Cómo prevenir el contagio de la conjuntivitis a los niños

Agetna · 26 octubre, 2017

La conjuntivitis es una infección ocular sumamente contagiosa. Si tienes un bebé recién nacido al que tienes que dar el pecho, como mínimo, cada tres horas, es normal que te preguntes cómo actuar en caso de padecer conjuntivitis para evitar que se contagie. A continuación te enseñamos los síntomas de la conjuntivitis y algunos consejos para prevenir su transmisión.

¿Cómo evitar el contagio de la conjuntivitis?

La infección de la conjuntivitis no distingue grupos etarios: cualquier persona puede contagiarse; sin embargo, los bebés, por la dependencia que tienen de su madre, se vuelven más vulnerables al contagio. Es por este motivo que las madres infectadas deben extremar las medidas higiénicas, principalmente antes de manipular las pertenencias de su hijo o cogerlos en brazos.

El lavado de las manos es la primera precaución que se debe tener en cuenta. Si bien lavarse las manos debe ser un acto que ya de por sí debe realizarse habitualmente, cuando se padece de conjuntivitis esta actividad debe realizarse con frecuencia y de manera más óptima: usando abundante agua y jabón.

Lavarse las manos evita el contagio de muchas enfermedades.

En la higiene de las manos también hay que pensar en la zona situada debajo de las uñas. Para ello, puede usarse un cepillo de cerdas suaves que penetren y lleguen a tocar la piel donde comienzan a crecer. Además, quienes conviven en casa deben evitar usar una misma toalla para secarse las manos. Aunque en algunos hogares es costumbre compartir las que se colocan en el lavabo, cuando alguien de la familia padece conjuntivitis es mejor que cada uno tenga la suya.

Después de lavarse, es importante el uso de alguna crema hidratante. El exceso de agua y jabón reseca la piel y permite que se agriete; y una piel con grietas es un hospedero ideal para la colonización de las bacterias.

Otros hábitos higiénicos para prevenir la conjuntivitis en el bebé

Si tienes conjuntivitis, deberás saber que las bacterias y virus que la causan no se encuentran solamente en tus ojos, sino que también estarán en tu ropa, tu rostro, tus manos etc. Por eso, las medidas higiénico-sanitarias nunca están de más cuando se trata de proteger a tu pequeño.

Para ayudarte en tu propósito y también lograr que te mejores, te sugerimos que sigas estas recomendaciones:

  • Usa ropa limpia y cámbiate con frecuencia.
  • Lava tu cara y tu cuello, y cuando laves tus manos con agua y jabón llega, como mínimo, hasta el antebrazo.
  • No uses maquillaje para evitar que estos productos de belleza puedan irritar aún más tus ojos enfermos.
  • Limpia tus senos antes de darle de mamar a tu bebé.
  • Aunque dependa de ti, evita en la medida de lo posible estar en contacto con el bebé. Sabemos que este puede ser un gran sacrificio, pero recuerda que tu objetivo es el de protegerlo de la fuente de contagio que, en este caso, eres tú misma.
La conjuntivitis es muy contagiosa.

  • Cambia tu ropa de cama con regularidad.
  • Es preferible que durante la infección no te pongas lentillas. Si tienes falta de visión, opta por llevar las gafas y mantenerlas limpias con frecuencia.
  • Evita usar una misma toalla para limpiarte los ojos varias veces, ya que aunque aparentemente parezca que está limpia, seguramente la toalla esté infectada. Cuando necesites secar tus ojos usa toallas desechables o papel higiénico.
  • No te frotes los ojos. Aunque aparentemente el picor remita, lo que estarás haciendo será contribuir a que la inflamación persista.

“Las madres que tienen conjuntivitis deben extremar las medidas higiénicas, principalmente antes de manipular las pertenencias de su hijo o cogerlos en brazos”

Síntomas de la conjuntivitis

La conjuntivitis es el enrojecimiento y la inflamación de la conjuntiva, esto es, la membrana mucosa que recubre el párpado y la superficie del ojo. Este síntoma evidente junto a otros como la comezón, la visión borrosa, la secreción y el lagrimeo frecuente hacen que quien padece la enfermedad tenga inmediata certeza de ella.

Con esto queremos decirte que, una vez que comiences a recibir dichas señales, no esperes a que desaparezcan por sí solas, pero tampoco te auto mediques ni te apliques los muchos remedios caseros que llegarán a tus oídos. Acude cuanto antes al oftalmólogo para que sea él quien te prescriba los medicamentos necesarios y te oriente mejor acerca de cómo puedes proteger a tu hijo.