te rodea. Él puede calmarte, hacerte olvidar malos momentos, sacarte de la depresión…, sin lugar a dudas, es un remedio que deberían probar todos los seres humanos, incluso, los que no necesitan trabajar.

Que el trabajo no mengüe el disfrute de la maternidad

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No hay beneficio económico que opaque la maternidad. Por muy alto que sea tu salario (primas incluidas), por más que te guste y te sientas bien con tu empleo, nada como llegar a casa y disfrutar del “trabajo” de ser madre.

Criar a tu hijo: cuidarlo, alimentarlo, asearlo, jugar con él, educarlo, aconsejarlo, enseñarle lo bueno y lo malo de la vida… es el patrimonio que te garantiza la verdadera felicidad. Por eso, si te sientes bien con el empleo que tienes y eres una buena trabajadora aplaudimos el que seas también una buena madre.

Si consumiste el tiempo que la ley te otorgó para cuidar y lactar a tu hijo y ya te encuentras en plena faena recuerda que el trabajo no tiene por qué menguar el disfrute de tu maternidad. Sigues siendo madre por sobre todas las cosas y tienes el derecho de criar y proteger a tu hijo. Recuerda que es él la prioridad en tu vida, y aun cuando te cansen las muchas horas de pie que debes estar detrás del mostrador (trabajo hipotético), tu hijo puede ser el elixir que te levante cuando llegues al hogar cada noche.

Continúa con la valentía y el arrojo que hasta hoy te han mantenido de pie y toma este texto como un modesto homenaje a la grandiosa madre que eres.